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Una investigación reciente sugiere que la aparición del cáncer cerebral podría depender no solo de las mutaciones genéticas, sino también del entorno biológico en el que estas ocurren. El estudio apunta a que ciertas regiones del cerebro serían más propensas a permitir el crecimiento de tumores que otras.
El trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), fue realizado por el laboratorio de la profesora Louise Cheng en el Centro Oncológico Peter MacCallum de Australia. El equipo utilizó modelos de mosca de la fruta para analizar por qué mutaciones asociadas al cáncer no generan tumores de forma uniforme en todo el cerebro.
Nuevas vías para prevenir el cáncer
Los expertos identificaron una proteína llamada ‘Chinmo’ como un factor clave que determina si las células con mutaciones cancerígenas pueden desarrollarse en tumores. En las zonas del cerebro de la mosca donde esta proteína está activa, el riesgo de formación tumoral aumentó de forma significativa.
En cambio, cuando Chinmo estaba ausente, las mismas mutaciones no derivaban en cáncer. El equipo incluso logró activar o desactivar la formación de tumores manipulando los niveles de este compuesto, lo que sugiere un papel decisivo en el proceso.
Los autores señalan que estos hallazgos podrían ayudar a identificar mecanismos similares en humanos y abrir nuevas vías para prevenir el cáncer antes de que se desarrolle, al entender mejor cómo el entorno celular influye en la enfermedad.








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