Fuente: Listin diario
El motero como ciudadano activo: derechos y deberes en la vía, según Omar Segura, decano de Ingeniería y Arquitectura en la UASD.
“Destinar recursos a la seguridad vial no representa un gasto, sino una inversión que salva vidas, impulsa la productividad y mejora el bienestar social”.
Con este mensaje, la fundación Movilidad Vial Dominicana (Movido) inauguró el Primer Congreso de Seguridad Vial para Moteros: “Rumbo Seguro”, un espacio creado para buscar alternativas que disminuyan los accidentes de tránsito en el país.
El encuentro tuvo lugar en el edificio de Alta Tecnología de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y reunió principalmente a líderes clave en el ámbito de la movilidad en República Dominicana.
Entre los participantes sobresalieron el ingeniero Omar Segura, decano de la citada facultad; Hernani Aquino Hernández, representante de RD por lo alto; Joel Gneco, director de tránsito del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant); Payero Pérez; Franklin Glass, presidente ejecutivo de la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores (Cadoar); y Miguel Jiménez, presidente de la Fundación Movido.
Durante su intervención, Omar Segura se centró en cómo el diseño vial influye en las tasas de accidentes. Destacó que “la motocicleta es muy vulnerable al entorno que la rodea”.
Comentó que elementos como baches o sistemas de drenaje inadecuados disminuyen la adherencia al pavimento y que “lo que para un vehículo puede ser un problema menor, para un motociclista puede derivar en la pérdida del control”.
Para conseguir calles más seguras, Segura propuso cinco acciones esenciales: adoptar un diseño vial inclusivo, asegurar un mantenimiento constante del pavimento, instalar barandas metálicas laterales para proteger a los motociclistas, implementar un control eficaz mediante tecnología y potenciar la educación especializada.
En relación con este último punto, anunció que la UASD está disponible para colaborar con el Estado en ofrecer cursos de seguridad vial a escala nacional.
Asimismo, resaltó la importancia del “motero ciudadano”, señalando que “el motero no solo es un usuario más de las vías, sino un ciudadano activo con derechos y responsabilidades dentro del espacio público”.
El componente humano también fue abordado durante el evento. La psicóloga Ofelia Mera explicó que las conductas al volante están estrechamente ligadas a la personalidad y capacidades cognitivas del conductor.
“La psicología del tránsito abarca todos los procesos psicológicos relacionados con el tránsito, movilidad y transporte, creando un campo emergente indispensable para combatir la inseguridad social al integrar factores humanos, técnicos y sociales para prevenir accidentes”, detalló Mera.
Destacó que la percepción del riesgo es clave para tomar decisiones al conducir, definiéndola como un “proceso cognitivo-emocional mediante el cual los usuarios interpretan y evalúan las probabilidades de sufrir un accidente, así como su gravedad y consecuencias”.
En esta línea, Franklin Glass expuso el reto desde la perspectiva financiera. Comparó cómo se percibe el riesgo frente al Covid-19 con los accidentes viales: mientras que por la pandemia se confinó al país tras 4,200 fallecimientos en año y medio, “cada año se registran 3,400 muertes” por siniestros viales sin que ello frene la actividad económica.
Glass reveló que “solo el 38%” posee algún tipo de seguro. Para modificar esta situación propuso desarrollar pólizas accesibles adaptadas a motoristas que cubran riesgos relacionados con salud, vida, accidentes y robo de sus herramientas laborales.
El congreso finalizó con un simulacro organizado por Defensa Civil para responder ante emergencias. Durante el acto se reconoció también la contribución de figuras como Maribel Bellapart, Miguel Franjul y Yindhira Taveras.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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