Fuente: as
Originaria de O Porriño, Pontevedra, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Inició su trayectoria en As en 2017, formando parte del equipo de redes sociales. Habla tanto sobre el salseo actual como sobre fútbol sala.
El doctor Miguel Toribio-Mateas es un neurocientífico y nutricionista con más de veinte años de experiencia en investigación, enseñanza y práctica clínica. Especialista en el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y en el estudio de la relación intestino-cerebro, presenta su libro ‘Cuerpo y mente TDAH’ -con prólogo de Antonio Valenzuela-, que ofrece un enfoque que integra la evidencia científica disponible sobre este trastorno con su propia experiencia con la neurodivergencia.
Toribio-Mateas propone una perspectiva del TDAH basada en la empatía, el autoconocimiento y la ciencia aplicada al bienestar. Su labor le ha dado reconocimiento como una voz relevante en el campo de la salud mental y la neurodiversidad, destacando por su habilidad para convertir conceptos científicos complejos en herramientas prácticas que facilitan una vida más clara y auténtica a quienes conviven con este trastorno.
En ‘Cuerpo y mente TDAH’, plantea un nuevo entendimiento del concepto, afirmando que “no es un defecto que haya que corregir”: “Se trata de una variación cognitiva, un neurotipo, que implica tanto desafíos como fortalezas”. “En lugar de percibirte como alguien diferente, puedes optar por apreciar la riqueza de tu mente dentro del amplio espectro de la cognición humana, esos procesos mentales mediante los cuales aprendes y entiendes el entorno”, señala a lo largo de las páginas de su obra.
“Las definiciones clínicas ponen el foco en las discapacidades: inatención persistente, hiperactividad, impulsividad y el impacto que estos rasgos tienen en la vida cotidiana. Aunque estas descripciones son útiles en contextos médicos, rara vez reflejan la experiencia real del TDAH”, añade Toribio-Mateas.
El doctor destaca que las mentes con TDAH “están diseñadas para el pensamiento divergente”, es decir, para conectar ideas inesperadas y generar soluciones innovadoras. “Esta habilidad se manifiesta especialmente en áreas como el arte, la ciencia o la tecnología, campos donde muchas veces descubrimos nuestro espacio natural. En mi caso, fue precisamente mi creatividad lo que me salvó cuando decidí ‘reinventarme’ e ingresar al campo de la neurociencia”, comenta.
“Cuando finalmente obtuve mi diagnóstico, me encontraba exhausto tanto física como emocionalmente. Ya no tenía fuerzas para continuar castigándome. Había tocado fondo pero también había alcanzado un punto crucial. En lugar de seguir forzándome, opté por avanzar con ternura, curiosidad y compasión como guía”, continúa relatando en su libro sobre su experiencia personal.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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