Fuente: okdiario.com
Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Desde 2017 se dedica profesionalmente a la escritura para medios y blogs en español.
En el marco de SWITCH 2026, celebrado del 13 al 15 de abril en Montecarlo, la industria tecnológica ha centrado su atención en cómo los dispositivos wearables están transformando la interacción entre el usuario, su visión y el entorno digital. Dentro de este contexto, las gafas inteligentes se perfilan como uno de los gadgets con mayor proyección a mediano plazo. Charlamos con Marc Ortiz, Responsable de Producto y Marketing de Wearables en EssilorLuxottica, para explorar el rol de marcas como Ray-Ban Meta y Oakley Meta, conocer el estado actual del mercado y analizar los retos pendientes.
Pregunta. — Ray-Ban Meta y Oakley Meta provienen de universos de marca muy distintos. ¿Cómo se define la función de cada una dentro de la estrategia global de wearables de EssilorLuxottica?
Respuesta. — Empezamos esta aventura con Ray-Ban Meta porque estaba claro que Ray-Ban es una marca icónica y universal que conecta con un público muy amplio. Por eso, fue natural iniciar con esta marca que habla a más personas. Sin embargo, siempre consideramos los casos de uso o momentos específicos en que el usuario emplea las gafas.
Ray-Ban Meta lo concebimos como un producto orientado a ciertos usos productivos: capturar momentos, escuchar música, recibir llamadas, etc. Está dirigido más hacia el día a día y el estilo de vida general del usuario. Como mencionamos durante el evento, desarrollamos productos en tres grandes categorías: lifestyle (Ray-Ban Meta), sport (con foco en rendimiento, Oakley Meta) y dentro de estas últimas lanzamos dos productos: uno enfocado en lifestyle y otro en performance.
Además, trabajamos en un tercer segmento: optical, donde realmente vemos una gran oportunidad porque las personas usan gafas todo el día. Nuestro producto inicial, Ray-Ban Optics, presentaba limitaciones respecto a las lentes disponibles y no era tan cómodo para uso prolongado. Por eso hemos mejorado aspectos como la rotación extra en las varillas o distintos ajustes en la nariz que aumentan el confort para usar las gafas durante largas jornadas con más batería, entre otras mejoras.
No hay una definición estricta sobre por qué Ray-Ban o por qué Oakley; sin embargo, orgánicamente se distribuyen según casos de uso: para deporte está Oakley; para audio especializado existe Nuance con amplificación sonora. Así estructuramos nuestro portfolio wearable: lifestyle, sport y optical; y en el futuro quizá sumemos salud o medicina, aunque aún no hemos lanzado productos en esa línea.
P. — En el Summit se remarcó que las gafas están dejando atrás su función óptica tradicional para convertirse en una interfaz tecnológica. ¿En qué etapa nos encontramos realmente? ¿Es un producto todavía incipiente, ya maduro o estamos transitando hacia algo mayor?
R. — Es una pregunta compleja… una bola de cristal difícil de leer. Nadie tiene una respuesta definitiva, pero mi percepción es que vendemos muchas gafas inteligentes principalmente a early adopters que son quienes primero adoptan nuevas tecnologías.
Estos usuarios han sido relativamente fáciles de captar: personas atraídas por la innovación o casos concretos de uso. Ahora estamos en un punto crucial para dar el salto hacia la early majority, un segmento distinto con características propias.
Para lograr ese cambio hay que comunicarse diferente: es necesario ofrecer más variedad en productos, colores, estilos y ajustes para conectar con consumidores que valoran mucho el aspecto fashion y la identidad que brinda una gafa.
Tenemos un principio claro: primero debemos fabricar buenas gafas (“great glasses first”). Esto está muy alineado entre EssilorLuxottica y Meta; no queremos sacrificar diseño por añadir tecnología innecesaria. A esto lo llamamos “tech trap”: caer en añadir funciones superfluas que generan productos incómodos o pesados.
Las personas están acostumbradas a gafas que pesan entre 35 y 40 gramos; superar ese peso compromete la comodidad y nosotros no cruzamos ese umbral hasta que los componentes tecnológicos sean suficientemente miniaturizados.
P. — ¿Qué usos conectan mejor hoy con los consumidores? ¿Cámara, audio, asistente con IA, traducción…?
R. — El uso ha evolucionado mucho en estos últimos tres años desde el lanzamiento en octubre de 2023 hasta ahora; tanto el producto como sus aplicaciones han cambiado considerablemente. Actualmente los usuarios usan mucho el audio, luego capturan momentos y finalmente emplean la inteligencia artificial; aproximadamente en ese orden.
La penetración de IA ha aumentado notablemente; al inicio no estaba disponible en todos los mercados —por ejemplo España no contaba con ella desde el arranque— lo cual limitaba su adopción. Pero también ha evolucionado la funcionalidad misma de la IA.
Hemos pasado desde preguntas simples hasta integrar Meta AI con Vision, donde la cámara comprende el contexto visual; ahora avanzamos hacia una IA agente capaz de asistir con recordatorios, gestión de tareas e incluso reservas en restaurantes. Ahí vemos una gran oportunidad futura.
P. — Desde producto y marketing, ¿cuál es ahora mismo el mayor desafío para vender gafas con IA?
R. — El primer reto consiste en transmitir claramente cuál es el valor real para el día a día del usuario. Es sencillo decir que haces fotos o escuchas música o atiendes llamadas; pero la verdadera pregunta es: ¿qué sigue después?
El segundo desafío importante es trabajar junto al óptico tradicional como canal principal de compra; los consumidores continúan confiando en sus ópticas habituales y queremos mantenerlos como actores clave también en el futuro.
También está la cuestión de privacidad que tomamos muy seriamente; por ejemplo el LED indicador de grabación es un claro compromiso y lo hemos hecho aún más visible en la segunda generación; si se tapa esa señal la cámara no se activa automáticamente.
Estamos constantemente dialogando con reguladores y cumplimos todas las normativas vigentes; sin embargo, entendemos que la privacidad se gana mediante confianza y comunicación proactiva tanto desde la app como desde el punto de venta físico.
P. — Considerando que hablan sobre wearables, salud, IA y nuevas experiencias, ¿el futuro pasa por integrar todas esas funciones en una sola montura o prefieren especializar productos?
R. — Hay perfiles diversos: algunos consumidores buscan especialización mientras otros prefieren versatilidad; trabajamos en ambas direcciones. Por ejemplo Nuance responde a quienes quieren audio específico y amplificación vocal clara; pero nuestros otros productos son más versátiles bajo una base común de software.
Luego añadimos capas diferenciadas según cada marca: Oakley Meta incluye integraciones con Garmin o Strava dirigidas al público deportivo; así combinamos una plataforma común con experiencias personalizadas adaptadas a cada tipo de usuario y marca específica.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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