Fuente: Rocío Casas Aparicio/rocio_casas_aparicio@efe.com
Lisboa (EFE).- Laurence Debray, periodista francesa y autora de las memorias del rey emérito Juan Carlos I de España, opina que “el arrepentimiento no forma parte de su naturaleza”, a pesar de que en ‘Reconciliación’, el libro que acaba de salir en portugués tras publicarse en francés y español, él reconoce “errores” y “deslices”.
Debray habló con EFE en un hotel de Lisboa, justo antes de que se hiciera pública la semana pasada la documentación que el Gobierno español tenía sobre el intento de golpe de Estado de 1981.
“Creo que el arrepentimiento no es algo que forme parte de su carácter; él admite sus errores y sigue adelante, no es alguien nostálgico”, señaló Debray, quien convivió durante dos años con el monarca en la capital emiratí para escribir este texto.
La escritora atribuye esto a que Juan Carlos I, de 88 años, es “un militar muy enfocado en mirar siempre hacia adelante”, razón por la cual impulsó la transición tras la muerte del dictador Francisco Franco, gracias a ese “carácter firme orientado al futuro”.
Durante el tiempo que compartió con él, lo que más le llamó la atención fue su manera de hablar sobre su padre, el conde de Barcelona, Juan de Borbón (1913-1993), pues “siempre se emocionaba”.
“Supongo que con la edad, la distancia y la soledad uno comienza a valorar lo importante, los remordimientos; cada vez que hablaba de su padre se emocionaba profundamente, incluso se le humedecían los ojos. Es una relación cargada de agradecimiento y reconocimiento”, recordó Debray.
El rey emérito pasó su infancia en Estoril, en las afueras de Lisboa, junto a su familia antes de ser enviado a España.
En sus memorias, Juan Carlos I menciona que después de abdicar en 2014 pensó regresar a Portugal, país que considera su segunda patria, aunque sabía que los periodistas lo detectarían rápidamente allí.
Durante la entrevista con EFE, Debray opinó que el emérito “es alguien que acepta su situación en Abu Dabi y tiene dificultad para planear a largo plazo porque vive un poco al día; no depende realmente de él y no quiere incomodar ni a su hijo ni a la corona”.
Sobre su relación con el rey Felipe VI, la escritora destacó por un lado la “lealtad” entre monarcas en un contexto donde Juan Carlos I abdicó y cedió sus poderes a su hijo, y por otro lado un vínculo más personal y humano.
“Con la distancia física también hay una emocional; a veces desearía sentirse más acompañado por su hijo o su familia, especialmente en Navidad. En momentos clave todas las familias suelen reunirse y él se siente algo solo. Es normal, es humano; es un rey pero también humano”, afirmó.
En cuanto a su nieta, la princesa Leonor, heredera al trono, Debray recordó que la monarquía se basa en la transmisión generacional y al rey emérito le gustaría formar parte de ese proceso “como padre de la Constitución española, aunque muchos españoles no quieran reconocerlo y pese a que siga siendo la Constitución del rey Juan Carlos”.
“Pero bueno, ese no es el caso”, destacó Debray.
En Abu Dabi, el monarca mantiene una rutina con días “muy estructurados”. “Es militar”, subrayó la periodista.
Disfruta de la comida española y almuerza siguiendo el horario español. “Está muy activo”, se levanta temprano, lee las noticias para mantenerse informado, hace ejercicio para mantenerse en forma y participar en regatas; recibe algunas visitas, ve deportes por televisión o partidos importantes; habla mucho por teléfono y “maneja muy bien WhatsApp”.
Cuenta con excelentes médicos encargados de su salud, añadió.
Debray lo conoció antes de su abdicación cuando era rey en Zarzuela y llevaba una vida llena de audiencias y actividades. Actualmente reside en una casa aislada en la capital emiratí lejos del bullicio.
Recibe visitas esporádicas de sus hijas quienes permanecen un par de días “porque también tienen sus propias vidas”. A su lado está su nieto Felipe, primogénito de la infanta Elena.
“Se llevan muy bien ambos; se cuidan mutuamente pero esa vida es muy tranquila y monótona además de bastante solitaria”, resumió Debray.
Según la autora, el emérito quiso escribir estas memorias pensando en los jóvenes y futuras generaciones; deseaba verlas publicadas en vida para poder conocer las críticas y está “muy satisfecho” con cómo han sido recibidas tanto en España como en Francia.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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