Fuente: El Universal
Miami. — La carencia de comunicación entre las agencias federales de seguridad nacional de Estados Unidos, incluso durante el conflicto con Irán, no sólo se hace evidente, sino que está generando consecuencias graves y ha encendido alertas, según expertos consultados por EL UNIVERSAL.
Esta misma semana, el gobierno estadounidense tuvo que corregir y aclarar que su Marina no escoltó ningún petrolero en el estrecho de Ormuz, luego de un comunicado del secretario de Energía, Chris Wright, que fue desmentido por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
En febrero, un láser antidrones en Texas provocó que la Administración Federal de Aviación (FAA) cerrara dos veces el espacio aéreo sobre ese estado.
En el primer incidente, inicialmente se informó que cárteles habían operado drones en la zona. Sin embargo, resultó que el Pentágono estaba probando una nueva tecnología láser contra drones y la FAA temía que estas pruebas, realizadas cerca del aeropuerto, afectaran la aviación. El Pentágono autorizó a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) a usar el láser contra lo que creían un dron, pero era un globo, sin informar a la FAA, que decidió cerrar el espacio aéreo sin notificar a nadie. Como resultado, pasajeros estuvieron varados durante horas y el gobierno de Donald Trump mostró su enojo, aunque se limitó a afirmar que “la gente aprende”.
En el segundo caso ocurrido en Fort Hancock, Texas, militares estadounidenses derribaron con un láser un dron perteneciente a la CBP. Posteriormente, una declaración conjunta de las agencias involucradas reconoció que seguirían trabajando en “más cooperación y comunicación para evitar incidentes así”.
Cuando el Pentágono, la FAA, la CBP y la Casa Blanca no logran sostener una versión única y verificable de lo sucedido, “el gobierno deja de informar y comienza a contradecirse, generando confusión”, advierte a EL UNIVERSAL el experto en seguridad Jaime Ortiz.
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO) señaló en un informe sobre seguridad nacional que los esfuerzos de EU pueden verse “obstaculizados por la falta de información sobre funciones y responsabilidades”, además advirtió que en una crisis “una respuesta federal podría retrasarse” mientras las agencias determinan quién tiene autoridad y actúa. “Cuando la ayuda federal tarda en responder y el control interno encuentra obstáculos, la mala comunicación pasa de ser un problema administrativo a uno funcional del gobierno”, afirma Ortiz.
En enero de 2025, el memorando que estableció al Consejo de Seguridad Nacional (NSC) indicó que sería “el principal medio del presidente para coordinar a los departamentos y agencias ejecutivas” en materia de seguridad nacional e interior. Esta orden marcaba el inicio. Posteriormente, la Casa Blanca comenzó a debilitar este organismo. Medios informaron que ese mismo mes unos 160 funcionarios del NSC fueron suspendidos mientras la administración Trump revisaba al personal para alinearlo con su agenda presidencial.
En marzo, el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado concluyó que la política de revisión centralizada implementada por Kristi Noem en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) generó “demoras promedio de tres semanas” en decisiones sobre ayuda crítica y dejó al menos mil 34 contratos, subvenciones o apoyos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) retrasados o pendientes. El senador Gary Peters afirmó que “estas demoras causadas por la directiva de la secretaria Noem no solo no hacen al gobierno más eficiente, están ocasionando un daño considerable”.
Una carta del inspector general Joseph Cuffari acusó al liderazgo del DHS de haber “obstruido sistemáticamente” labores supervisores en 11 ocasiones. “Si quien debe revisar irregularidades dice que le bloquearon el trabajo, el problema ya no es sólo mala coordinación operativa; es un bloqueo del control, dificultar la toma de decisiones y permitir que cada oficina imponga su propia versión de los hechos”, explica Ortiz.
La GAO detectó en 2025 que la Oficina de Inteligencia y Análisis del DHS seguía fallando en tareas básicas como supervisión estratégica del aparato de inteligencia del departamento: marcos anuales de prioridades, revisiones programáticas y capacitación para personal especializado. “Si quien debería ordenar prioridades, revisar capacidades y formar al personal no cumple totalmente esas funciones, eso genera más divisiones (…) diferencias entre agencias y reduce la capacidad para operar como una sola fuerza”, señala Ortiz.
“En seguridad nacional, perder confianza es un daño operativo directo que afecta también la capacidad individual, colectiva e institucional para responder”, apunta Ortiz. Si desde la Casa Blanca se dice que el Consejo de Seguridad Nacional es “el principal medio del presidente para coordinar” agencias, “la primera medida es devolverle capacidad técnica, autoridad diaria y continuidad profesional a ese consejo”, recomienda el especialista.
A nivel militar sucede algo similar con el Comando y Control Conjunto en Todos los Dominios (CJADC2). En abril de 2025, la GAO advirtió que los comandantes “necesitan tomar decisiones rápidas e informadas durante combate” y que el entonces Departamento de Guerra aún debía establecer un marco integral para guiar comunicación, compartir lecciones aprendidas e identificar obstáculos persistentes que impiden intercambio efectivo de datos.
La deficiente comunicación ya causó daños militares directos. El 2 de marzo Centcom informó que tres cazas F-15E estadounidenses desplegados en apoyo a la Operación Furia Épica contra Irán “cayeron sobre Kuwait tras un aparente incidente de fuego amigo” y fueron “derribados erróneamente por defensas aéreas kuwaitíes” mientras enfrentaban aviones, misiles balísticos y drones iraníes activos. “Si durante una campaña activa fuerzas aliadas derriban puntos estadounidenses por error, entonces la falta coordinación deja ser un problema doméstico para convertirse en un riesgo bélico real fuera del país”, añade Ortiz.
Estos problemas eran previsibles. El incidente con un chat Signal sobre Yemen evidenció esto claramente: el periodista Jeffrey Goldberg fue agregado por error a una conversación sobre planes ofensivos en Yemen; Goldberg dijo haber recibido la invitación por parte de Mike Waltz y el NSC inició una investigación para esclarecer cómo se agregó su número al grupo. Tulsi Gabbard, directora nacional de inteligencia, admitió ante el Congreso que discutir esos planes allí fue “un error”. La investigación del inspector general del entonces Departamento de Defensa reveló toda la dimensión: reportó que sólo se entregaron parcialmente los mensajes porque otros se borraron automáticamente debido a configuraciones del chat; concluyó además que Pete Hegseth y su oficina “no conservaron las conversaciones oficiales del secretario en Signal como registros oficiales según exige ley federal y política”.
En enero pasado, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) concluyó que el accidente aéreo ocurrido en 2025 sobre el río Potomac cerca de Washington fue provocado por “fallas sistemáticas”, incluyendo problemas comunicacionales así como deficiencias en supervisión y manejo del riesgo por parte tanto FAA como Ejército. El siniestro dejó 67 víctimas fatales.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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