Fuente: Listin diario
Una estrategia eficaz consiste en mantener una vigilancia constante del contexto junto con una comunicación permanente entre los sectores para estar siempre informados.
Mitigar las repercusiones del conflicto en Medio Oriente sobre la República Dominicana es una de las prioridades que el sector empresarial ha decidido considerar como parte de su adaptación al entorno geopolítico actual.
El presidente Luis Abinader señaló el pasado domingo que esta situación mundial tendrá impactos directos en la economía, incrementando los precios de las tarifas eléctricas, el transporte y los alimentos.
Celso Juan Marranzini, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), indicó que, según el mensaje del mandatario, lo más aconsejable es optimizar los recursos estatales para enfocar los subsidios en los sectores más vulnerables y fomentar la economía nacional dentro de lo posible.
Este conflicto no es un hecho aislado, sino un escenario que cambia día a día, por lo que recomendó mantener un monitoreo constante y una comunicación fluida entre los sectores para mantenerse actualizado.
“Estamos ante una situación que varía diariamente y debemos ir adaptándonos mientras comunicamos adecuadamente lo que ocurre, cuáles son las dificultades para el país y cómo ajustarnos”, explicó.
Sobre el teletrabajo, opinó que es una medida acertada porque ayuda a aliviar el presupuesto familiar al reducir el gasto en combustibles en un momento incierto donde es difícil prever qué sucederá.
En esa línea, César Dargam, vicepresidente del Conep, afirmó que aunque Abinader no cuenta con “una varita mágica” para anticipar los hechos actuales, las acciones claras anunciadas el domingo pasado son valiosas en un escenario todavía en evolución.
Rechazó la polarización entre sectores y llamó a la unidad nacional para encontrar soluciones conjuntas que aminoren los impactos de la crisis.
“El mayor error ahora sería fomentar la confrontación. Este es un tiempo para la unidad nacional y para comprender la magnitud de los cambios que ocurren. En lugar de señalar culpables, debemos buscar soluciones conjuntas, por eso cualquier plan para mitigar esta crisis debe ser integral”, enfatizó.
Ideas similares expresaron Almudena Fernández y Ana María Díaz, representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), quienes aclararon que no existen fórmulas preestablecidas para gestionar conflictos como este; cada gobierno debe diseñar sus propias herramientas para proteger a su población, especialmente a los más pobres.
Ambas coincidieron en que solo mediante la colaboración activa de todos los sectores se pueden enfrentar estos desafíos con cambios transformadores beneficiosos para todos.
Para Christy Luciano, presidenta de la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental (Ecored), este es un momento oportuno para acelerar la transición hacia energías renovables ante la posible crisis energética que podría enfrentar el país.
“Comprendiendo los riesgos no solo como nación sino también desde las empresas, debemos anticiparnos y prepararnos para mitigar el impacto lo más posible”, declaró.
Al hablar sobre los avances dominicanos en esta transición energética, como una matriz diversificada con gas natural y energía eólica, destacó el interés creciente por reducir el uso de combustibles fósiles en favor de fuentes renovables.
No obstante, reconoció que estos proyectos demandan fuertes inversiones y subrayó la necesidad de continuar desarrollando mecanismos financieros que apoyen esta infraestructura energética, siendo clave la asesoría del sector privado al público para establecer las condiciones necesarias para su implementación.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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