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Seguridad y control: el desafío dual de verificar la edad en internet – EFE

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Sin embargo, expertos advierten que su implementación conlleva riesgos significativos para la privacidad y el anonimato de los usuarios.

Fuente: Nuria Santesteban/nuria_santesteban@efe.com

Madrid (EFE).- La comprobación de la edad en internet podría ser una herramienta clave para resguardar a los menores frente a contenidos inapropiados o para restringir su acceso a las redes sociales. Sin embargo, expertos advierten que su implementación conlleva riesgos significativos para la privacidad y el anonimato de los usuarios.

Efectivamente, puede contribuir a una mayor seguridad, pero un diseño deficiente o un uso masivo podría derivar en una vigilancia excesiva, pérdida de datos personales o un control indiscriminado. Los especialistas consultados por EFE llaman la atención no solo en la necesidad de proteger, sino también en cómo hacerlo sin vulnerar derechos fundamentales.

El debate actual gira en torno a la conveniencia de limitar el acceso de menores a redes sociales y ciertos contenidos, las tecnologías disponibles para lograrlo con garantías, y si estas resultan eficaces, viables y seguras o si pueden ser fácilmente eludidas mediante sistemas que encriptan el tráfico, cuentas prestadas, credenciales falsas o inteligencia artificial.

Maite Arcos, directora de Fundación Empresa, Seguridad y Sociedad Digital y colaboradora del Observatorio de Derechos Digitales, ha señalado que un sistema de verificación de edad no es correcto si, por ejemplo, recopila datos biométricos de menores, considerados los usuarios más vulnerables en el entorno digital. “Si protege la privacidad, se convierte en una buena herramienta para el fin que persigue”.

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En declaraciones a EFE, Arcos recordó que el Reglamento europeo de Servicios Digitales (DSA) ya exige a las plataformas implementar medidas tecnológicas para impedir que los menores vean contenidos para adultos (pornografía, juegos u otros), y que el principal reto es garantizar la privacidad tanto de los menores cuyo acceso se bloquea como de los adultos que usan esos servicios libremente.

Considera que España, donde existe un DNI electrónico “superavanzado y robusto”, está más cerca de hallar una solución adecuada, dado que cuenta con tecnología que verifica la edad sin revelar datos completos. Además, destacó la relevancia de aplicar soluciones específicas y proporcionales a cada problema, siempre amparadas en marcos legales y tecnologías apropiadas.

Josep Albors, director de investigación y concienciación en España de la empresa de ciberseguridad ESET, advirtió que cualquier sistema de verificación conlleva la recolección de datos del usuario y una pérdida “en mayor o menor medida” del anonimato. También señaló el riesgo asociado a quienes custodian esa información privada ante posibles ataques o usos indebidos.

Asimismo, afirmó que las medidas implementadas en algunos países no han impedido que quienes debían ser excluidos accedieran a servicios o plataformas restringidas. Albors cuestionó si la justificación de proteger a la infancia no sería simplemente una excusa para instaurar sistemas de monitoreo y vigilancia sobre usuarios de redes sociales e internet en general.

Además del sistema judicial para perseguir contenidos ilegales, defendió un mejor aprovechamiento de las herramientas existentes, como las aplicaciones de ‘control parental’ instalables en dispositivos. Estas exigen la implicación activa de padres y tutores en la educación digital de sus hijos; por ello considera innecesario adoptar medidas adicionales “más invasivas” que podrían provocar más perjuicios que beneficios y además ser fácilmente sorteadas.

“Lo contrario puede llevar a un control autoritario y censura sobre lo consumido en redes sociales e internet, sin importar qué partido gobierne; la libertad de información y expresión ya han sido delimitadas por el Tribunal Constitucional y los menores también tienen derechos”, expresó Albors.

Algunos sistemas vinculados al Gobierno (como las aplicaciones ‘Cl@ve’ o ‘Mi Carpeta Ciudadana’ en España) son menos invasivos porque solo confirman la edad; sin embargo, Albors señala que no son infalibles para evitar fraudes pues pueden utilizarse dispositivos ajenos. Insiste en que son útiles aunque no definitivos y subraya la importancia de aplicar soluciones proporcionales.

Ambos coinciden en la necesidad primordial de proteger los datos personales y la privacidad infantil; reconocen asimismo los riesgos asociados a la verificación de edad y advierten que un diseño deficiente o una ejecución inadecuada puede acarrear graves problemas. Mientras Albors plantea su posible ineficacia como pretexto para vigilancia masiva y apuesta por maximizar herramientas ya existentes, Arcos considera esta verificación necesaria y valiosa siempre que respete la privacidad y destaca que el verdadero desafío ya no es si es necesaria sino cómo realizarla correctamente.

Mientras tanto —y ante la espera por propuestas políticas para resguardar a menores o limitar su acceso a redes junto con soluciones tecnológicas eficaces— los expertos ponen énfasis en la educación digital, el control parental y el cumplimiento legal para asegurar proporcionalidad y equilibrio entre regulaciones, tecnología y protección de derechos fundamentales como la privacidad.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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