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Motivo por el cual la misión Artemis 2 orbitará la Luna sin posarse

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Recientemente se anunció que Estados Unidos lanzará al menos una misión lunar anual destinada a transportar materiales al satélite hasta establecer una base humana permanente allí.

Fuente: Zócalo Saltillo

Estados Unidos.- El lanzamiento de Artemis 2 quedará registrado como el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial y, posiblemente, como el comienzo de la primera migración humana fuera de nuestro planeta.

Desde sus orígenes, esta misión fue diseñada para ser el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de cinco décadas.

Forma parte de la nueva generación de expediciones que tienen como objetivo establecer una presencia humana constante más allá de la Tierra.

Además, será la primera en transportar a cuatro personas al punto más lejano alcanzado hasta ahora desde nuestro planeta.

El segundo vuelo de Artemis se concibe como un evento histórico, aunque no incluirá un aterrizaje lunar.

De acuerdo con la NASA, esta es una “decisión estratégica” basada en la necesidad actual de perfeccionar cada sistema, validar nuevas tecnologías y preparar el terreno para que las siguientes misiones puedan descender y permanecer en la superficie lunar.

A continuación, presentamos cinco razones por las que Artemis llegará a la Luna este lunes sin tocar ni dejar marcas en su suelo polvoriento.

El programa Apolo también realizó vuelos de prueba sin alunizaje

Para comprender mejor por qué Artemis 2 no contempla un alunizaje, conviene comparar con el programa Apolo.

Antes del histórico Apolo 11, cuando astronautas pisaron por primera vez la Luna y dieron aquel “pequeño paso para el hombre y gran salto para la humanidad”, la NASA llevó a cabo cerca de diez vuelos de prueba para validar cada parte del proyecto.

Las primeras misiones Apolo fueron no tripuladas; luego se integraron astronautas.

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No fue hasta la décima misión que una tripulación orbitó completamente alrededor de la Luna y, tras verificar esa fase, comenzaron los aterrizajes en posteriores expediciones.

Siguiendo este mismo esquema, Artemis ha adoptado un proceso similar. Su primera prueba en 2022 fue exclusivamente técnica. Ahora, en esta segunda misión, ya viajan astronautas a bordo por primera vez.

Una misión con mayores requisitos técnicos y de seguridad

Durante el apogeo de la Guerra Fría en el programa Apolo, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética asumían grandes riesgos lanzando misiones espaciales con tecnologías aún inmaduras y poniendo en juego las vidas de los astronautas.

Medio siglo después, en un contexto geopolítico muy diferente, el programa Artemis busca reactivar la carrera espacial pero priorizando la seguridad sobre la rapidez.

Expertos señalan que hoy no basta con demostrar que un cohete puede volar; cada sistema debe cumplir estándares mucho más estrictos, con mínimos márgenes de error y protocolos rigurosos para múltiples escenarios posibles.

Esta estrategia implica validar más procesos, minimizar riesgos al máximo y adoptar un desarrollo más cuidadoso y pausado que el que se realizó en los años sesenta.

Protocolos de seguridad para los astronautas

Otro factor crucial es garantizar la salud y seguridad de los astronautas.

En los sesenta, durante las primeras misiones Apolo, se conocía poco sobre los efectos de la microgravedad, radiación cósmica o exposición prolongada al espacio en el cuerpo humano.

Por ello, los protocolos eran básicos y muchas decisiones se tomaban bajo presión por cumplir con la carrera lunar, asumiendo riesgos hoy impensables. En contraste, Artemis pone como prioridad fundamental proteger a su tripulación.

Para ello evalúan y perfeccionan sistemas avanzados de soporte vital, escudos contra radiaciones y estrategias para mitigar los efectos nocivos de la microgravedad durante el viaje y la estancia orbital lunar.

También están desarrollando investigaciones científicas para comprender estos fenómenos y buscar soluciones adecuadas.

Tecnologías críticas aún pendientes para el proyecto

El programa Artemis todavía no cuenta con todas las tecnologías necesarias para realizar un aterrizaje lunar.

Por ejemplo, el módulo destinado a posarse sobre la Luna. Hace años, la NASA confió este desarrollo a varios socios industriales como SpaceX, liderada por Elon Musk, y Blue Origin, dirigida por Jeff Bezos.

Tras una extensa disputa técnica y judicial, SpaceX fue seleccionada como principal responsable del diseño tecnológico; según han informado, ya trabajan en una versión adaptada de su nave Starship para operar en ambiente lunar.

Este sistema está todavía en fase experimental y debe cumplir objetivos como repostajes orbitales y descensos y ascensos controlados en suelo lunar. Hasta que estas tecnologías estén plenamente certificadas y probadas no sería prudente intentar un alunizaje.

Un plan con metas a largo plazo

Finalmente, uno de los motivos más importantes es que Artemis no solo busca regresar a la Luna sino hacerlo con intención permanente.

A diferencia del programa Apolo, cuyo logro principal fue plantar una bandera y regresar a casa, Artemis pretende crear las bases para una presencia humana continua sobre la superficie lunar.

La NASA explica que luego de Artemis 2 habrá uno o dos vuelos adicionales de prueba antes de empezar expediciones diseñadas para alunizar realmente. Recientemente se anunció que Estados Unidos lanzará al menos una misión lunar anual destinada a transportar materiales al satélite hasta establecer una base humana permanente allí. Para esto se comprometieron 20 mil millones de dólares en siete años con el objetivo finalizado hacia 2030.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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