Veinticinco días después de la mortal riada que arrasó el norte de Nepal, las autoridades cifraron este domingo en 1,451 los muertos y 5,786 los desaparecidos, mientras que más de 20.000 miembros de fuerzas de seguridad siguen desplegados en las zonas afectadas en busca de cuerpos y sobrevivientes.
La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres nepalí (NDRRMA) aumentó en cuarenta el número de víctimas mortales respecto a su reporte del sábado, aunque 530 registros corresponden a partes del cuerpo, dificultando así el establecimiento de una cifra consolidada.
Las autoridades han recogido casi 1.300 muestras de ADN de los restos mortales y cerca de 2,000 de los familiares para facilitar la identificación de las víctimas, apoyadas por expertos forenses de la India, Corea del Sur, China y Singapur.
“Hasta la fecha, se han recibido 1,949 muestras para su análisis en el Laboratorio Central de Ciencias Forenses de la Policía de Nepal (NPCFSL), en Samakhusi, y 1.728 muestras para su análisis en el Laboratorio Nacional de Ciencias Forenses, en Khumaltar”, indicó la NDRRMA en un comunicado el sábado.
La magnitud del desastre ha hecho que el número de desaparecidos -que incluye a 636 extranjeros- también fluctúe, con las autoridades añadiendo mil nombres a la lista el pasado jueves después de que los rescatistas alcanzaran algunas de las zonas más afectadas. Cerca de 13,800 personas han sido rescatadas al tiempo que las labores de búsqueda continúan en seis proyectos hidroeléctricos donde se teme hayan quedado decenas de trabajadores atrapados.








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