Fuente: Agencia EFE
Control aéreo de la DGT cumple 65 años vigilando conductas al volante
Madrid (EFE).- La Unidad de Medios Aéreos (UMA), considerada los ‘ojos’ infalibles en el cielo de la Dirección General de Tráfico (DGT), supervisa infracciones como exceso de velocidad, uso del móvil mientras se conduce, ausencia del cinturón de seguridad o manipulación de documentos dentro del vehículo. Esta unidad celebra su 65 aniversario.
Durante estos sesenta años, los helicópteros conocidos popularmente como Pegasus han acumulado cerca de 250.000 horas de vuelo y han llevado a cabo 120.000 misiones para vigilar las carreteras. EFE ha podido presenciar una de las patrullas rutinarias que realizan a diario.
La UMA es la unidad aérea más veterana del Ministerio del Interior y ha evolucionado considerablemente desde sus primeras aeronaves de observación. El avance tecnológico clave llegó en 2013 con la introducción del sistema Pegasus, que convirtió a los helicópteros en radares con precisión milimétrica para la vigilancia.
Operan todos los días del año, acumulando entre 4.000 y 5.000 horas anuales en misiones principalmente sobre carreteras convencionales, ya que registran mayor siniestralidad y cuentan con más usuarios vulnerables (ciclistas, peatones y motoristas) que requieren especial protección.
Contrario a la creencia común, también vigilan autovías y autopistas, incluidas las de pago. “Mucha gente piensa que no patrullamos en las autopistas de peaje, pero sí lo hacemos”, alerta a EFE Alejandro Suárez, jefe de la UMA.
“La seguridad de las personas es nuestra misión principal: que todos lleguen sanos y salvos a casa”, afirma Suárez, quien lamenta que la unidad sea conocida solo por su función sancionadora.
Actualmente, la UMA cubre todo el territorio nacional con siete patrullas operando desde bases situadas estratégicamente en A Coruña (Santiago de Compostela), Valladolid, Sevilla, Málaga, Madrid, Valencia y Zaragoza. En total forman un equipo superior a las 70 personas.
Los helicópteros vuelan a aproximadamente mil pies de altura (unos 300 metros sobre el suelo) y gracias a sus cámaras en alta definición y radares láser incorporados pueden medir la velocidad y observar con claridad el interior de los vehículos.
“Podemos ver prácticamente todo y, aunque sorprenda, principalmente vemos comportamientos adecuados. La mayoría conduce con sentido común, prudencia y respetando las normas”, señala Suárez.
Nada pasa desapercibido para ellos: desde usar el móvil mientras se conduce hasta llevar un perro sin sujeción obligatoria o un bebé en una sillita no homologada; incluso conductas insospechadas como maquillarse dentro del coche. “Incluso hemos detectado conductores cambiándose de ropa en el vehículo”, asegura el jefe de la UMA.
Las cifras confirman la efectividad de estos helicópteros: “Podemos controlar indirectamente hasta 30 vehículos por minuto y dos directamente, es decir, midiendo su velocidad y observando el interior”.
Lo que más preocupa son “las conductas disruptivas, conductores peligrosos que hacen maniobras temerarias, se acercan mucho a otros coches y cambian constantemente de carril”, destaca Suárez.
Hace unos siete años se incorporaron los drones como complemento a los helicópteros; actualmente disponen de unos 70 vehículos no tripulados que cumplen funciones tanto vigilantes como reguladoras.
Al igual que los helicópteros, verifican que todos los conductores respeten las normas y tramitan expedientes sancionadores si no lo hacen; además, durante vuelos de regulación capturan imágenes transmitidas en tiempo real al centro gestor.
“El dron es una herramienta adicional que complementa a los helicópteros y nos permite centrar la vigilancia en puntos específicos de la carretera”, explica Juan Manuel Gamo, piloto y operador de cámara de dron.
Actualmente no pueden medir velocidad en tiempo real, aunque para finales de año contarán con cinemómetros para esta función.
Los vuelos en helicóptero suelen durar entre dos y tres horas y su presencia se anuncia siempre mediante pictogramas en paneles variables para informar a los conductores. “Les avisamos para disuadirlos”, comenta Suárez.
Durante las misiones, los operadores captan imágenes aéreas del estado de las vías que son enviadas en directo a los centros gestores del tráfico de la DGT para tomar medidas adecuadas que garanticen seguridad y fluidez circulatoria.
Otra función fundamental es registrar imágenes que evidencian posibles infracciones al reglamento general de circulación, base para tramitar denuncias contra los conductores infractores.
La tripulación mínima consta de dos personas perfectamente coordinadas: piloto y operador de cámara; mientras uno pilota la aeronave el otro vigila posibles comportamientos ilegales e indica posiciones usando referencias basadas en una esfera imaginaria tipo reloj.
Cuando identifican un vehículo sospechoso por ejemplo dicen: “Coche blanco sospechoso a las doce”, señal para iniciar seguimiento visual detallado desde hasta tres kilómetros antes acercándose progresivamente para obtener mejores observaciones explica Javier Magro, operador de cámara.
A tan solo un kilómetro ya pueden captar claramente cualquier conducta irregular del conductor.
Para medir la velocidad toman tres lecturas cada tres segundos con la cámara y calculan un promedio; si supera el límite establecido se registra como posible infracción.
Suárez asegura que en UMA son “muy garantistas”. Tanto Pegasus como las cámaras de drones están certificadas por el Centro Español de Metrología (CEM), organismo dependiente del Ministerio de Industria que garantiza precisión con margen máximo de error del 5 %.
“Nosotros estamos entre un 1,5 % y un 2 %”, lo cual significa que “si detectamos un vehículo circulando a 200 km/h realmente va a esa velocidad”, enfatiza Suárez.
El comandante insiste en que sancionar es última prioridad para UMA: “Preferimos destacar siempre que salvamos vidas; eso justifica plenamente nuestro servicio público”, recalca aunque reconoce que “por desgracia” son conocidos por imponer multas.
Más allá del estigma recaudatorio insiste en que vigilan “conductas disruptivas que ponen en riesgo no solo su vida sino también la del resto”.
En base a imágenes captadas por helicópteros y drones tramitan unas 25.000 infracciones anuales (aproximadamente 68 diarias).
Estas multas representan solo un 0,5 % del total anual emitido por DGT (entre cinco y cinco millones y medio).
Además del trabajo cotidiano participan en campañas específicas para controlar uso del cinturón, móvil al volante o ITV vigente así como inspecciones focalizadas según tipo vehicular: motocicletas, furgonetas reparto, camiones o autobuses.
Asimismo despliegan helicópteros y drones ante eventos especiales donde aglomeraciones dificultan tráfico normalizado ofreciendo apoyo para regular circulación.
Están presentes en concentraciones moteras internacionales Pingüinos (Valladolid), Campeonato Mundial Moto GP Cheste (Valencia), Gran Premio España Jerez (Cádiz) así como eventos como Descenso del Sella (Asturias), Tomatina Buñuel (Valencia) o El Rocío (Huelva), además durante operación Paso del Estrecho cuando miles cruzan hacia Marruecos; todas estas ocasiones refuerzan sus vuelos significativamente.
También colaboran en campañas estivales contra incendios forestales e intervienen ante emergencias como Dana o Filomena.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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