Fuente: Cadena 3 Argentina
PRIPYAT, Ucrania — Dos momentos históricos en la central nuclear de Chernóbil han sido marcados por explosiones que dejaron huellas profundas. La primera ocurrió a la 1:23 de la madrugada del 26 de abril de 1986, liberando una nube radiactiva que generó alarma en Europa y tuvo un impacto significativo en la Unión Soviética, contribuyendo a su eventual desmoronamiento.
La segunda detonación sucedió a la 1:59 a.m. del 14 de febrero de 2025 y, según las autoridades ucranianas, fue causada por un dron ruso. Aunque no alcanzó la gravedad del desastre de 1986, reavivó las preocupaciones sobre la invasión de Moscú a Ucrania al atacar un lugar con gran simbolismo para el país.
“Lo que antes parecía impensable — ataques contra instalaciones nucleares — ahora se ha vuelto una realidad”, señaló Oleh Solonenko, responsable de seguridad radiológica en Chernóbil.
El dron impactó contra el Nuevo Confinamiento Seguro (NCS), una estructura valorada en 2.100 millones de dólares construida para encapsular el sarcófago original del Reactor Nº 4. Aunque no logró perforar dicha estructura, causó un incendio y daños en una zona con baja contaminación, sin que se detectara aumento en los niveles radiactivos fuera del perímetro y sin provocar heridos.
Pese a esto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) alertó que los daños podrían reducir notablemente la vida útil del arco, comprometiendo su función clave de seguridad. Klavdiia Omelchenko, empleada en la planta, rememoró el desastre de 1986 cuando fue evacuada y jamás pudo regresar a su hogar en Prípiat.
“Crecimos con esto”, declaró Omelchenko, quien resta importancia al riesgo de contaminación pese a haber sufrido problemas de salud tras el accidente. “Ya no le prestamos atención”.
Actualmente detenido por la invasión rusa, el NCS estabiliza el sitio. Liudmyla Kozak, ingeniera con más de veinte años en Chernóbil, relató el temor vivido cuando tropas rusas ocuparon la planta en 2022. Las operaciones continuaron bajo vigilancia armada, exponiendo al personal a niveles peligrosos de radiación.
El ataque con dron ha reabierto el debate sobre la seguridad nuclear en medio del conflicto bélico. Serhii Bokov, encargado de supervisar las tareas del NCS, describió el caos tras la explosión del dron y narró cómo las labores para extinguir el incendio duraron más de dos semanas. “No hubo sensación de miedo, era solo un incendio”, afirmó.
Sin embargo, el temor se mantiene presente. Bokov advirtió que conservar la estabilidad del sarcófago es vital y que la ausencia de reparaciones urgentes puede incrementar el riesgo de colapso, lo cual podría acarrear graves consecuencias para Ucrania y otros países. Greenpeace Ucrania también ha manifestado su inquietud ante la situación actual.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









Agregar Comentario