Fuente: Listin diario
Al cambiar nuestra actitud frente a la Santa Semana, resulta imposible imaginar las bendiciones que pueden surgir al virar la página.
La propiedad conmutativa en la multiplicación sostiene que el orden de los factores no altera el producto.
Desde mi punto de vista, y atreviéndome un poco, hoy opté por escribir Santa Semana en lugar de Semana Santa, con la intención de que al anteponer el término ‘Santa’ se reconozca el verdadero valor de estos días que representan el sacrificio, la muerte y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Porque, ¡vaya!, el respeto hacia este tiempo de religiosidad y solemnidad disminuye día a día. No es necesario estar dentro de la iglesia. En absoluto. Pero sí es fundamental reflexionar sobre cómo agradecer a Jesús por todo lo que hizo y sigue haciendo por nosotros.
Él no nos exige nada; solo desea que nos acerquemos más a Él y que contribuyamos para construir un mundo mejor. Con esto quiero destacar lo positivo que resulta invertir el orden de nuestras acciones.
Hoy, Miércoles Santo, día en que se recuerda la traición de Judas, quien acordó entregar a Jesús por 30 monedas de plata, es importante rememorar que no solo él lo traicionó, sino que también nosotros lo hacemos con nuestras conductas, pues frecuentemente actuamos contrario a lo que Él hizo por nosotros.
Cada vez que nos dejamos dominar por la vanidad, rendimos culto al odio y rechazamos el amor que nos enseñó, estamos despreciando sus enseñanzas y sus bendiciones.
A pesar de ello, Jesús nos ama y lo demuestra: aunque nos portemos mal, cuando acudimos a Él está presente porque todo perdona. Entonces, ¿qué nos impide seguir el camino correcto que Él diseñó con cuidado para nosotros?
Si cambiamos nuestra actitud durante esta Santa Semana, no podemos ni imaginar las bendiciones que aparecerán al dar vuelta a la página. Hazlo y experimentarás la sensación de encontrarte en una ciudad maravillosa donde reina la armonía y ocurren milagros.
Aprovecha este tiempo sagrado para contemplar otra perspectiva de la vida. No es cuestión de no salir durante estos días de descanso laboral, sino de no olvidar lo que da origen a “estas vacaciones”: la traición, muerte y resurrección de Jesucristo.
Coloquemos primero la santidad y luego nuestros intereses. Mañana será un día especial, y ni qué decir de los siguientes hasta llegar al Domingo de Resurrección. Seamos prudentes. Que lo disfruten mucho.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario