Fuente: Listin diario
Christina Koch está cerca de hacer historia al convertirse en la primera mujer en viajar a la luna dentro de la misión Artemis II, cuyo lanzamiento está programado para la tarde de este miércoles.
Originaria de Grand Rapids, Michigan, ya marcó un hito al batir el récord del vuelo espacial individual más prolongado realizado por una mujer, acumulando un total de 328 días en el espacio, y participó en la primera caminata espacial compuesta exclusivamente por mujeres.
Es exploradora, así como ingeniera eléctrica y física. Se convirtió en astronauta en 2013, aunque desde 2001 participó en el programa de la Academia de la NASA y trabajó como ingeniera eléctrica en el Goddard Space Flight Center (GSFC).
Después de formar parte de la 21ª promoción de astronautas de la NASA, finalizó su entrenamiento como candidata en 2015 y realizó su viaje espacial inaugural en 2018, una misión de larga duración.
Al concluir ese vuelo, fue jefa de la División de Tripulación Asignada en la Oficina de Astronautas; posteriormente se desempeñó como asistente de integración técnica para el director del Centro Espacial Johnson de la NASA.
Entre sus aportes científicos durante las misiones destaca su trabajo en robótica para optimizar el espectrómetro magnético alfa, el cultivo de cristales proteicos para investigación farmacéutica y las pruebas con impresoras biológicas 3D en condiciones de microgravedad.
Hasta ahora ha llevado a cabo seis caminatas espaciales, tres de ellas siendo las primeras realizadas únicamente por mujeres, sumando un total de 42 horas y 15 minutos fuera de la nave.
Antes de ingresar a la astronautica desarrolló instrumentos para ciencia espacial como ingeniera de campo en ambientes científicos remotos.
Su trayectoria como ingeniera eléctrica incluye su labor en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard (GSFC) de la NASA, donde participó en el desarrollo de instrumentos para diversas misiones científicas espaciales.
Koch también fungió como investigadora asociada del Programa Antártico estadounidense, lo que implicó una estancia anual con un invierno en la Estación del Polo Sur Amundsen-Scott y una temporada adicional en la Estación Palmer.
Durante esta experiencia formó parte de los equipos dedicados a extinción de incendios y búsqueda y rescate, para luego regresar al ámbito espacial desarrollando instrumentos científicos como ingeniera eléctrica en el Departamento Espacial del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, contribuyendo a misiones como Juno y las sondas Van Allen.
Asimismo trabajó como ingeniera de campo en Utqiagvik y fue jefa del Observatorio de Samoa Americana; a lo largo de su carrera se ha enfocado también en la instrucción técnica, tutoría voluntaria y actividades educativas divulgativas.
En Artemis II está asignada como especialista y formará parte de un equipo diverso integrado por Reid Wiseman, Víctor Glover y Jeremy Hansen.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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