En el mundo de la alta política y los negocios globales, las coincidencias perfectas rara vez existen.
Cuando los hilos de un escándalo cruzan océanos, desde las costas del Mediterráneo en el Líbano hasta las aguas caribeñas de la República Dominicana, la pregunta ya no es qué pasó, sino quiénes se beneficiaron.
¿Qué tienen en común un poderoso y controvertido político libanés y el presidente de la República Dominicana?
A primera vista, la distancia geográfica y cultural parecería total. Sin embargo, los une un origen compartido, una serie de reuniones privadas y un nombre que hoy resuena con sospecha en los puertos de ambos países: Karpowership.
Las barcazas eléctricas de esta empresa turca prometen luz inmediata a naciones en crisis energética. Una crisis energética que el presidente Luis Abinader no ha admitido en sus discurso, pero detrás de sus chimeneas flotantes viaja una estela de opacidad.
Para entender el desembarco de estas barcazas en el Azúa, primero debemos viajar al colapso de Oriente Medio.
Porque antes de que Karpowership encendiera sus motores en la República Dominicana, ya había dejado una marca imborrable en los tribunales del Líbano.
¿Quién es Gebran Bassil?
Gebran Bassil. Para el Departamento de Estado de los Estados Unidos, este nombre es sinónimo de gran corrupción. Sancionado formalmente por Washington, Bassil ha sido acusado de utilizar su influencia política para beneficio propio y de tejer redes financieras oscuras.
Pero su ambición iba más allá de las fronteras libanesas.
Durante el mandato de Michel Aoun, como Ministro de Relaciones Exteriores, Bassil fue el cerebro detrás de la LDE, la Organización de la Energía de la Diáspora Libanesa. Diversos analistas políticos y medios internacionales como Al Arabiya denunciaron que esta organización no era solo un puente cultural.
Fue, según esas denuncias, una colusión entre la Autoridad de Desarrollo de Inversiones del Líbano, conocida como IDAL, y la cancillería, para reclutar a la diáspora adinerada, creando presuntos canales de lavado de dinero y financiamiento para Hezbolá.
Fuente: https://english.alarabiya.net/views/news/middle-east/2019/10/03/Hezbollah-and-its-Christian-allies-are-hijacking-the-Lebanese-diaspora
Una alianza institucionalizada. El propio Nabil Itani, Gerente General de IDAL, lo admitió públicamente a la revista The Business Year, confirmando que la iniciativa era un esfuerzo unificado entre el sector privado, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el IDAL.
Fuente: https://thebusinessyear.org/interview/staying-positive/
Una maquinaria que terminó bajo la lupa internacional. Hasta la fecha, el gobierno estadounidense ya ha sancionado a dos figuras clave de este entramado por sus vínculos directos con el financiamiento de Hezbolá.
Entre ellos, Alaa Hassan Hamieh, quien supervisaba una red de empresas que operaban en el Líbano, Siria, Polonia, Eslovenia y Qatar, y que presuntamente desvió millones de dólares.
Fuente: https://home.treasury.gov/news/press-releases/sb0420
La conexión entre la LDE y el IDAL no fue casual ni informal. Gebran Bassil, en su rol de Ministro de Asuntos Exteriores, y Mazen Sweid, presidente de la Autoridad de Desarrollo de Inversiones del Líbano, firmaron formalmente un memorando de cooperación destinado a organizar las relaciones entre el IDAL y las misiones libanesas en el extranjero.
Lo que hace este documento especialmente revelador es que dos de los nombres vinculados a esa alianza institucional, Gebran Bassil y Alaa Hamieh, han sido sancionados posteriormente por el gobierno de Estados Unidos por financiamiento a Hezbollah.
No se trata, por lo tanto, de simples sospechas: es una red que quedó documentada en papel, firmada por sus propios protagonistas, y luego condenada por la comunidad internacional.
Fuente: https://www.mtv.com.lb/news/1011475
La organización de la Diáspora Libanesa quedó tan severamente desacreditada que, según reportes del diario Lorient-Le Jour, el actual gobierno libanés discontinuó el programa. La diplomacia formal del país se apresuró a cortar cualquier lazo con esas actividades.
Fuente: https://www.lorientlejour.com/article/1488449/la-diplomatie-libanaise-dement-tout-lien-avec-levenement-lebanese-diaspora-energy-.html
ABINADER + BASSIL / KARPOWERSHIP
Aquí es donde la trama se complica. Si el historial de Gebran Bassil y las alertas sobre esta red eran un secreto a voces en la geopolítica internacional, ¿por qué el presidente dominicano Luis Abinader se reunió con estos personajes de la Diáspora Libanesa en dos ocasiones?
¿Sabía el mandatario dominicano con quiénes se estaba sentando a la mesa?
Las dudas aumentan cuando el patrón se repite. El Líbano contrató las barcazas de Karpowership bajo la gestión de Bassil, quien en ese entonces era ministro de energía.
Una investigación del canal libanés Al Jadeed destapó la caja de Pandora: grabaciones filtradas revelaron que representantes de la empresa supuestamente acordaron el reparto de una comisión de seis millones de dólares entre funcionarios.
Fuente: https://today.lorientlejour.com/article/1269444/juicy-contract-suspicious-call-for-tenders-in-the-murky-waters-of-lebanons-floating-power-plants-part-i-of-ii.html
Un escándalo mayúsculo que llevó a un fiscal libanés a amenazar con incautar los barcos y multar a la compañía por presunta corrupción.
La propia empresa reaccionó calificando esos acontecimientos como contrarios al estado de derecho, y que los audios sobre las presuntas comisiones fueron falsificados.
Fuente: https://www.lorientlejour.com/article/1263642/le-directeur-de-karpowership-maintient-que-les-enregistrements-lincriminant-sont-falsifies.html
Cave aclarar que Karpowership no fue condenada ni ningún imputado por estas denuncias y se habla que el principal imputado, escapó del Líbano y se desconoce su paradero.
Por otra parte, un análisis del diario Lorient-Le Jour reveló que Karpowership generó ganancias estimadas en 750 millones de dólares durante ocho años de operación en el Líbano, mientras que el Estado libanés pagó más de 1,500 millones de dólares desde que Bassil firmó el primer contrato en 2013.
En consecuencia, el análisis concluye que habría sido más barato para el Líbano comprar sus propias barcazas.
Fuente: https://today.lorientlejour.com/article/1269444/juicy-contract-suspicious-call-for-tenders-in-the-murky-waters-of-lebanons-floating-power-plants-part-i-of-ii.html
Según la fuente que recién citamos lo que se presentó como una solución temporal en el Líbano se extendió casi ocho años. Lo mismo que se dijo en República Dominicana en 2021 que era una solución temporal y el contrato se teme alcanzará los 8 años de gobierno del presidente Abinader.
Fuente: https://listindiario.com/la-republica/20250825/barcazas-electricas-azua-solucion-temporal-medio-crisis-energetica_871397.html
LOS VÍNCULOS QUE INCOMODAN
En noviembre de 2016, Luis Abinader, entonces candidato presidencial, ofreció un almuerzo privado a Gebran Bassil en la República Dominicana. El evento fue publicado en la propia cuenta de Twitter de Abinader.
Fuente: https://www.diariolibre.com (publicado el 24 de noviembre de 2016).
Fuente 2: https://www.diariolibre.com/actualidad/politica/abinader-ofrecera-almuerzo-a-ministro-de-exteriores-del-libano-EF5564035
Meses después, en mayo de 2017, Abinader viajó al Líbano para realizar el discurso de apertura de la LDE, la Diáspora Energy, el mismo evento que hoy está bajo investigación por presuntos vínculos con Hezbolá.
En ese acto, Abinader elogió públicamente a Bassil. Sus palabras, registradas en video publicado en su propio canal de YouTube, son elocuentes:
“Felicito la gran labor del ministro Gebran, que con gran visión se ha acercado a cada rincón donde hay libaneses a buscarlos y a decirnos que el Líbano no existiría sin ustedes. En más de 160 años de presencia libanesa en República Dominicana, ningún ministro libanés nos había visitado.”
Fuente ver minuto 7:20: https://youtu.be/OwuSoxrQWEc?is=rKi2vp89jXXlOG7j
Fuente 2: https://www.lde-leb.com/files/2017booklet.pdf
La denuncia de un profesor de la universidad de Beirut.
El profesor Makram Rabah, de la Universidad Americana de Beirut, publicó en el medio Al Arabiya que Hezbolá y sus aliados utilizaban la red de la diáspora libanesa no solo para planificar ataques, sino también para campañas de lavado de dinero y propaganda.
Fuente: https://english.alarabiya.net/views/news/middle-east/2019/10/03/Hezbollah-and-its-Christian-allies-are-hijacking-the-Lebanese-diaspora
El 6 de noviembre de 2020, apenas días después de que Abinader asumiera la presidencia dominicana, el gobierno de Estados Unidos lo designó oficialmente a Gebran Bassil como líder político corrupto y lo sancionó por sus vínculos con Hezbolá.
Fuente: https://lb.usembassy.gov/us-designates-bassil/
Sin embargo, cinco meses después de ese escándalo en el Líbano, en diciembre de 2021, la administración dominicana firmó un contrato con Karpowership.
Fuente: https://www.diariolibre.com/planeta/medioambiente/2025/09/16/evaluan-propuesta-de-modificacion-al-permiso-de-las-barcazas/3246008
La cautela Dominicana
Lo que se prometió como una solución temporal y de emergencia desde el año 2021 amenaza con convertirse en un paisaje permanente.
Las barcazas de Karpowership llegaron a República Dominicana en un contexto inusual: el gobierno había declarado emergencia nacional por la crisis en la planta de Punta Catalina, cuyo carbón se había dejado agotar durante la gestión de Abinader.
El contrato inicial contemplaba operaciones hasta 2026 con posibilidad de renovación. Sin embargo, los registros de seguimiento satelital señalados por analistas independientes indican que algunas de estas barcazas se trasladaron directamente desde Cuba hacia las costas dominicanas.
Fuente: https://www.bnamericas.com/en/news/karpowership-secures-dominican-rep-power-generation-test-nod
Las denuncias por contaminación ambiental no tardaron en surgir. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales declaró que no había recibido solicitud de evaluación ambiental cuando las barcazas llegaron al país. Años después, la empresa solicitó formalmente el permiso ambiental.
La respuesta del gobierno de Luis Abinader no fue la cautela, sino la firma de nuevos decretos de emergencia nacional para traer más barcazas de la misma compañía, algunas procedentes de Cuba.
En lugar de transparencia, la respuesta institucional ha sido el impulso de normativas denunciadas por la prensa como una ley mordaza, un intento legal de silenciar las investigaciones y apagar las voces de alerta.
A raíz de esto surge la gran interrogante que divide a la opinión pública dominicana:
¿es el deterioro del sistema eléctrico nacional una consecuencia de la negligencia inocente, o se trata de un colapso intencional para justificar estos contratos multimillonarios?
LAS PREGUNTAS QUE FLOTAN
Dos países separados por miles de kilómetros, unidos por una misma empresa y un mismo grupo de actores políticos libaneses.
En el Líbano, el esquema colapsó dejando un rastro de investigaciones judiciales, arrestos y sanciones internacionales. En la República Dominicana, la historia aún se está escribiendo.
Por lo tanto, las preguntas son inevitables: ¿sabía Luis Abinader quién era Gebran Bassil cuando se reunió con él en dos ocasiones? ¿Por qué la República Dominicana contrató a Karpowership con los mismos patrones opacos que se investigaban en el Líbano, apenas meses después de que estallara el escándalo?
¿A qué obedece la resistencia institucional a investigar, transparentar y responder?
A la fecha, esas preguntas clave siguen flotando en el aire, sin respuesta desde el Palacio Nacional. El aire, definitivamente, ya huele mal.








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