Fuente: Listin diario
Dominicanos residentes en Estados Unidos sueñan con regresar a su tierra para saborear los dulces, disfrutar de los juegos, vivir la Semana Santa, y deleitarse con habichuelas con dulce, yaniqueque y arepas.
Esa identidad que nos marca, como la menta verde y el café, nadie puede borrarla. En tiempos pasados, la mayoría viajaba de vacaciones para visitar a sus familiares, llevando regalos para todos, incluso para el vecindario: un jabón, una botella de poloche, un par de tenis, entre otros.
Frecuentemente se piensa que quienes residen en Nueva York cuentan con abundancia económica, pero muchos deben arreglárselas con solo 20 dólares.
Los obsequios como televisores, radios, planchas o licuadoras, aunque usados, ya quedaron en el pasado porque nadie quiere ni puede cargar con ellos.
Conozco personas que anuncian su visita e incluso lo comentan en Facebook para encontrarse contigo, pero al llegar prefieren alojarse con sus familiares más cercanos y disfrutan discretamente de una comida casera, que es lo que realmente extrañan; claro está, no olvidan regalarle una cerveza al que está “josiando” en la esquina para evitar ser vistos como millonarios.
También ocurre que algunos optan por vacacionar en hoteles, seleccionando Punta Cana sin pisar ni la capital ni el pueblo donde nacieron. A estos se les llama comparones.
Es mejor que incluyan a dos o tres personas en el paquete hotelero para aprovechar esos días de descanso; no veo nada malo en ello porque quien vive en Estados Unidos trabaja duro y merece relajarse cuando tiene oportunidad. Sin embargo, siempre hay críticas porque a la gente le gusta vernos “en olla”.
No es que me esté victimizando, simplemente es que igual hablan. Otro caso es el de quienes pasan 20 años sin volver al país y también reciben críticas.
Lo único que no me agrada de algunos dominicanos visitantes es que empiezan a hacer comparaciones y a quejarse sobre la limpieza de las calles o la falta de respeto hacia los peatones. Debo aclarar que no son más educados; simplemente en esos países los multan por esas faltas y por eso cumplen las normas estrictamente.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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