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Feminicidas: Predominan la inseguridad, menor sustancia gris y déficit en el entorno familiar

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Análisis identifica factores clave en el perfil de feminicidas y agresores de mujeres La violencia machista y los feminicidios siguen dejando dolor y sangre en la República Dominicana.

Fuente: Listin diario

Análisis identifica factores clave en el perfil de feminicidas y agresores de mujeres

La violencia machista y los feminicidios siguen dejando dolor y sangre en la República Dominicana. Ante esta situación, especialistas determinaron que estos comportamientos violentos provienen de patrones mentales y carencias familiares, aunque ello no exime de responsabilidad legal a quienes cometen estos delitos.

El estudio también señala que traumas de apego, trastornos de personalidad y delirantes; experiencias de maltrato infantil, falta de autocontrol, pensamiento rígido, bajos niveles educativos y la ausencia del padre durante los primeros años de vida son elementos que configuran el perfil de un feminicida o agresor de mujeres.

Estos hallazgos forman parte de la investigación titulada “Marcadores neurológicos y neuropsicológicos de feminicidas: una investigación con Resonancia Magnética Funcional”, desarrollada por expertos del Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Fundación Manantial de Vida. El trabajo, que llevó dos años en completarse, fue presentado este miércoles en la Plaza de la Salud.

Mediante diversas pruebas, se identificaron marcadores neurológicos, neuropsicológicos y psicológicos en hombres condenados por feminicidio, con el propósito de hallar estrategias para “salvar vidas” y reforzar las acciones preventivas contra la violencia de género desde el ámbito de la salud mental.

Para elaborar la investigación, los especialistas tomaron como base datos proporcionados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), que indican que entre 2020 y 2024 ocurrieron 348 muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas.

En tanto, durante 2025 se reportaron 49 casos adicionales y en los primeros dos meses de 2026 ya se documentaron más de seis incidentes, lo cual evidencia la necesidad urgente de fortalecer los mecanismos preventivos, enfatizaron.

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Según detallaron los investigadores, se aplicaron pruebas a más de cien hombres divididos en tres grupos para comparar resultados.

El primer conjunto estuvo conformado por sujetos que cumplen condena por feminicidio. El segundo grupo incluyó a hombres que ejercieron violencia machista contra sus parejas y fueron enviados al Centro Conductual para Hombres, pero sin llegar a causarles la muerte.

Finalmente, el tercer grupo correspondió a hombres sin antecedentes ni predisposición a ejercer violencia contra mujeres.

El proyecto contó con apoyo del Centro Conductual para Hombres, la Dirección Nacional de Prisiones y la Fundación EgeDonBosco; y fue llevado a cabo por los especialistas Jorge Morillo, Peater Stoeter, Ruthbelkis Suazo, Jairo Oviedo, Tatiana González, Emilio Mota y la doctora Rea Rodríguez-Raecke.

Los expertos explicaron que a los participantes se les realizaron resonancias magnéticas estructurales y funcionales, además de evaluaciones neuropsicológicas y psicológicas para analizar diferencias en la estructura cerebral, respuesta ante estímulos emocionales y funcionamiento cognitivo-conductual.

De acuerdo con Peater Stoeter, uno de los hallazgos destacados fue que el grupo de feminicidas presentó “menor densidad de materia gris en regiones cerebrales vinculadas al control del comportamiento y la regulación emocional”.

Asimismo, al exponer a los presos por feminicidio a escenas relacionadas con el amor y la violencia, el estudio detectó alteraciones en la conectividad de la amígdala – área cerebral encargada de regular las emociones.

Por su parte, el grupo sin antecedentes violentos mostró altos niveles de materia gris.

La psicóloga Ruthbelkis Suazo apuntó que las evaluaciones en hombres agresivos con historial penal evidenciaron problemas para controlar impulsos, dificultades para regular conductas bajo situaciones emocionales intensas y patrones rígidos de pensamiento. Además mostraron tendencias hacia la autocrítica, inseguridad y complicaciones para manejar emociones junto con trastorno delirante.

Desde el punto familiar y social se identificaron factores como “niveles educativos bajos y ausencia o distanciamiento del padre en la infancia”, agregó el especialista quien ha participado en otros estudios sobre patrones violentos.

“A través del análisis observamos que existen raíces emocionales comunes que conducen al feminicidio así como otros tipos de violencia. Por ejemplo: hombres que matan a otros hombres por una mujer o mujeres que asesinan a otras mujeres por un hombre; todas estas situaciones comparten orígenes similares”, explicó Suazo. El psicólogo reveló además haber cumplido 11 años de prisión por homicidio – circunstancia que prefirió no mencionar durante su exposición.

Al presentar los resultados sobre patrones y perfiles característicos en quienes han sido condenados por feminicidio o tienen tendencia a ejercer violencia contra mujeres, los expertos aclararon que dichos patrones no eximen del cumplimiento penitenciario.

Asimismo señalaron que esta investigación no pretende interferir en procesos judiciales.

“La intención no es justificar la acción. Quien comete un delito debe asumir las consecuencias. Aquí solo buscamos comprender el fenómeno psicológico neurológico detrás de lo ocurrido”, afirmó el doctor Jorge Morillo.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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