Fuente: Listin diario
La noche es un momento activo de recuperación y renovación, durante el cual el cerebro puede acelerar o retardar el desarrollo de enfermedades degenerativas como la demencia.
Según Txomin Navajas Carasa, jefe del Servicio de Neurofisiología Clínica en los Hospitales Universitarios Hospiten Rambla, Hospiten Bellevue, Hospiten Sur y Hospiten Lanzarote, el sueño profundo contribuye a frenar las enfermedades neurológicas y actúa como un mecanismo de “limpieza” que elimina toxinas neuronales, previniendo así el deterioro cognitivo.
“Con el paso de los años, el sueño se modifica: disminuye la cantidad de sueño profundo, aumentan los despertares y el reloj biológico tiende a adelantarse, lo que genera lo que se conoce como despertar precoz. Si no se aborda este deterioro, puede conducir a problemas de memoria, dificultades para concentrarse y un mayor riesgo de demencia”, ha explicado.
El descanso nocturno cumple una función activa regeneradora y reparadora que permite al cerebro modular la aparición de enfermedades degenerativas como la demencia. En este contexto, el sueño de ondas lentas desempeña un papel fundamental en la eliminación biológica de residuos proteicos que se acumulan durante el día. La red linfática cerebral es responsable de expulsar sustancias como las proteínas beta amiloide y tau, relacionadas con el Alzheimer.
Desarrollo de alzheimer o parkinson
Navajas Carasa ha destacado que estudios realizados mediante Resonancia Magnética muestran que una mala calidad del sueño está vinculada a un envejecimiento cerebral biológico acelerado, y que la disminución progresiva del sueño profundo se relaciona con una “mayor probabilidad de desarrollar demencia en años futuros”.
“Proteger el sueño equivale a proteger la memoria, ya que representa una verdadera neuroprotección y no simplemente un proceso pasivo. Abordar el insomnio, mantener horarios regulares, exponerse a la luz solar y realizar actividad física habitual mejoran la estructura del sueño, favorecen un descanso nocturno óptimo y resguardan el cerebro”, ha señalado.
De hecho, los trastornos del sueño pueden constituir la primera señal que alerta sobre enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. Por este motivo, Hospiten ha remarcado que tratar los problemas relacionados con el sueño es una forma esencial de “prevenir enfermedades neurológicas y debe ser considerada una prioridad e
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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