Fuente: Listin diario
Aproximadamente el 10% de los smartphones comercializados anualmente corresponden a dispositivos de segunda mano.
El mercado de teléfonos usados ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, motivado por sus precios competitivos y una mayor conciencia ambiental, pese a las persistentes dudas sobre la calidad de estos productos.
Según el barómetro anual Recommerce/Kantar divulgado el 23 de febrero, en Francia “el 50% de la población ya ha adquirido un smartphone de segunda mano, cifra que se ha duplicado desde 2019”, describiendo así a esta tendencia como “una generación reacondicionada”.
En total, “el 22% de los franceses posee actualmente un teléfono usado, es decir, más de uno de cada cinco”, señala a la AFP Augustin Becquet, director general de Recommerce, una destacada empresa europea en reacondicionamiento de tecnología.
El principal motor de este crecimiento es el factor precio, dado que un smartphone reacondicionado suele costar mucho menos que uno nuevo —incluso hasta la mitad—, lo cual representa una ventaja decisiva en un contexto marcado por la inflación.
Thibaud Hug de Larauze, cofundador y director de Back Market, especializado en productos tecnológicos reacondicionados, comentó a la AFP que este descenso en el poder adquisitivo ofrece “un motivo adicional para que los consumidores no opten por productos demasiado caros”.
Como muestra del auge de este sector emergente, la compañía francesa alcanzó por primera vez la rentabilidad en 2025, doce años después de su fundación.
Menor huella ambiental
Además del aspecto económico, la conciencia ecológica colectiva juega un papel fundamental.
Steven Moore, responsable de estrategia climática en GSMA (organización global que representa a operadores móviles), sostiene que “un teléfono reacondicionado puede disminuir su impacto climático hasta en un 87% comparado con un modelo nuevo”, según datos aportados por las marcas.
De esta forma, Mordor Intelligence, firma dedicada al análisis económico, señala en un informe que “los consumidores, especialmente en Europa y América del Norte, adoptan cada vez más los principios de la economía circular, priorizando prolongar la vida útil de los productos y reducir los residuos electrónicos”, estimando que cerca del 10% de los smartphones vendidos anualmente son reacondicionados.
No obstante, muchos usuarios siguen manifestando desconfianza respecto a la calidad de estos dispositivos usados debido a “la percepción de que se romperán antes que uno nuevo”, advierte Steven Moore.
Por ello, las empresas del sector han multiplicado iniciativas para “contrarrestar este escepticismo”, explica Thibaud Hug de Larauze. En verano de 2024, Back Market lanzó su línea de “productos prémium” —con una estética similar a la nueva y baterías casi sin desgaste— que ya representa cerca del 20% de las ventas del grupo.
En Recommerce, Augustin Becquet asegura que fomentan “la transparencia” frente a las dudas mediante la promoción de la “etiqueta RecQ”, auditada externamente y que funciona como garantía de calidad y seriedad.
También ofrecen garantías que van desde uno hasta dos años para los clientes, un factor considerado “clave”; además subraya Claire Gillies, responsable del área consumo en BT (operador británico), presente el lunes en el Congreso Mundial de Telefonía Móvil (MWC) en Barcelona, la importancia de estandarizar estos productos.
Expansión
Sin embargo, esta industria enfrenta marcadas diferencias geográficas: “los mercados maduros en Europa y ciertas zonas de Norteamérica presentan mayor adopción del reacondicionado; mientras tanto, varios mercados emergentes continúan dominados principalmente por dispositivos nuevos”, reconocen analistas de Mordor Intelligence.
Con una valoración estimada en 70.000 millones de dólares para 2026 (60.000 millones de euros), se prevé que el mercado de teléfonos usados alcance cerca de 100.000 millones hacia 2031.
Entre los principales obstáculos para su desarrollo se encuentran las tensiones geopolíticas y comerciales intensificadas tras el regreso a la presidencia estadounidense de Donald Trump.
“Está claro que eso no ayuda”, lamenta Steven Moore desde GSMA; “cuando realmente necesitamos acelerar el proceso”, en un mundo con urgencia por descarbonizarse lo antes posible.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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