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El tsunami de la AfD: ¿qué le depara a Alemania la victoria del partido opositor?

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RT
Si Alternativa para Alemania logra encabezar un gobierno regional, ello sentaría un precedente histórico que podría conducir a la dimisión de Friedrich Merz e incluso cambiar todo el sistema político de Alemania, opinan expertos.
El tsunami de la AfD: ¿qué le depara a Alemania la victoria del partido opositor?
Imagen creada por inteligencia artificial

Resumen generado por IA
La victoria de Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt puede convertirse en uno de los acontecimientos políticos más relevantes de Alemania de los últimos años. Este domingo, 6 de septiembre, el partido obtuvo el 43,8% de los votos y 39 de los 83 escaños del Parlamento regional. Se trata, con diferencia, del mejor resultado de su historia en unas elecciones regionales, con más del doble de apoyo que recabó en las urnas en 2021. La CDU, dirigida a nivel federal por el canciller Friedrich Merz, quedó muy por detrás, con el 17,2% y 15 escaños.

Aunque la AfD no cuenta con mayoría absoluta (necesitaría 42 diputados), el resultado cambia radicalmente el equilibrio de fuerzas. Por primera vez, el partido está realmente cerca de dirigir un gobierno regional alemán. El desenlace de las negociaciones en Magdeburgo podría sentar, además, un precedente para todo el país y obligar a los partidos tradicionales a replantearse su estrategia frente a la AfD.

La AfD fue fundada en 2013, en plena crisis de la eurozona. En sus orígenes se trató principalmente de un movimiento euroescéptico y económico contrario a los rescates financieros de los países europeos y a la política del Gobierno de Angela Merkel. Con el tiempo, especialmente después de la crisis migratoria de 2015, la formación se desplazó hacia posiciones mucho más duras en materia de inmigración, asilo, identidad nacional y relaciones con la Unión Europea.

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Sin embargo, su programa no se focaliza solo en la inmigración. La AfD reclama un cambio radical de la política energética y exterior alemana, incluyendo el restablecimiento de relaciones económicas con Rusia y el retorno a un modelo basado en energía barata. Dirigentes del partido han defendido incluso la reactivación del Nord Stream y la recuperación de las importaciones de gas ruso. Su argumento es que los elevados costes energéticos han debilitado a la industria alemana y que el acceso a recursos rusos podría contribuir a recuperar su competitividad.

¿Qué ocurrirá ahora?
La AfD considera que el resultado le otorga un mandato para gobernar. Su candidato, Ulrich Siegmund, ha insistido en que la formación debe intentar hacerse con la dirección del Gobierno regional. El problema es que necesita aliados. Los principales partidos alemanes mantienen la llamada ‘Brandmauer’, una política de aislamiento que consiste en rechazar coaliciones y cooperación política con la AfD.

El escenario más interesante es el de una posible cooperación con el BSW, la formación de Sahra Wagenknecht. El partido obtuvo cinco escaños y ha mostrado una disposición mucho mayor que las fuerzas tradicionales a negociar con la AfD en cuestiones concretas. Existen coincidencias en asuntos como la limitación de la inmigración, una política energética más barata y el restablecimiento del diálogo con Rusia. AfD y BSW sumarían 44 escaños, dos más de los necesarios para la mayoría absoluta.

La segunda posibilidad sería una alianza de todos los partidos que se oponen a la AfD. CDU, SPD, Verdes, Die Linke y BSW alcanzarían conjuntamente 44 escaños, también suficientes para gobernar. Pero una coalición de cinco partidos sería extremadamente complicada y exigiría acuerdos entre fuerzas ideológicamente muy diferentes.

Arrolladora victoria de la opositora AfD en las elecciones que podrían marcar el futuro de Merz
Arrolladora victoria de la opositora AfD en las elecciones que podrían marcar el futuro de Merz
El tercer escenario es el bloqueo. Si ninguno de los bloques consigue ponerse de acuerdo, podrían fracasar los intentos de formar Gobierno y abrirse el camino a nuevas elecciones.

Independientemente del desenlace, la elección ya ha enviado varios mensajes. El primero afecta directamente a Friedrich Merz. El canciller intentó endurecer la posición de la CDU en la cuestión migratoria y de seguridad para arrebatar votos a la AfD, pero el resultado muestra que esta estrategia no ha detenido el crecimiento de la formación derechista. Si la AfD logra entrar en el gobierno y la política de ‘Brandmauer’ fracasa, esto marcará el inicio de una nueva fase en el sistema de partidos de Alemania y podría incluso aumentar la probabilidad de una dimisión anticipada del canciller federal Friedrich Merz, señaló Artem Sokolov, politólogo ruso, al diario Ostdeutsche Allgemeine.

El canciller de Alemania ya ha declarado que los resultados electorales han supuesto una conmoción para él y sus partidarios. “Esto ha sacudido a nuestro partido hasta los cimientos. No podemos sencillamente volver a la situación anterior, ni yo ni el Gobierno federal. […] Contamos con una Constitución sólida y tenemos todas las herramientas para proteger el orden constitucional frente a un gobierno regional de extrema derecha, pero estamos presenciando un cambio tectónico en nuestro sistema de partidos”, subrayó.

Además, las elecciones han puesto al descubierto problemas estructurales en Alemania, en particular, la brecha existente entre el este y el oeste del país, a pesar de que la reunificación tuvo lugar hace más de 35 años. “Décadas de declive industrial, pérdida de población y un éxodo de residentes más jóvenes la han situado entre las regiones económicamente más desfavorecidas de Alemania”, lo que permita a la AfD capitalizar “la sensación generalizada entre los votantes de que la región ha quedado rezagada”, concluye EU Perspectives, una publicación analítica independiente en línea.

Por ello, la cuestión ya no es únicamente quién gobernará Sajonia-Anhalt. El verdadero interrogante es si la victoria de la AfD marca el comienzo de una nueva etapa del sistema político alemán, en la que el ‘Brandmauer’ dejará de ser una regla intocable y la derecha pasará de ser una fuerza de protesta a ser una fuerza de Gobierno.

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