Fuente: Hoy Digital
La mayor atracción para quienes llegan a este lugar es la devoción y el culto dedicado a la Virgen de La Altagracia. Sin embargo, más allá de las peregrinaciones y promesas, esta tierra es patria de mártires y héroes, la que ha dado más sacerdotes al país y donde han prosperado las letras y las ciencias.
En su historia destaca la presencia de grandes personalidades, entre ellas Juan Pablo Duarte, quien portaba con orgullo la medalla de Nuestra Señora; don Simón de Bolívar, antepasado directo del Libertador; Juan Pablo II, que visitó el lugar el 12 de octubre de 1992; el presidente Cesáreo Guillermo, quien eligió este sitio para casarse con María de la Cruz Herrera en 1871, entre otros ilustres visitantes.
Higüey fue uno de los cinco cacicazgos en que se dividía la isla cuando llegaron los españoles. Actualmente forma parte de la provincia La Altagracia, conservando en su cabecera provincial el nombre de Higüey.
Antes de la llegada de Juan de Esquivel y Ponce de León en el siglo XVI, el territorio estaba bajo el mando de Cotubanamá y Cayacoa. Los indígenas combatían con palos, piedras y flechas, mientras que los españoles usaban espadas, lanzas, escudos y arcabuces. Se registran dos guerras en esa época.
Pocos cronistas mencionan la batalla de Sabana Real o La Limonada contra los franceses, “que inmortalizó a Francisco Segura Sandoval bajo cuyo liderazgo lucharon los lanceros de Higüey y El Seibo, vencedores que invocaron la protección de la Virgen”, señala Vetilio Alfau Durán.
Higüey ha sido cuna de tres obispos dominicanos: Juan Félix Pepén Solimán, el primero; Ramón Benito de la Rosa Carpio y Pablo Cedano. También destacan figuras como el canónigo Antonio Montás Miranda, considerado el artífice ideológico de la Basílica para La Altagracia; su sobrino Bernardo Montás y el padre Ernesto Montás, ambos sacerdotes; además del obrero y sindicalista Teódulo Guerrero Montás, miembro también de esta familia.
Evangelina Rodríguez Perozo, procedente de San Rafael del Yuma, fue la primera mujer médica dominicana.
El documento impreso más antiguo en el país es la “Novena en honor a María Santísima de Altagracia, para implorar protección”, escrita por el presbítero Pedro de Arán Morales, quien residió en Higüey desde 1796.
El escritor y restaurador Javier Angulo Guridi vivió allí en 1853 y publicó “La Fantasma de Higüey”, considerada la primera novela escrita por un autor dominicano.
Los habitantes de Higüey participaron activamente en todos los movimientos patrióticos: Antonio Duvergé se destacó heroicamente en la batalla del Número; Nicolás Rijo, Felipe Alfau, Vicente Ramírez, Ignacio de Peña, Isidoro Durán Valverde, Juan Rijo y Manuel Garrido Villavicencio figuraron entre los luchadores por la Independencia; Eustaquio Ducoudray sirvió como soldado durante la Restauración; mientras que los combatientes contra la ocupación norteamericana en 1916 (“gavilleros”) tuvieron un impacto notable en el Este del país.
Entre los higüeyanos que enfrentaron al régimen trujillista se encuentran Pedro Livio Cedeño, conspirador del 30 de mayo de 1961; Ramón Marrero Aristy y Teódulo Guerrero del Rosario, mártires del período oscuro; además, Félix Servio Ducoudray debió exiliarse.
Destacan también en educación, arte, política, letras, cultura y periodismo Manuel María Pouerié Cordero, Baldemaro Rijo, Vetilio Alfau Durán, Mercedes Alfau Pilier, Celina y Orfelina Pillier, Ricardo Rosario (abuelo de los Hermanos Rosario), Manuel Duluc, Luis Julián Pérez, Jaime Guerrero Ávila, Amable Botello, Anaiboní Guerrero Báez, Amadeo Julián Arévalo y Livio Mariano Cedeño, José Ramón Barón Payán y Mariano Américo Rodríguez Rijo…
Los hermanos Antonio y Alonso de Trejo son tan emblemáticos para Higüey como lo son la Basílica o el “concón” con leche; también forman parte del folclore personajes como Tarquino Gatón (“el rey Tarquino”), quien afirmaba ser esposo tanto de Marilyn Monroe como de la Princesa Diana mientras lucía cabello rubio teñido, bicornio adornado con plumas y espejitos y una espada hecha con palo.
Higüey cuenta con instituciones como el Seminario Menor, la Universidad Católica del Este y el Museo de La Altagracia…
El poeta y combatiente Juan Isidro Ortea fue fusilado en el cementerio local en 1881; en sus versos dedicados a su amada mientras era llevado al patíbulo inmortalizó al municipio: “Te mando esta flor lozana/ higüeyana de ojos verdes/ para que de mí te acuerdes/ cuando no me veas mañana”.
Existen dos calles llamadas Higüey: una localizada en el barrio Cristo Rey y otra en Santo Domingo Este.
Fuentes: Contribución de Higüey a la Independencia Nacional, por Vetilio Alfau Durán. Historia de la Villa de Higüey, 500 años, por el Dr. Ernesto Rivera. Origen, desarrollo e identidad de Salvaleón de Higüey, por Francisco Guerrero Castro.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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