Entretenimiento

Rubén Darío, sus amistades dominicanas y las narraciones sobre política local

9133518949.png
Con minuciosidad investigativa, el autor traza la trayectoria y las coordenadas de las amistades con autores como Tulio M.

Fuente: Hoy Digital

Nueva edición del libro de Emilio Rodríguez Demorizi reactiva el debate sobre el modernismo dominicano y la difusión internacional de nuestras letras

La reciente reedición de Rubén Darío y sus amigos dominicanos, de Emilio Rodríguez Demorizi, vuelve a poner en primer plano ciertas afirmaciones acerca del modernismo en República Dominicana, así como el deseo y empeño de nuestros escritores por que sus obras trasciendan las fronteras nacionales; recordando que ser isla implica también tener límites acuáticos que, aunque unen, igualmente separan.

Esta obra de Rodríguez Demorizi cumple ambas funciones: presenta una exhaustiva exploración que suscita interrogantes sobre el modernismo y su principal figura, Rubén Darío, en el ámbito cultural y literario dominicano. Con minuciosidad investigativa, el autor traza la trayectoria y las coordenadas de las amistades con autores como Tulio M. Cestero, Fabio Fiallo, Pérez Alfonseca, Osvaldo Bazil y Américo Lugo. En cartas y artículos se refleja la relación de camaradería y colaboración entre los escritores dominicanos y el nicaragüense, además de las vías por las cuales circulaban las letras entre amigos diplomáticos y promotores culturales.

Las interpretaciones sobre el influjo de Darío en República Dominicana son variadas. El mayor estudioso del tema, Max Henríquez Ureña (“Panorama histórico de la literatura dominicana”, 1945), restó relevancia a los modernistas y prácticamente los omitió, pues consideró que el movimiento llegó tarde. Para él, la renovación literaria del siglo XX dominicano comenzó con los jóvenes del grupo El Paladión. Emilio Rodríguez Demorizi recuerda que la defensa del primer libro de Darío se realizó en 1884 en “Revista científica…” por José Joaquín Pérez. Por otro lado, Gastón Fernando Deligne no se adscribió al modernismo por considerarlo excesivamente parnasiano o por esta razón: “Nuestra oposición ha sido contra ‘los menos (no Rubén Darío, mal aconsejado imitador de Paul Verlaine; este ingenuo; el otro deliberado) que nos ha hartado de la época del Rey Sol; de las lises, de las Pompadours y de las frivolidades de Watteau'” (“Galaripsos y prosas”, OC, 322). Lo cierto es que Deligne era lector directo de la poesía francesa y ya no requería una traducción a las aspiraciones modernas latinoamericanas.

TRA Podcast Studios

Las opiniones de Max Henríquez Ureña encuentran contrapuntos en Marcio Veloz Maggiolo (“Cultura, teatro y relatos en Santo Domingo”, 1969) y Baeza Flores (“La poesía dominicana en el siglo XX”, 1976). Los amigos de Darío se identifican claramente con el modernismo: Tulio M. Cestero, quien sobresale como modernista en la prosa; Fabio Fiallo (“Cuentos frágiles”, 1908), representante del cuento dentro del modernismo; cuya poesía se acerca más a Heine según Joaquín Balaguer. También están Osvaldo Bazil (“Rosales en flor”, 1906), Américo Lugo (“Heliotropo”, 1903) y Ricardo Pérez Alfonseca (“Oda de un yo”, 1913). Federico Bermúdez (“Los humildes”, 1916) representa un modernismo tardío. La cuestión principal es que el modernismo arribó con retraso: la primera etapa conocida como Torre de Marfil casi no tuvo presencia en República Dominicana. No obstante, el exotismo impregnó una prosa portentosa.

Además, el modernismo trasciende la simple liberación métrica —centro del análisis heurístico de los Henríquez Ureña—. La ruptura formal constituye el núcleo del análisis recogido en Rubén Darío y sus amigos dominicanos: “La principal innovación realizada por Darío y los modernistas americanos ha consistido en la modificación definitiva de los acentos; han sustituido con la acentuación ad libitum la tiránica y monótona del endecasílabo, del dodecasílabo hijo de las viejas coplas de arte mayor, y del alejandrino. Los últimos han alcanzado, con esta variación, inmediata y estupenda boga…” (293).

Este volumen integrado por cartas, artículos y una biografía escrita por Bazil sobre Darío es un valioso reservorio para entender comunicaciones e ideas sobre el rumbo literario en las primeras décadas del siglo XX. El prólogo corre a cargo del recientemente fallecido ensayista y publicista José Rafael Lantigua, quien destaca que la obra “de Rodríguez Demorizi es una joya, como suceso de la literatura dominicana, y como espacio único y deslumbrante de todo cuanto significó la vida y la obra del gran poeta centroamericano…” (19).

La Fundación Emilio Rodríguez Demorizi —presidida por Bernardo Vega e integrada por historiadores como Wenceslao Vega Boyrie y Juan Daniel Balcácer— es responsable de esta reedición. Esta entidad también publicó el interesante libro Cuentos de Política criolla (1963-1967). Héctor Inchaustegui Cabral había señalado que sin la labor investigativa de Rodríguez Demorizi sería muy difícil escribir la historia cultural dominicana. Sus trabajos abarcan historia, literatura, música y otras áreas; son verdaderas minas para investigadores presentes y futuros. Esto se evidencia al revisar Cuentos de política criolla publicado dentro de la Colección Pensamiento Dominicano por Librería Dominicana.

El valor principal del texto radica en documentar cómo desde finales del siglo XIX creció entre los dominicanos el gusto por la narrativa breve conforme se desarrollaba la educación y proliferaban publicaciones periódicas. Se comenzaron a publicar cuentos y relatos breves en revistas y diarios locales. Destacan especialmente los cuentos puertoplateños de José Ramón López (“Cuentos puertoplateños”, 1904) y los relatos de Virginia Elena Ortea (“Risas y lágrimas”, 1900). Emilio Rodríguez Demorizi recupera asimismo una producción abundante dedicada a contar historias centradas en la política criolla. Estos textos son considerados precursores del cuento moderno dominicano que surge formalmente con “Camino real” (1933), obra emblemática de Juan Bosch.

Este planteamiento se fundamenta también tras leer el prólogo que don Emilio solicitó a Juan Bosch para esta edición. Allí tenemos al autor de “La Muchacha de la Guaira” actuando como crítico del cuento dominicano previo a su propia ruptura significativa en formas narrativas. Quien lea ese prólogo encontrará claramente delimitado el antes y después entre el cuento tradicional dominicano y su versión moderna. El escrito exhibe además la agudeza crítica de Bosch junto con su teoría literaria ya bien definida. Resulta una brillante reflexión sobre el arte narrativo que recomiendo complementar con su “Teoría del cuento” expuesta durante la década anterior en Venezuela.

Pero hay más aportes: Bosch caracteriza este libro como “una colección donde figuran once autores con veintinueve cuentos. En muchos relatos se describe la política como una actividad propia de sinvergüenzas, abusadores y ladrones; así era percibida por los pequeños burgueses dominicanos…” (66).

En el prólogo actual Manuel García Cartagena añade otra mirada: “Sin dudas el lector contemporáneo decidirá si acepta o no esta valoración histórica-cultural que define estos textos antologados como ‘cuentos’ para justificar su selección en esta antología. Yo solo subrayo que constituyen una valiosa fuente para quien desee conocer usos, costumbres e incluso rasgos lingüístico-culturales predominantes en diversas regiones dominicanas entre 1890-1930” (21).

En suma, tanto la reedición de Rubén Darío y sus amigos dominicanos como la recuperación de Cuentos de política criolla ratifican la importancia centralísima de Emilio Rodríguez Demorizi dentro de nuestra historiografía cultural. Al mismo tiempo permiten reevaluar las conexiones entre modernismo, identidad nacional y tradición narrativa. Estas obras evidencian que nuestra literatura no fue un fenómeno marginal ni tardío sino un espacio dinámico donde historia y creación dialogaron estrechamente —al igual que política y estética—. Regresar a estos textos implica revisar nuestras genealogías literarias para comprender mejor los procesos formativos del cuento moderno dominicano y su conciencia crítica nacional.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

Sobre el Autor

TRA Noticias

TRA Noticias

info@teleradioamerica.com
Calle Leonor Feltz #33 Esquina Dolores Rodríguez Objio
809-539-8080

Agregar Comentario

Clic para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

TRA Digital

GRATIS
VER