Jacob Stolworthy
¿Se habían tomado un tiempo? Esa es la pregunta que ha dividido a los fans de Friends durante casi 30 años, y ahora Lisa Kudrow dio una respuesta contundente.
A la actriz, recordada por interpretar a Phoebe Buffay en la exitosa comedia de los noventa, le preguntaron sobre la famosa trama en la que Ross Geller (David Schwimmer) se acuesta con otra mujer mientras atraviesa una crisis en su relación con Rachel Green (Jennifer Aniston).
Más adelante, Ross sostiene que creyó que la relación había terminado cuando estuvo con Chloe. Rachel, en cambio, nunca aceptó esa explicación y consideró que lo ocurrido fue una infidelidad.
A lo largo de la serie, la frase “estábamos dándonos un tiempo” se repitió varias veces y terminó convertida en una de las más recordadas de la comedia.
La discusión sobre si realmente estaban separados o no sigue vigente entre los fans, y Kudrow dejó clara su postura: “Ya no hay vuelta atrás. Fue un mal novio”.
Durante su participación en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, la actriz admitió que le preocupaba hablar del tema. Sin embargo, cuando el público reaccionó con aplausos, respondió aliviada: “¡Ah, están de acuerdo! Ahora me siento mejor. Gracias”.
Luego añadió: “Rachel no debería haber vuelto con él porque era un pésimo novio”.
“Para mí, ni siquiera importa si se acostó con otras tres mujeres o con ninguna. Ella atravesaba problemas en el trabajo, no estuvo disponible algunas noches y él reaccionó de la peor manera”, concluyó.
Cuando le preguntaron si Schwimmer, quien en otras ocasiones defendió las acciones de Ross, compartía ahora esa postura, Kudrow respondió entre risas: “Ahora ya lo sabe”.
En otra entrevista reciente, la actriz también habló sobre el ambiente “tenso” que enfrentaban las protagonistas de Friends, especialmente ella y Courteney Cox, debido a que la sala de guionistas estaba integrada en su mayoría por hombres.
Más de dos décadas después del final de la serie, Kudrow, actualmente protagonista de la comedia de HBO The Comeback, contó a The Times que “pasaban cosas desagradables detrás de cámaras”.
“No olviden que grabábamos frente a una audiencia en vivo de 400 personas. Si te equivocabas en una línea o no lograbas la reacción que los guionistas esperaban, podían decir cosas como: ‘¿Acaso no sabe leer? Ni siquiera lo intenta. Arruinó mi línea’”, recordó.
Además, aseguró que algunos guionistas hablaban abiertamente sobre sus fantasías sexuales con Jennifer Aniston y Courteney Cox. “Era intenso”, afirmó.
Aun así, reconoció que el trabajo también tenía una enorme exigencia. “Podía ser brutal, pero esos tipos —y la mayoría eran hombres— se quedaban despiertos hasta las tres de la mañana tratando de escribir el programa”, explicó. “Por eso mi actitud era: ‘Digan lo que quieran de mí a mis espaldas, porque mientras no lo escuche, no me afecta’”.
Traducción de Leticia Zampedri








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