Fuente: Cadena 3 Argentina
WASHINGTON — En una reunión con su gabinete la semana pasada, el presidente Donald Trump pidió a su secretario de Estado, Marco Rubio, y al vicepresidente, JD Vance, que ofrecieran un informe sobre la situación del conflicto en Irán.
Rubio, reconocido por su postura belicista, defendió con vehemencia la guerra, calificándola como “un favor” tanto para Estados Unidos como para el mundo. Mientras tanto, Vance, quien ha promovido una posición de contención respecto a la intervención militar estadounidense en el exterior, adoptó un tono más prudente, señalando que Washington dispone ahora de “opciones” que no existían hace un año, subrayando la importancia de impedir que Irán consiga un arma nuclear y concluyendo con un deseo de feliz Pascua para las tropas.
Este diálogo evidenció las diferencias en sus puntos de vista acerca del conflicto iniciado por su líder en Irán, en un contexto donde varios aspirantes a la candidatura presidencial republicana comienzan a acercarse a funcionarios en estados clave como Nueva Hampshire, durante las primeras fases de la próxima contienda por la nominación del Partido Republicano.
Con Vance y Rubio como posibles principales candidatos del partido para las primarias de 2028, ambos deben balancear sus funciones en el gobierno de Trump con sus ambiciones políticas futuras.
Aunque es prematuro anticipar cómo responderán los votantes republicanos ante la guerra en la próxima primavera, existen riesgos considerables para ambos. El respaldo total de Rubio a la guerra podría volverse contraproducente dependiendo del desarrollo del conflicto. Por otro lado, Vance podría ser acusado de deslealtad si se distancia demasiado de Trump, pero le resulta difícil sostener una postura de apoyo a la operación militar mientras defiende sus declaraciones previas.
Vance, veterano de la guerra de Irak, ha declarado que Irán no debería poseer un arma nuclear, aunque ha mostrado dudas sobre las intervenciones militares extranjeras. Trump sugirió que el vicepresidente pudo haber expresado esta perspectiva en conversaciones privadas, indicando que Vance es “filosóficamente un poco diferente” al comienzo del conflicto.
“Creo que quizás estaba menos entusiasmado (…), pero estaba bastante entusiasmado”, comentó Trump.
A pesar de su prudencia, Vance ha dejado claro que sus inquietudes son evidentes. Durante una visita a Carolina del Norte el 13 de marzo, fue interrogado dos veces sobre el conflicto y en ambas ocasiones respondió que era fundamental que Trump pudiera dialogar con sus asesores “sin que su equipo luego lo cuente a la prensa estadounidense”.
Días después, en la Casa Blanca, cuando se le preguntó nuevamente sobre posibles preocupaciones, Vance acusó a un periodista de “intentar generar una división” entre los miembros del gobierno, incluido el presidente y él mismo.
En contraste, Rubio, antes de asumir el cargo de secretario de Estado, siempre ha apoyado una política exterior activa y la intervención estadounidense en otros países. Pocos días después del inicio de la guerra, afirmó ante los medios que la decisión de Trump de lanzar la operación fue “sabia”, argumentando que existía “una amenaza inminente” por parte de Teherán y que era necesario llevarla a cabo.
La aparente discrepancia entre Rubio y Vance respecto a la guerra con Irán refleja una fractura creciente dentro del Partido Republicano. Una encuesta reciente del Centro AP-NORC para la Investigación de Asuntos Públicos mostró divisiones sobre Irán: casi la mitad de los republicanos considera que la acción militar estadounidense ha sido “más o menos adecuada”. Un porcentaje relativamente bajo, cerca de 2 de cada 10, opina que no ha sido suficiente; mientras que aproximadamente una cuarta parte piensa que ha ido demasiado lejos.
Algunos conservadores han calificado la guerra como una traición, mientras muchos otros republicanos han respaldado las acciones del presidente.
Alice Swanson, de 62 años y asistente a un acto de Vance en Carolina del Norte, manifestó su deseo de que ambos se postulen juntos en 2028, aunque se inclina más por el vicepresidente.
“Creo que él cree plenamente y respalda exactamente cuáles son sus convicciones”, señaló.
No obstante, Swanson reconoció que Vance ha sido crítico abierto con la política intervencionista aunque desde el inicio del conflicto se ha mostrado más reservado. “Puedo entender ambos lados”, añadió mientras expresaba su apoyo a las decisiones tomadas por Trump.
Tracy Brill, también de 62 años y oriunda de Rocky Mount, elogió a Rubio pero manifestó: “Me encanta JD Vance”.
Dejó claro su respaldo al presidente calificando su rumbo como “totalmente acertado”, aunque defendió a Vance si pareciera contradecirse con declaraciones previas porque considera natural que los políticos cambien de opinión: “Todos han cambiado alguna vez”, sostuvo.
Aunque ambos son vistos como favoritos, el exgobernador de Nueva Hampshire Chris Sununu anticipa que varios republicanos destacados entrarán en la carrera.
Sununu y la exmiembro del Comité Nacional Republicano (RNC), Juliana Bergeron, dijeron a Associated Press que varios posibles candidatos republicanos los han contactado recientemente para analizar el escenario político en ese estado tradicionalmente importante por albergar las primeras primarias presidenciales; sin embargo, no revelaron nombres.
El estratega republicano Jim Merrill, quien asesoró a Rubio en su campaña presidencial de 2016, considera probable que Irán se convierta en un tema conflictivo en 2028 similar a cómo fue la guerra de Irak para los demócratas en 2004 y 2008.
“Si las cosas no salen según lo previsto surgirán diferencias”, advirtió.
No obstante Sununu duda que Irán marque una línea divisoria significativa entre Vance y Rubio dado su rol como figuras prominentes dentro del gobierno Trump. Probablemente ambos atribuirán méritos si el conflicto prospera y sufrirán consecuencias si fracasa, pronosticó.
“Están unidos por el éxito o fracaso en Irán; realmente eso no los separa ni creo que el electorado lo perciba así”, concluyó.
Este contenido fue hecho con la asistencia de una inteligencia artificial y contó con la revisión del editor/periodista.









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