Deportes

Aday, la jugada resultó exitosa

9510753370
En el deporte, como en la vida, a veces es necesario lanzarse al vacío para descubrir qué se encuentra al otro lado.

Fuente: Mike Maestre/mike_maestre@as.com

En el deporte, como en la vida, a veces es necesario lanzarse al vacío para descubrir qué se encuentra al otro lado. Explorar límites, arriesgarse, abandonar un lugar seguro para intentar crecer y triunfar en otro. Esta es una buena manera de definir lo que le ha sucedido a Aday Mara en los últimos años. Persiguiendo un sueño, tuvo que apretar los dientes, rezar, ser paciente, luchar y, en definitiva, esperar que la apuesta que hizo por el baloncesto diera frutos. La respuesta ya está clara: todo ha salido bien y la apuesta valió la pena.

Porque bajo el calor del hogar se está cómodo. Y fuera hace frío. Pero había que salir si quería ser el mejor. Aday nació el 7 de abril de 2005 y creció en el barrio de La Jota en Zaragoza (Aragón), con claras condiciones físicas para este deporte y con la ambición de jugar en la mejor liga del mundo: la NBA. Durante su formación en el CEIP Marie Curie de Zaragoza y el IES El Picarral fue moldeándose como un pívot. Proveniente de una familia deportista (Javier Mara jugó al baloncesto; Gely Gómez practicó voleibol) había un legado familiar. Sus primeros pasos en el deporte aficionado los dio en Basket Lupus. Pronto llamó la atención de Basket Zaragoza. En una ciudad donde el equipo local cuenta con un gran respaldo social y está asentado en la élite, las facilidades para crecer se multiplican. Con 16 años debutó con la camiseta rojilla. Así comenzó su camino.

Su perfil es de los más completos que se han visto en el baloncesto español, comparable a jugadores como Fernando Romay, Roberto Dueñas o Fran Vázquez. Por altura y forma de juego, las comparaciones apuntaban directamente al más grande: Pau Gasol. Ante tal comparación y siendo Aday menor de edad, era necesario protegerlo. Firmó un contrato de formación de siete años con Zaragoza —un acuerdo que hasta hoy sigue generando controversias— para garantizar que la cantera que lo había formado se beneficiara del trabajo realizado.

Antes de la pandemia era solo un proyecto; cuando España superó esa etapa ya se había convertido en una realidad. El 16 de octubre de 2022 disputó su primer partido en la Liga Endesa con Casademont Zaragoza frente a Cazoo Baskonia: varios mates, un triple frontal… eso era un pívot moderno. Sus 2,22 metros lo convertían en una auténtica navaja suiza para el equipo, capaz de elegir el recurso adecuado según la ocasión. Una verdadera fantasía. Sin embargo, hubo obstáculos. Porfi Fisac, entrenador del primer equipo maño por aquel entonces, intentó mantener firmeza con él. Hubo algún desplante y muchas correcciones internas enfocadas a su formación académica, consensuado con sus padres; por eso disputó menos minutos de los esperados. Las llamadas de atención y la escasa progresión durante aquella temporada —la primera en un entorno profesional— llevaron a una decisión crucial (que implicaba también recursos económicos): era momento de partir.

Desde el entorno cercano a Aday se consideraba difícil que ese proceder beneficiara a uno de los proyectos más ambiciosos del baloncesto español. Las voces aconsejaban a sus padres que dadas las cualidades y potencial del joven resultaba complicado que explotara en Zaragoza. Entonces surgió la oportunidad de llevarlo a una universidad estadounidense donde podría compaginar estudios adaptados a deportistas y explorar hasta dónde podía llegar. Era necesario salir del nido para buscar nuevas oportunidades. Comenzaba su mayor apuesta.

En 2023 empezó a explorarse la compensación económica a los deportistas universitarios en Estados Unidos mediante el NIL (Name, Image, Likeness). La familia Mara Gómez recibió ofertas desde allí para embarcarse en esta aventura y finalmente eligieron UCLA, la legendaria universidad angelina que vio crecer a pívots como Bill Walton o Lew Alcindor. Ahí partió Aday entrando ya en juego importantes sumas gracias al uso comercial de su imagen; esto trajo consecuencias también en España y especialmente en la ACB: al salir hacia Estados Unidos surgió un conflicto judicializado entre Zaragoza y Aday por la compensación económica reclamada para liberar al jugador. Se pidió una cifra cercana a 700.000 euros para cerrar esa vinculación pero no se llegó a un acuerdo. Esto afectó mentalmente al jugador, quien dejó su ciudad natal mientras veía cómo su propio club ponía en entredicho su nombre. A día de hoy, con su inminente debut en la NBA con Oklahoma City Thunder, este asunto continúa vigente.

UCLA: entre luces y sombras

TRA Podcast Studios

Para un español sin experiencia cercana al sistema universitario estadounidense, el mundo deportivo universitario puede parecer deslumbrante. Aday llegó con humildad y muchas ganas de vivir esa experiencia lógica e ilusionante. Sus padres mantuvieron comunicación con los responsables deportivos angelinos y todo estaba organizado. Comenzó sus clases, inició una relación sentimental y empezó desde abajo a labrarse camino dentro del baloncesto universitario, algo habitual para los novatos.

Mick Cronin era entonces técnico masculino de UCLA; su gestión sobre Aday fue ampliamente criticada por diversos sectores sin importar nacionalidad ni parcialidad: todos coincidían en que merecía más minutos un jugador con talento generacional como él. Sus medias fueron 9,6 puntos en primera temporada y 13,1 en la segunda campaña. Adem Bona, también futuro NBA (76ers), estaba delante suyo cuando llegó: un pívot más bajo pero físicamente muy sólido; Bona salió rumbo a Philadelphia en 2024 dejando a Mara como único ‘5’ clásico por encima de siete pies… pero sin mucho cambio.

Las decepciones se acumularon hasta desbordar la paciencia. Con Cronin no se alcanzaron logros colectivos significativos ni tampoco individuales: constantes críticas sobre falta de desarrollo físico, fallos defensivos y poca agresividad ofensiva limitaban su evolución real; aquella versatilidad inicial quedó reducida a un solo recurso bajo las órdenes del técnico sobrepasado por el talento del jugador. Las críticas públicas eran frecuentes pero luego las tácticas no lo favorecían.

Al constatar el valor mediático del jugador tanto en España como internacionalmente tras destacar con la Selección FIBA juvenil, surgieron opciones para cambiarse de universidad dentro NCAA donde podría seguir compitiendo uno o dos años más si así lo decidía; Mick Cronin había agotado su crédito y desde su entorno recomendaron el cambio también. Un año después, tras ganar título con Michigan Wolverines bajo Dusty May —el nuevo entrenador— Fernando Arcega (exjugador histórico aragonés que coincidió con Javier Mara) calificaba así a Cronin: “¿Cronin? Fue un auténtico mequetrefe”. El salto ocurrió entre júnior y senior hacia Michigan Wolverines donde encontró redención rápida que le catapultó hacia el objetivo final: la NBA.

El lobezno aragonés

Con Dusty May al mando surgió un ambiente óptimo para que Aday diera un paso adelante definitivo: pasó de ser suplente frecuente en UCLA (nueve titularidades en dos años) a casi indiscutible (39 titularidades sobre 40 partidos regulares) con Michigan solo esa temporada regular Division I NCAA; sus números lo reflejan: 12,1 puntos por partido junto a 6,8 rebotes, 26 tapones totales y 2,4 asistencias por encuentro además del impresionante 66% de acierto en tiros; May potenció además su faceta como point center –dirigir juego desde zona frontal– aún por desarrollar completamente.

En March Madness mejoró promedios anotadores hasta 14,7 puntos ayudando decisivamente a Michigan hacia Final Four; no fue único destacado ya que compañeros como Yaxel Lendeborg (Warriors) o Morez Johnson (Mavericks) también lograron subir directamente a NBA tras semejante éxito.

Aday habló con múltiples equipos y fue elegido finalmente por Oklahoma City Thunder en el puesto número 12 del draft; todo lo invertido dejando Europa quedó compensado económicamente tras firmar contrato estival por 11,7 millones garantizados los dos primeros años más opcionales tercera y cuarta temporadas por 6,3 y 8,7 millones brutos respectivamente; lo más difícil ya está hecho.

El gran momento

Oklahoma City Thunder ha sabido construir una sólida columna vertebral discreta pero eficiente donde emergió Shai Gilgeous-Alexander —uno de los talentos internacionales más destacados actualmente— pensaron entonces en reforzar posiciones específicas lejos del perfil versátil dado por Chet Holmgren o Jaylin Williams (‘4’ y ‘5’) o del trabajo físico e intenso tipo Isaiah Hartenstein; gigantes salidos recientemente NCAA como Zach Edey o Donovan Clingan marcaron tendencia.

Aday fue elegido número 12 del draft correspondiente a esa generación (2026). “Solo quiero estar donde me vean como buen proyecto que me permita tiempo para adaptarme y mejorar”, declaró antes del inicio profesional; contaba además con posibilidad de quedarse otro año más si no le convencía destino pero decidió apostar fuerte otra vez.

Thunder es actual subcampeón del Oeste además defensor del campeonato logrado la pasada campaña; no es cualquier sitio donde llegar y las preguntas no tardaron: ¿tendrá minutos reales? ¿será obstáculo para Wembanyama? ¿sabrán aprovechar todo su potencial? Las respuestas comenzarán esta semana cuando debute oficialemente Aday Mara en NBA: un sueño que lo desveló noches enteras y asfixió momentos difíciles pero cuyo esfuerzo personal ha valido cada paso dado hasta ahora.

Nuestra Newsletter y alerta informativa también están disponibles vía WhatsApp.

¿Interesado en licenciar contenido? Haz clic aquí para más información.

TRA VOD en Vivo

✕
TRA Digital

GRATIS
VER