Fuente: Listin diario
El Foro Económico Mundial, en su Informe sobre el Futuro del Empleo 2025, pronostica que para 2030 cambiará el 39% de las habilidades clave demandadas en el mercado laboral.
La adolescencia representa una etapa fundamental en la vida de cualquier persona. Son años llenos de transición, autoconocimiento, formación de identidad y transformación.
Las zonas cerebrales relacionadas con la toma de decisiones, el control de impulsos y la regulación emocional aún están en desarrollo.
Sin duda, este periodo resulta crucial para fomentar el pensamiento crítico, la autoestima, la adaptabilidad, la responsabilidad y otras habilidades socioemocionales necesarias para afrontar los cambios y retos propios de la adultez.
La educación secundaria convencional no siempre logra impulsar ni facilitar estos aprendizajes. El mencionado Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial indica que para 2030 se modificará el 39% de las habilidades esenciales en el ámbito laboral.
Entre las competencias más solicitadas estarán el liderazgo, el pensamiento analítico, la flexibilidad, la comunicación, la creatividad y el aprendizaje constante.
Este mismo reporte destaca significativas brechas tanto en habilidades técnicas como personales y sociales, subrayando la importancia de que los futuros empleados combinen adecuadamente destrezas técnicas y humanas para adaptarse y prosperar en un mercado laboral dinámico.
Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), acerca de la preparación vocacional global de los adolescentes, una gran cantidad de estudiantes de secundaria carece de claridad respecto a sus proyectos profesionales. Esta situación está relacionada con peores resultados laborales posteriores, representando otro desafío importante a superar.
Se busca formar jóvenes capaces de tomar decisiones informadas sobre su educación y desarrollo profesional, dotados con competencias personales y transferibles que les permitan triunfar en sus carreras y contribuir a la sociedad.
Esto se consigue mediante un aprendizaje continuo, relevante y pertinente, acompañado por orientación vocacional basada en experiencia y adoptando la filosofía del aprendizaje durante toda la vida (lifelong learning).
Los programas educativos dirigidos a adolescentes pueden constituir espacios efectivos y transformadores para apoyarlos y satisfacer estas necesidades.
Este es precisamente el enfoque de Unibe Pre-U, propuesta académica de la Universidad Iberoamericana (Unibe) destinada a adolescentes y preuniversitarios, que ofrece un extenso portafolio de talleres diseñados en función de las tendencias del mercado y los intereses y necesidades de jóvenes entre 14 y 18 años.
Estos van desde programas introductorios durante el verano a carreras universitarias hasta cursos centrados en el desarrollo de habilidades blandas.
“Los programas de Unibe Pre-U convierten el desarrollo de competencias para la vida y la exploración vocacional en una experiencia formativa, práctica y significativa”, afirma Maribel Medina, directora de Educación Continua en Unibe.
Mediante talleres introductorios en áreas como Arquitectura y Diseño Digital, Ciencias Jurídicas, Gestión Empresarial, Psicología y Mercadeo, junto con experiencias enfocadas en liderazgo, inteligencia emocional, finanzas personales, tecnología y habilidades esenciales (core skills), buscan ampliar la perspectiva profesional de los participantes y ofrecer herramientas concretas para tomar decisiones más acertadas sobre su futuro académico.
“Al fomentar y fortalecer el pensamiento crítico, la comunicación asertiva, el liderazgo, la creatividad, la productividad y el espíritu emprendedor, además de brindar herramientas prácticas para la transición a la universidad, esta propuesta no solo mejora la capacidad para elegir una carrera con mayor criterio sino también para desenvolverse con madurez, propósito y compromiso ante los desafíos académicos, personales y profesionales venideros”, concluye.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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