Fuente: Listin diario
Hace aproximadamente 15 años, una mala intervención en un aumento mamario puso en peligro la vida de esta comunicadora.
Es más alta de lo que podría parecer a quienes no la conocen personalmente. Tiene una humanidad que supera la imagen de su ‘personaje’ en televisión. Y, sobre todo, posee una fortaleza mayor que la que cualquiera imaginaría.
Por eso, su historia encaja perfectamente en ‘Los Que No Se Rinden’. Ella es Jessica Pereira, esa mujer que conquista a sus seguidores y que en ocasiones ha enfrentado con valentía las críticas de sus detractores.
Con ropa negra, llegó a la Redacción de LISTÍN DIARIO. Una sonrisa algo tímida evidenciaba que esta comunicadora, que a veces “se mete al bloque”, lo hace porque es parte de su labor.
“Realmente, me inclino más por la comunicación social e informativa, que ayude a formar y orientar… Me entristece cuando llevo un tema muy interesante con un experto al programa ‘Jessica en Punto’, y veo que no supera las 4,000 vistas”. En cambio, si es farándula ácida, rápidamente sobrepasa los 50,000.
Esta reflexión sirve para comprender cómo actúa y cuál es la esencia de esta mujer que no se rinde.
“El mundo no es para los débiles, menos hoy en día, cuando cualquiera siente el derecho de opinar sobre la vida ajena y sobre lo que se hace o deja de hacer”. Lo dijo con determinación mientras ajustaba su blusa para mantener siempre una apariencia impecable.
Jessica no presta atención a los comentarios negativos sobre ella. “Solo me importa lo que sé de mí misma y saber que mi familia, amigos y quienes me quieren también lo tienen claro”. Respecto a las opiniones sin fundamento, como diría Lumy Lizardo: “…me resbalan”.
La fortaleza que muestra en cada palabra y en sus pasos firmes al caminar es la misma que le ha permitido no rendirse ante diversas adversidades físicas y emocionales.
Y qué decir de su proceso de adaptación lejos de su país y familia. Esta mujer que se define como “venedominicana” lleva más de veinte años residiendo en República Dominicana. “De aquí no me voy ni ‘matá’, como decimos en buen dominicano”. Se ríe y convence.
Perder un seno debido a una mala práctica médica no ha debilitado su fuerza para enfrentar la vida. “En Venezuela me hicieron un aumento mamario. Todo iba bien, pero después de un tiempo viviendo aquí en República Dominicana comenzaron los problemas. El cirujano decía que lo que sentía era normal hasta que un día se me abrió el seno. Fue horrible; empezó a salir pus y tuve que acudir a un médico aquí; perdí el seno. A veces salía de curarme y me iba a trabajar”.
Durante casi 15 años luchó con esa situación hasta que hace dos pudo colocarse una prótesis. “Antes de lograrlo usaba mi colchita”. Es tan valiente que lo cuenta sonriendo.
Revelar estas intimidades no le causa vergüenza. Otro episodio difícil fue cuando en Venezuela secuestraron a su hermana mientras ella estaba aquí. Fue una herida muy profunda para Jessica.
“Cinco hombres abusaron de ella, y eso me afectó mucho”. Le brindó apoyo desde la distancia y finalmente logró traerla para acá, donde hoy sigue viviendo y, como Jessica, sin rendirse.
Jessica Pereira es una mujer fuerte aunque sus delicados gestos y movimientos al hablar puedan engañar. Su serenidad no refleja plenamente el criterio firme que tiene sobre la realidad actual.
“No podemos echarnos a llorar por cualquier cosa, ya sea leve o grave. Hay que seguir adelante sin detenernos ni dejarnos abatir por las circunstancias”. Así lo afirma con convicción. Para ella siempre existe una salida posible.
Pensar así probablemente sea lo que le ha impedido sucumbir ante los obstáculos vividos en su vida. Al llegar a República Dominicana no imaginaba que casi 24 años después hablaría de las dificultades superadas en un país ajeno o mejor dicho, que ahora siente como propio: “Soy venedominicana”. Así lo reafirma.
“Recuerdo haber venido a probar suerte en un ‘casting’ con María Elena Manrique y otras chicas. Luego conseguimos un contrato como promotoras; poco a poco fuimos trabajando hasta que sucedió lo de Venezuela, y del grupo original solo quedamos ella y yo”. Fue una decisión fuerte pero que ha hecho crecer a Jessica tanto personal como profesionalmente.
Su éxito descansa en su voluntad indomable. Pasó hambre y necesidades; le angustiaba tener a su familia lejos y vivir en una realidad diferente a la dejada atrás.
“Hubo días en los que solo comíamos arroz con mostaza y atún porque no había más opciones disponibles. Pero nunca sufrimos demasiado porque el dominicano es muy solidario”, dice agradecida con esta frase: “Todo el que viene a República Dominicana tiene la oportunidad de progresar”.
Como muchas jóvenes, Jessica buscaba salir adelante y fue la comunicación lo que le abrió puertas importantes. Con 42 años aprovechó sus estudios –dos años de Comunicación Social en Venezuela– para hallar oportunidades laborales aquí.
Así se convirtió en productora del programa televisivo ‘Chill Out’, transmitido por Antena Latina; además fue socia del programa radial ‘Omellette Radio’ en Latidos 97.3.
El tiempo avanzaba y apoyada en su lema favorito “este mundo no es para los débiles”, seguía esforzándose por encontrar trabajos para progresar y reunir a su familia; llegó incluso a tener varios salones de belleza propios.
Sin embargo, esa etapa no era definitiva; el modelaje y la comunicación seguían inclinándola hacia los medios hasta convertirse hoy en una figura conocida nacionalmente.
Ha presentado grandes eventos, actuado en cine, trabajado en programas nacionales e internacionales; actualmente conduce ‘Jessica en Punto’ además de colaborar con Santiago Matías.
Sobre su presencia mediática muchos pueden decir conocerla pero ¿conocen realmente cuál es su lado vulnerable?
Aunque nunca usó esa palabra por compromiso con su fortaleza, la charla dejó entrever ese lado humano suyo; su interés genuino por ayudar al prójimo y la empatía clara demuestran que detrás de esa Jessica fuerte e incansable hay una mujer capaz de ponerse en el lugar de quienes más necesitan apoyo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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