La tarde del domingo tuvo acento dominicano en las Grandes Ligas. Juan Soto y Willy Adames conectaron grand slams en escenarios distintos, pero con un mismo resultado: impulsar contundentes victorias para sus respectivos equipos y recordar por qué son dos de los bateadores más temidos del béisbol.
En Denver, Adames coronó una explosiva séptima entrada de los Gigantes de San Francisco con el sexto grand slam de su carrera, contribuyendo a una paliza de 19-6 sobre los Rockies de Colorado.
El batazo fue parte de una ofensiva que acumuló 25 imparables y puso fin a una racha de cinco derrotas consecutivas.
Para Adames, el cuadrangular representó mucho más que cuatro carreras impulsadas; fue una respuesta colectiva de un equipo que llegó al encuentro frustrado por el rumbo reciente de la temporada.
“Fue refrescante”, dijo el dirigente de los Gigantes, Tony Vitello, al referirse a la explosión ofensiva de su equipo. “Ver a Jonah y Bryce hacer lo que hicieron fue extremadamente emocionante”.
Las palabras del dirigente reflejaron el alivio de un club que había atravesado días difíciles antes de responder con una de sus mejores actuaciones del año.









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