Fuente: Sur
Innovador roadster juvenil en el Salón de Turín de 1976 presentado por Pininfarina
En su stand del Salón de Turín de 1976, el renombrado carrocero Pininfarina exhibió un pequeño roadster que podría convertirse en el anhelo de muchos jóvenes… un sueño al alcance gracias a un ingenioso diseño basado en piezas intercambiables.
Los primeros vínculos entre la familia Peugeot y Battista “Pinin” Farina (aún sin el nombre Pininfarina) se remontan a principios de los años cincuenta.
Por aquel entonces, el carrocero italiano ya había comenzado a ganar reconocimiento con creaciones como el Cisitalia de 1947, que fue incorporado al Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1951. Además, había iniciado una colaboración duradera con Ferrari.
“Pinin” comprendía que para la continuidad de su empresa, los modelos exclusivos no serían suficientes a largo plazo, por lo que debía establecer relaciones con grandes fabricantes. La oportunidad con Peugeot llegó gracias a Georges Boschetti, responsable de “Estudios de Carrocería” en la marca francesa.
Boschetti, admirador del talento creativo de “Pinin”, solicitó al carrocero italiano que diseñara las líneas del sucesor del 203, cuyo estilo muy americano, predominante tras la Segunda Guerra Mundial, comenzaba a quedar obsoleto. El moderno diseño de Pinin Farina fue aprobado en junio de 1952 y el Peugeot 403 salió al mercado en abril de 1955.
Con el lanzamiento del 403, Peugeot inició una nueva etapa. Desde entonces, casi todos los modelos franceses resultaron de una competencia entre sus propios estilistas en La Garenne y los diseñadores del carrocero turinés. Cabe destacar la figura discreta pero talentosa de Paul Bouvot, quien ingresó a La Garenne-Colombes en 1956 y sentó las bases para un estudio moderno; en 1960 contrató a Gerard Welter, un joven de apenas 18 años que luego fue su sucesor y creador del emblemático Peugeot 205.
El rol de Pininfarina (ya bajo ese nombre) se amplió a la fabricación con el descapotable 404 de 1961. Esta cooperación dio lugar a modelos importantes como los 205, 405 y 605. A menudo resulta complicado discernir si la idea final proviene más de La Garenne o de Turín.
En ocasiones, el carrocero se apartaba de proyectos previstos para presentar propuestas innovadoras y prototipos avanzados. Tal es el caso del “Peugette”, un original roadster mostrado por Pininfarina en el Salón de Turín de 1976. De hecho, se expusieron dos versiones ligeramente diferentes: un roadster biplaza y una “barchetta” para un solo conductor.
El Peugette fue diseñado por Aldo Brovarone, vinculado a Pininfarina desde 1954 y jefe de diseño entre 1974 y 1988. Su legado incluye legendarios modelos como los Ferrari 365 GT 2+2, 375 America, 400 America II, Dino 246 GT y GTS, o el 500 Superfast II. Además contribuyó junto a Leonardo Fioravanti al Ferrari F40 y diseñó varios modelos como Alfa Romeo Giulia; Lancia Gamma Coupé; Maserati A6 GCS Pininfarina; así como el Peugeot 504 (en sus versiones sedán, coupé y descapotable) y el 604.
Al presentar el Peugette, Pininfarina lo propuso como un deportivo descapotable asequible para jóvenes, con un precio inferior al del modelo base del que derivaba: el Peugeot 104 ZS coupé. Renzo Carli, director de producción del carrocero italiano, explicó que costaría entre 4.000 y 5.000 francos menos que el Peugeot 104 estándar que rondaba los 14.000 francos.
La clave radicaba en reducir costos pensando en la producción y también en las reparaciones. Por eso surgió la idea de la simetría: ocho componentes principales idénticos dispuestos en pares conformaban las partes frontal y trasera de la carrocería, así como las puertas —todas iguales e intercambiables. Incluso dentro del habitáculo había elementos simétricos agrupados por pares: cuatro cubos sobre el salpicadero destinados a instrumentación/testigos y salidas de ventilación respectivamente. Los parachoques compartían la base pero no eran intercambiables porque el delantero integraba ópticas y un spoiler.
Para reforzar la rigidez estructural se instaló detrás del ocupante un “roll-bar” o arco antivuelco. Además se podía montar rápidamente una capota textil, un techo fijo tipo coupé con luneta trasera rígida o una sección central con deflector para convertirlo en monoplaza (tal era el segundo Peugette exhibido). Incluso existía la opción de transformar el vehículo en una pequeña furgoneta retirando la parte posterior.
Tanto el roadster biplaza como la “barchetta” monoplaza montaban el motor cuatro cilindros de 1.124 cc del Peugeot 104 ZS coupé con sus 66 CV; con solo 790 kilos lograban una excelente relación peso-potencia: apenas 10.9 kilos por caballo. Así estos dos prototipos ligeros prometían una conducción dinámica e intensa.
El público recibió muy positivamente al Peugeot 104 Peugette y Pininfarina tenía planes para fabricar pequeñas series del roadster en Turín similares a lo hecho anteriormente con los coupés y descapotables del 504.
Sin embargo, esos jóvenes finales de los setenta nunca llegaron a conducir este modelo: debido a la reciente compra de Citroën por parte del grupo Peugeot, otras prioridades tomaron relevancia. Considerando además su probable baja producción anual, el proyecto Peugette perdió importancia.
Sin duda alguna, subirse hoy a este atractivo Peugeot 104 Peugette es tocar con las manos un sueño que quedó pendiente; pero como decía Clint Eastwood en “Los puentes de Madison”, “los viejos sueños eran buenos sueños”. No se cumplieron, pero me alegro haberlos tenido.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.








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