Fuente: europa press
Europa Press Asturias Publicado: jueves, 16 abril 2026 14:34 Abrir opciones para compartir IA Seguir en
OVIEDO 16 Abr. (EUROPA PRESS) –
En un segundo tramo de la trinchera de la fosa de la Lloba, en Castrillón, se han encontrado restos de nueve personas más durante la exhumación, lo que eleva a 16 el total de víctimas recuperadas.
El Principado ha informado mediante un comunicado que el Grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo continúa aportando pruebas sobre la brutalidad con la que fueron asesinadas y enterradas las víctimas republicanas durante la Guerra Civil.
La viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, quien visitó hoy los trabajos junto con la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado, valoró el esfuerzo técnico realizado en la fosa y su significado para las familias: “Consideramos que el gran trabajo llevado a cabo por el equipo Arqueos, liderado por Avelino Gutiérrez, es muy satisfactorio para las familias que llevan años esperando esta exhumación”.
González Prieto indicó que ya son 24 las familias que han solicitado formalmente al Instituto Asturiano de Memoria la identificación genética y subrayó la importancia de aumentar este número, animándolas a participar en las pruebas de ADN. “Las familias deben presentar una solicitud formal para el análisis genético al instituto mediante el registro. Cuantas más solicitudes haya, mayores serán las posibilidades de obtener resultados positivos y poder entregar a las familias los restos de sus seres queridos”, afirmó.
El equipo arqueológico ha identificado impactos de bala, aplastamientos y severos problemas en la conservación debido tanto a la violencia extrema sufrida como a la acidez del terreno. “Los trabajos están revelando evidencias contundentes de la brutalidad y deshumanización ejercidas contra las víctimas”, señalaron.
La mayoría de los cuerpos presentan impactos de bala en la cabeza y signos de haber sido aplastados por grandes piedras colocadas encima. También se han encontrado indicios de que algunas víctimas estaban maniatadas, con alambres alrededor del cuello, junto a casquillos —principalmente de pistolas— y objetos personales como botones, broches y restos de prendas abrigadoras, coherentes con los sucesos ocurridos en noviembre de 1937.
El catedrático y director del Grupo Arqueos, Avelino Gutiérrez, detalló las dificultades derivadas del mal estado de conservación. “La preservación ósea es muy deficiente aquí; primero por los daños causados por el crimen, ya que casi todos presentan impactos de proyectiles en el cráneo, además fueron aplastados por enormes piedras situadas sobre cabeza, pecho y cadera principalmente, e incluso hay dos capas de piedras”, explicó.
Añadió que estas circunstancias provocan fracturas graves en los huesos, sumadas al paso del tiempo. “El terreno es muy ácido; se trata de una arcilla con un pH elevado que produce una disolución progresiva ósea, especialmente debido a la alta humedad del lugar, lo cual empeora notablemente la conservación”, añadió.
Actualmente se realiza el análisis antropológico de los restos; sin embargo, todavía no es posible precisar sexo o edad debido al deterioro. El equipo espera concluir esta fase a finales de abril y continuar en mayo con el siguiente paso.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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