Fuente: Hoy Digital
La Semana Santa representa un momento para la reflexión, la tradición y el reencuentro familiar, pero también es una de las temporadas del año en las que se registra un incremento considerable en los casos de intoxicaciones alimentarias.
El elevado consumo de pescados y mariscos, la elaboración de dulces caseros y la manipulación de grandes cantidades de alimentos bajo condiciones que no siempre son las adecuadas generan riesgos que pueden arruinar las festividades.
Durante la Semana Santa, el pescado y los mariscos son los protagonistas en la mesa y requieren mantenerse refrigerados constantemente. Si se dejan a temperatura ambiente o se adquieren en sitios sin las condiciones higiénicas necesarias, las bacterias se multiplican rápidamente, causando intoxicaciones severas.
Un error frecuente es la cocción insuficiente de los alimentos. En la rapidez por atender a numerosos comensales, se suelen servir productos crudos o poco hechos, lo cual incrementa el peligro de salmonela y otras infecciones gastrointestinales. Además, está la contaminación cruzada, que sucede cuando se emplean los mismos utensilios para manejar alimentos crudos y cocidos sin realizar una limpieza adecuada.
Los dulces tradicionales de esta época, como las habichuelas con dulce, también pueden representar un riesgo si se preparan con leche en mal estado o se guardan a temperatura ambiente por periodos prolongados.
El calor y la humedad combinados aceleran la descomposición rápida, provocando intoxicaciones que afectan particularmente a niños y adultos mayores.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario