David Mouriquand
El Festival de Cine de Venecia ha anunciado al ganador del León de Oro a la trayectoria de este año, y no es otro que el actor, director, productor y habitual del certamen veneciano George Clooney.
A lo largo de los años, Clooney ha pasado por el Lido con varias películas, la más reciente para Netflix, Jay Kelly.
“He tenido muchos momentos extraordinarios en Venecia”, comentó Clooney. “Este festival es sin ninguna duda mi favorito y que me concedan el León de Oro es un honor enorme. Probablemente también significa que soy mayor, pero lo aceptaré”.
El director del festival, Alberto Barbera, difundió el siguiente comunicado, “En su triple faceta de actor, director y productor, George Clooney es un artista completo y carismático, apasionado y original, que ha convertido una vocación profunda en una de las trayectorias más luminosas del cine contemporáneo”.
“Una carrera temprana iniciada sin atajos, con pequeños papeles en series de televisión y películas de serie B hasta su gran éxito como protagonista de la serie ‘ER’, forjó a un actor capaz de llenar la pantalla con una espontaneidad desarmante”, añadió. “Tiene el don de hacer que sus personajes parezcan no solo creíbles, sino también deseables, cercanos y humanos, gracias a su innegable encanto. Pero el carisma de Clooney se construye sobre su credibilidad, no sobre su imagen, porque su faceta seductora nunca ha sido únicamente estética”.
Barbera prosiguió, “Una combinación perfecta del glamour de las estrellas de antaño, una notable profesionalidad y una sensibilidad moderna, el actor ha transitado por géneros muy distintos con una versatilidad poco común: películas bélicas como Three Kings y Syriana, thrillers como Michael Clayton, comedias sofisticadas como Ocean’s Eleven y O Brother Where Art Thou?, ciencia ficción como Gravity y Solaris, y comedias agridulces como The Descendants, Up In the Air y Jay Kelly. En cada una de estas películas ha calibrado su registro sin dejar de ser él mismo, irónico y melancólico, fascinante y reflexivo, brillante y capaz de una profundidad inesperada. Hizo lo mismo en las nueve películas que rodó cuando decidió situarse detrás de la cámara, todas ellas revelan una concepción exigente y generosa del cine. Confessions of a Dangerous Mind, Good Night and Good Luck, The Ides of March y Suburbicon son ejemplos de filmes refinados, ambiciosos y alejados de las reglas y convenciones del cine de Hollywood. También reflejan su otra vocación, el compromiso con causas sociales y humanitarias, que le convierte en una figura de absoluta relevancia en el universo del espectáculo actual”.








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