Fuente: Listin diario
Antes era casi impensable ver a personas menores de 30 años jugando golf, pero la evolución del deporte ha transformado esa realidad.
Hola Fiebruses. En la edición del Torneo BM Cargo del pasado septiembre, mi esposa Maité resaltó la notable cantidad de jóvenes presentes en los eventos sociales del torneo. Esa observación me llevó a prestar más atención a este fenómeno, y hoy puedo afirmar que el golf dominicano ha recibido en sus fairways a una gran cantidad de personas entre 20 y 30 años que han adoptado el golf con verdadera pasión. Este fenómeno no se limita al ámbito local, pues el deporte ha visto un crecimiento importante en su popularidad. Según la Fundación Nacional del Golf de EEUU, desde 2016 el número de personas que han tenido algún contacto con el golf—ya sea visitando un driving range, jugando en un campo, Top Golf, golf virtual o consumiendo contenido relacionado—ha crecido un 32%. En 2023, casi 1,8 millones más personas que el promedio prepandemia (3,4 millones en total) jugaron al golf por primera vez, destacándose la mayor participación entre adultos de 18 a 34 años. Un factor clave para este aumento ha sido el interés creciente entre mujeres jóvenes: en 2023, el 37% de los golfistas menores de 18 años eran mujeres, frente al 15% registrado en 2000. Esto indica que no solo jóvenes varones se han sumado a esta fiebre por el golf, sino también muchas mujeres que ven en este deporte una alternativa tanto deportiva como social. Un claro ejemplo son el Pink Golf Tour y La LPGA Amateurs, que cada año renuevan sus membresías incorporando a jóvenes entusiastas del golf.
Entre las ventajas que ofrece este deporte para los jóvenes destacan mejoras en el autocontrol personal, manejo de la ira y regulación emocional. Debido a que no importa tu nivel o edad para jugar al golf, el sistema permite competir en igualdad de condiciones con distintos grupos, fomentando tanto la competencia como la camaradería. Creo que uno de los principales motivos por los cuales esta generación nueva se ha acercado al golf es precisamente su componente social; el ambiente festivo prevalece (bocinas en los carritos, alguna bebida, un buen puro y ni hablar del hoyo 19 después de la ronda). Además, practicar golf promueve valores éticos positivos, no solo dentro del grupo de juego sino también hacia uno mismo y al cuidado del entorno natural; aprendes a respetar tus acciones haciendo que el campo sea un espacio ideal para relajarse o desconectarse del ritmo agitado diario. Por otro lado, el golf ayuda a combatir el sedentarismo porque implica ejercicio aeróbico y contacto con la naturaleza. Todo esto tiene relación con cómo la vida moderna afecta la necesidad natural del ser humano por mantener una vida social activa.
Un punto adicional es que el golf contribuye al fortalecimiento de la autoestima, ya que los avances personales son visibles y reconocidos entre compañeros; así es uno mismo quien percibe sus propios progresos. Sin duda celebro esta fiebre por el golf que se ha despertado entre la juventud y espero que siga creciendo con entusiasmo. * Redes: @fiebredegolf en Instagram, Facebook y X (Twitter).
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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