Fuente: Listin diario
Jorge Polanco, infielder dominicano, comienza una nueva etapa con los Mets, enfrentando un cambio de posición y un ambiente diferente, aunque mantiene la misma actitud de trabajo y fe que lo ha definido en las Grandes Ligas.
El experimentado pelotero afirmó que su preparación para esta campaña ha sido fundamental para ajustarse a su nuevo papel en la primera base.
“Me siento bien, gracias a Dios, en este equipo nuevo. He tenido una buena preparación… es la primera vez que juego en primera base, pero hemos trabajado mucho y la confianza está presente”, comentó Polanco, quien resaltó el esfuerzo durante los entrenamientos para familiarizarse con el puesto.
Aunque el proceso de adaptación no fue sencillo, el jugador explicó que su experiencia en el infield facilitó la transición.
“No diría que fue fácil, pero sí con más confianza. Ya he jugado en segunda base y ahora me estoy moviendo a la primera… lo más importante ha sido el trabajo y adaptarme a cómo vienen los lanzamientos”, detalló.
Polanco también reconoció el apoyo recibido del cuerpo técnico, destacando especialmente al mánager Carlos Mendoza y al equipo de instructores.
“Contamos con muy buenos coaches que me ayudaron bastante durante este proceso. Carlos Mendoza nos brinda mucha confianza y se comunica muy bien, eso es fundamental para nosotros”, señaló.
Respecto a su llegada a Nueva York, el pelotero de San Pedro de Macorís reveló que, aunque existió interés por seguir en los Marineros, la decisión fue tanto profesional como personal.
“Esto es un negocio, pero venir a los Mets fue la mejor elección para mí. Mi papá vive aquí y siempre ha sido seguidor del equipo, eso tuvo mucho peso”, afirmó.
Finalmente, Polanco enfatizó que su prioridad es contribuir al conjunto en una división sumamente competitiva. “Siempre intento dar lo mejor de mí, jugar con intensidad y colaborar en todo lo posible. Tenemos un gran equipo, pero el enfoque debe estar presente día a día”, concluyó.
En 2025, Polanco tuvo una temporada ofensiva destacada con Seattle, participando en 138 encuentros.
Ese año registró un promedio de bateo de .265, conectó 125 imparables, incluidos 26 jonrones, impulsó 78 carreras y anotó 64 veces, consolidándose como un elemento clave dentro del lineup del equipo.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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