Fuente: Listin diario
La colaboración de todos es imprescindible. En tiempos pasados, las amas de casa limpiaban la acera frente a sus viviendas, colocaban la basura en el zafacón y esta se recogía puntualmente.
Las fuertes precipitaciones que inundaron la ciudad, anegaron los campos y otras zonas, nos invitan a reflexionar.
El mundo evoluciona rápidamente, pero pese a estos cambios, la conciencia sobre el cambio climático no se integra en los planes gubernamentales. Parece que evaden este tema.
Prepararse para enfrentar este tipo de desastres es una responsabilidad ineludible. Sin embargo, esta carga también debe distribuirse entre los ciudadanos. Da la impresión de que el instinto de conservación se ha perdido entre tanto ruido y prisa.
La colaboración de todos es imprescindible. En tiempos pasados, las amas de casa limpiaban la acera frente a sus viviendas, colocaban la basura en el zafacón y esta se recogía puntualmente. Los desagües y otros elementos diseñados para evacuar las aguas pluviales eran revisados y reparados cuando era necesario.
Prestar atención al entorno, protegerlo y dedicarle tiempo para evitar tragedias prevenibles es una obligación tanto del gobierno como del ciudadano común. ¿De qué sirve tanta tecnología avanzada si con una lluvia intensa todo se daña y queda inutilizado?
Si en épocas anteriores mostrábamos mayor juicio y conciencia, lo más sensato sería retomar y adoptar nuevamente esa responsabilidad que, con la modernidad, se ha dejado de lado.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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