Fuente: Listin diario
Este novedoso procedimiento se prevé especialmente beneficioso cuando no se cuenta con familiares directos (como padres o hijos) de la persona desaparecida para proporcionar muestras destinadas a la comparación de ADN.
Ucrania ha lanzado un registro público en línea que contiene bocetos de tatuajes hallados en cadáveres no identificados repatriados desde Rusia, con la intención de acelerar su identificación ante la angustia de los familiares de más de 90.000 personas desaparecidas durante el conflicto bélico.
El Ministerio del Interior administra este nuevo recurso, que difunde tatuajes reconstruidos encontrados en restos humanos frecuentemente muy deteriorados, como complemento a la lenta o inviable comparación de ADN en miles de cuerpos devueltos en intercambios periódicos con Rusia.
Actualmente, alrededor de 190 bocetos están disponibles en internet, facilitando a los familiares la tarea de compararlos con las marcas características de sus seres queridos.
“Los especialistas han comenzado a examinar la piel con mayor detalle, aplicando técnicas que permiten detectar y registrar estos tatuajes sin importar el estado del cuerpo”, detalló Artur Dobroserdov, Comisionado para Personas Desaparecidas en Circunstancias Especiales, en una entrevista concedida a la agencia ucraniana ‘Ukrinform’.
Se espera que esta alternativa sea particularmente útil cuando los parientes cercanos (como padres o hijos) del desaparecido no puedan proporcionar muestras para cotejar el ADN.
“Hemos enfrentado situaciones donde la identificación mediante ADN resulta imposible debido a la ausencia de familiares, o porque éstos permanecen en territorios ocupados (alrededor del 20 % de Ucrania)”, enfatizó Dobroserdov.
En tales situaciones, la reconstrucción de los tatuajes acelera el proceso y contribuye a “cerrar” casos que, de otro modo, quedarían sin resolver, añadió.
Incluso cuando se puede realizar el análisis genético, el método basado en tatuajes aporta evidencia adicional y disminuye la probabilidad de cometer errores.
El análisis de ADN puede tardar varios meses si los cadáveres están muy descompuestos, y las crecientes capacidades forenses ucranianas continúan siendo insuficientes frente a las numerosas repatriaciones simultáneas.
Casos recientes evidencian las limitaciones del análisis genético.
Por ejemplo, dos soldados originarios de Leópolis, en el oeste de Ucrania, que durante largo tiempo se consideraron fallecidos por coincidencias erróneas en pruebas de ADN, fueron luego hallados vivos en cautiverio ruso; uno regresó al país en febrero de 2026.
Tras presentar este servicio en el canal principal de Telegram dedicado a la búsqueda de personas desaparecidas —que cuenta con 185.000 miembros—, el equipo de Dobroserdov recibió 40 posibles matches, dos de ellos próximos a confirmarse.
Esta iniciativa podría brindar un cierre a miles de familias que aún buscan infructuosamente cualquier pista sobre sus seres queridos.
Más de 90.000 personas, mayormente soldados, se mantienen registradas como desaparecidas bajo circunstancias especiales tras haber desaparecido en combate o en zonas ocupadas.
En una plaza céntrica de Leópolis permanecen expuestas fotografías de decenas de soldados, algunos con tatuajes visibles, como un testimonio silencioso que refleja tanto el dolor como la esperanza persistente.
Además del ADN, las familias aportan toda clase de detalles —incluidas cicatrices o tatuajes— acerca de los soldados desaparecidos, indicó Anna Kostiuk, una joven de 20 años, a EFE.
Su padre, Andrí, formó parte del grupo voluntario que viajó en helicópteros hacia la ciudad sitiada de Mariúpol durante la primavera de 2022 para apoyar a sus defensores.
La última comunicación que Anna tuvo con él fue cuando estaba destacado en la planta siderúrgica Azovstal —gravemente bombardeada— semanas antes del rendición con esperanza en un trato justo para sus defensores.
Desde entonces no figura en ninguna lista oficial de prisioneros.
“Busco cualquier indicio en redes sociales donde se difunden fotos o videos provenientes de fuentes rusas sobre soldados cautivos”, agregó Kostiuk.
“Desaparecer no significa ser olvidado”, es el lema adoptado por uno de los grupos que participan semanalmente en concentraciones para apoyar a los soldados cautivos y desaparecidos celebradas en Leópolis.
Kostiuk asiste a todas esas reuniones y mantiene la esperanza de que su padre sigue vivo.
Muchos soldados permanecen presos en Rusia sin contacto con sus familias ni acceso a la Cruz Roja ni reconocimiento oficial alguno.
Esto alimenta la esperanza incluso entre aquellos familiares quienes han sido informados sobre la muerte de sus seres queridos por otros soldados cuando no fue posible recuperar los cuerpos durante los combates.
No obstante, también es fundamental para las familias tener certeza sobre el hallazgo y digno entierro de los cuerpos, ya que consideran una tortura vivir sin información alguna sobre sus familiares desaparecidos.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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