Fuente: La Nación, Grupo Nación
San Diego, Estados Unidos. Los cuatro astronautas que formaron parte de la misión Artemis II retornaron a la Tierra según lo programado.
La cápsula Orión realizó un amerizaje en el océano Pacífico, frente a la costa de California, concluyendo con éxito una misión de prueba alrededor de la Luna llevada a cabo por la NASA, medio siglo después del programa Apolo.
“Houston, aquí Integrity (nombre de la nave). Los recibimos fuerte y claro”, comunicó el comandante Reid Wiseman luego de superar la etapa más riesgosa de la reentrada atmosférica, viajando a más de 38.000 kilómetros por hora.
“Qué viaje. Estamos estables”, añadió, e informó un código “verde” para los cuatro tripulantes, indicando que se encontraban en buen estado.
Después de despegar desde Florida el 1 de abril, los estadounidenses Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, junto al canadiense Jeremy Hansen, se aventuraron más lejos en el espacio que ningún humano antes. Regresaron con cientos de gigabytes de datos del primer viaje lunar desde la última misión Apolo en 1972.
El 6 de abril sobrepasaron el lado oculto de la Luna, capturando imágenes en alta definición de la Tierra poniéndose tras una majestuosa Luna cuyos colores variaban entre gris y marrón.
Ayer, su cápsula realizó un suave amerizaje a 30 kilómetros por hora en el océano Pacífico frente a la costa de San Diego, gracias a grandes paracaídas, a las 17:07 hora local (6:07 p.m., en Costa Rica), tal como había sido planificado por la agencia espacial estadounidense.
La Armada estadounidense recuperó a los astronautas desde la cápsula flotante en el mar, siguiendo un procedimiento que permanece igual desde la misión de Neil Armstrong.
Este retorno representa un alivio para las familias y un triunfo para la NASA tras invertir decenas de miles de millones de dólares, enfrentar años de retrasos y numerosas dudas acerca del relanzamiento del programa lunar.
El escudo térmico del Orión —que había generado preocupación en la NASA luego de que se desprendieran fragmentos durante una prueba no tripulada en 2022— soportó temperaturas de hasta 2.700 °C provocadas por la fricción con la atmósfera.
La agencia espacial optó por mantener el mismo escudo térmico pero ajustó la trayectoria para disminuir riesgos.
Esta decisión provocó gran controversia. “Voy a estar pensando en ello constantemente hasta que estén en el agua”, confesó hace poco Jared Isaacman, administrador de la NASA, en una entrevista.
Este vuelo sirvió como prueba para confirmar que el cohete Orión del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y sus sistemas están listos para volver a llevar astronautas estadounidenses a la superficie lunar, antes de futuras expediciones a Marte.
La NASA tiene previsto lanzar una nueva misión en 2027 que no llegará a la Luna, antes de enviar astronautas al satélite terrestre en 2028 durante Artemis IV, último año del mandato presidencial de Donald Trump. En teoría, esto sería antes que China, que planea llevar taikonautas lunares en 2030.
No obstante, especialistas dudan que los módulos para aterrizajes lunares desarrollados por empresas vinculadas a los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos estén listos para 2028.
Se esperaba que un astronauta japonés y otro alemán participaran en futuras misiones Artemis; sin embargo, estos lugares ya no parecen asegurados tras una reestructuración total del programa por parte de NASA, y la Agencia Espacial Europea ha reconocido que debe renegociar para garantizarlos.
Mientras tanto, la agencia espacial estadounidense confía en que Artemis —cuyo costo asciende a decenas de miles de millones— reactive el interés nacional por la exploración espacial.
Además, tal como afirmó esta semana el comandante Reid Wiseman, su tripulación deseaba “permitir que el mundo se detuviera un instante”.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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