Salud

Recomendaciones nutricionales para enfrentar los efectos del tratamiento oncológico

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La pérdida de peso involuntaria puede disminuir la masa muscular, la resistencia y la calidad de vida.

Fuente: Hoy Digital

Las terapias contra el cáncer pueden tener un impacto significativo en el cuerpo de una persona.

Es posible que el tratamiento cause náuseas, alteraciones en el apetito, en el sentido del gusto y del olfato, además de diarrea o estreñimiento, lo que complica satisfacer las necesidades nutricionales.

Por suerte, existen métodos para enfrentar estos efectos secundarios, comenta Grace Fjeldberg, dietista-nutricionista colegiada, Nutrición/Oncología, Sistema de Salud de Mayo Clinic, Mankato, Minnesota.

Variaciones de peso: Los cambios en el peso corporal son comunes. La pérdida de peso involuntaria puede disminuir la masa muscular, la resistencia y la calidad de vida. Por otro lado, el aumento de peso puede derivar en enfermedades como la diabetes o problemas cardíacos. Es recomendable tratar de mantener el peso durante el tratamiento, incluso si está fuera del rango considerado normal.

Alteraciones en el apetito: El cáncer y su tratamiento pueden provocar pérdida del apetito o un aumento del mismo.

Si pierde el apetito:

Consuma snacks pequeños y calóricos, por ejemplo yogur, frutos secos, mantequilla de maní y aguacate.

Punto Vida

Aproveche los momentos en que tenga más hambre para comer más.

Aunque tenga hambre, la comida puede parecer poco atractiva, lo que dificulta alimentarse. Busque alimentos que le resulten agradables.

Prefiera refrigerios como frutas, verduras y palomitas de maíz.

Encuentre maneras de manejar el estrés sin recurrir a la comida, como salir a caminar o llamar a un amigo.

Náuseas: Las náuseas o los vómitos provocados por los tratamientos dificultan alimentarse adecuadamente. Cambios pequeños en la dieta y en los hábitos alimenticios pueden aliviar esta situación.

Opte por comidas suaves para el estómago como galletas saladas, tostadas, caldos o sopas claras, polos de hielo, caramelos duros, pasta sencilla y arroz.

Realice cinco o seis comidas pequeñas al día; por lo general, son más fáciles de digerir.

No omita comidas ni refrigerios. Aunque no tenga apetito, intente comer; un estómago vacío puede intensificar las náuseas.

Tome líquidos en pequeñas cantidades durante las comidas y a lo largo del día.

Consulte con su equipo médico si es adecuado acompañar sus medicamentos con pretzels o galletas saladas.

Modificaciones en el gusto y olfato: El tratamiento puede cambiar cómo percibe los sabores y olores de los alimentos. Algunos pacientes comentan que la comida les sabe insípida; otros notan un sabor metálico o demasiado dulce o salado. Puede ser necesario probar distintos alimentos hasta encontrar los que mejor tolere.

Si tiene dolor de garganta o dificultades para tragar, alimentarse puede resultar doloroso o cansador.

Estos consejos pueden ser útiles:

Diarrea y estreñimiento: Las alteraciones intestinales son efectos secundarios molestos pero habituales durante la terapia contra el cáncer.

Su equipo médico es un recurso valioso para informarle qué esperar durante el tratamiento y sobre los síntomas que podrían afectar su alimentación y peso.

Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.

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