Nuestro Comentario

Alerta regional del Escudo de las Américas por posibles planes letales de Irán y Hezbollah: República Dominicana entre los puntos vulnerables

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¿Está siendo usado el territorio dominicano como nodo logístico y financiero por redes vinculadas a Irán y Hezbollah?

Esa pregunta ya no se puede despachar con un encogimiento de hombros y es que el 5 de octubre de 2026, Washington y ocho países de la región publicaron un comunicado conjunto que condena las operaciones de Irán y sus apoderados en el hemisferio, incluso alertan de posibles planes letales para desestabilizar latinoamérica, también se habla de recaudación ilícita de fondos, injerencia política y operaciones de influencia. Los firmantes, junto con República Dominicana, exigen detenerlas de inmediato y se comprometen a reforzar la cooperación.

Lo que el comunicado hace es adoptar, con lenguaje diplomático, el marco que vengo sosteniendo hace años: dinero, logística e influencia circulando por países de supervisión débil y en especial República Dominicana, de hecho, que el gobierno dominicano lo firme lo compromete a explicar qué ocurre dentro de su propio territorio.

En análisis previos incluyendo los del think tank OSINThink se examinó cómo Gebran Bassil y la LDE establecieron conexiones sólidas en República Dominicana. Incluso promovieron a un dominicano en el Líbano como figura opositora. Posteriormente, IDAL y LDE firmaron un memorando de entendimiento para ampliar esa colaboración. Con el tiempo, un miembro clave de IDAL y el propio Bassil terminaron sancionados por Estados Unidos debido a sus vínculos con Hezbollah.

La primera pregunta es por qué República Dominicana debe preocuparse por el comunicado de Escudo de las América. La segunda es cuáles países son más vulnerables a estos planes letales. Pero la pregunta central es si se reconoce que el brazo operativo externo de Irán ha sido históricamente Hezbollah, una organización designada como terrorista por múltiples gobiernos, y que este grupo se mueve con gran facilidad en Latinoamérica debido a vacíos institucionales, redes ilícitas y alianzas políticas que le permiten operar “como pez en el agua.”

De hecho nuestro análisis no parece tan descabellado, el 22 de septiembre de 2026, el Departamento de Estado de EE. UU. publicó un comunicadoconjunto en el que los países del Escudo de las Américas se comprometieron a imponer sanciones y otras medidas de manera colectiva contra 24 organizaciones narcoterroristas. Sin embargo, según un reporte de Daily Beirut, esta acción estaría dirigida a debilitar el financiamiento de Hezbollah, según fuentes de seguridad estadounidenses.

Una vez establecido que Hezbollah ha operado históricamente como el brazo externo de Irán, el siguiente paso es identificar cuál sería el nodo más vulnerable en Latinoamérica para sus planes letales.  En este sentido, sostenemos que las agencias de inteligencia y los think tanks deberían prestar atención especial a República Dominicana, una hipótesis que respaldamos con la cadena de eventos que presentaremos a continuación.

El gobierno dominicano lo firmó, y el 12 de mayo de 2026 ya había designado a Hezbollah y a la Guardia Revolucionaria Islámica como organizaciones terroristas, pero lo hizo desligándose de la decisión y atribuyendo esta designación a una petición del Escudo de las Américas de Donald Trump, incluso es el único caso de declaratoria de grupos terroristas en el que el presidente no da la cara. Lo interesante es que un gobierno no firma eso por casualidad: firma porque la presión de los hechos superó el cálculo de la diplomacia de fachada.

Pero si navegamos un poquito más profundo en el tiempo en 2018, Listín Diario publicó el testimonio de Angelita Peña, que sustenta las vulnerabilidades a la que está expuesta República Dominicana. Peña, cónsul dominicana en Hamburgo. Según Peña, la CIA la contactó tras los atentados por un visado dominicano asociado a Mohamed Atta, quien habría visitado Puerto Plata tres semanas antes; también relató que varios boletos aéreos les fueron enviados desde el país.

En consecuencia, quien planifica algo letal no busca el país más hostil, sino el más permeable. En 2001 la isla estuvo en radar del terrorismo por su permeabilidad, no por ideología. Esa lógica no ha caducado.

Pero si continuemos viendo otros eventos

En The Nexus of Extremism and Trafficking (JSOU, 2013), de Russell Howard y Colleen Traughber, describe una red de narcotráfico desarticulada en Curazao en 2009, con 17 arrestados y presuntas conexiones financieras con Hezbollah. Los traficantes compraron propiedades en Curazao, Colombia, Venezuela, la República Dominicana y el Líbano.

El 15 de diciembre de 2011, la DNCD y la DEA interceptaron en el aeropuerto de La Romana  de República Dominicana 1077 kilos de cocaína en 20 maletas, con destino a Amberes. El caso del Distrito Sur de Nueva York acusó a tres personas, entre ellas Nayef Fawaz, nacional libanés. Fawaz se declaró culpable, además, de violar las regulaciones de exportación al adquirir helicópteros Bell para Irán. El doctor David Asher lo ubicó ante el Congreso de EE. UU., en junio de 2017, dentro de una línea de casos vinculados a redes de Hezbollah.

La reconstrucción de estos eventos sólo busca facilitar que en un análisis de inteligencia, esto pueda servir de base citando anteriores vulnerabilidades, que aún no han sido resueltas.

Veamos otros datos. Dos nombres conectan este expediente con Hezbollah. El primero es Tareck El Aissami. En 2015, según medios de la época, los fiscales de Nueva York lo buscaban durante el allanamiento a los «narcosobrinos» de Maduro en Casa de Campo, República Dominicana; en 2017 el Tesoro de EE. UU. lo designó narcotraficante, siendo vicepresidente de Venezuela; y el New York Times reportó en 2019, citando un expediente de inteligencia venezolana, que él y su familia habrían ayudado a introducir militantes de Hezbollah en Venezuela.

Su indictment junto a Samark López Bello y Joselit Ramírez, menciona a la República Dominicana entre los lugares de la conspiración, de hecho en mayo de 2019, la Procuraduría, la DNCD y agentes federales allanaron villas vinculadas a López Bello en Verón y Cap Cana de República Dominicana. Según lo documentado López Bello era testaferro de El Aissami.

El segundo es Alex Saab, a quien Estados Unidos señala como testaferro de Maduro. El Tesoro lo sancionó por usar una red de compañías fantasma en Panamá, Colombia, México, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Hong Kong para ocultar las ganancias de contratos obtenidos con sobornos, y se reportó que EE. UU. e Israel rastreaban su dinero por posibles vínculos con Hezbollah.

En 2024, el Dassault Falcon 900EX de Maduro, que estuvo meses en suelo dominicano, fue incautado por EE. UU., y en agosto de 2025 la fiscal general Pam Bondi anunció la confiscación de bienes de Maduro por más de 700 millones de dólares, entre ellos la Villa La Caracola, en Cap Cana República Dominicana.

Sostengo que detrás de esas mansiones y aviones en la República Dominicana estuvo la misma arquitectura de empresas fantasma que Saab montó para el círculo de Maduro: Maduro no hacía personalmente esos movimientos, y Saab era quien armaba las estructuras que los hacían posibles.

EE. UU. calcula que Hezbollah genera unos mil millones de dólares al año mediante apoyo directo de Irán, negocios e inversiones internacionales, redes de donantes, corrupción y lavado de dinero. Washington sostiene que el grupo se beneficia de empresas de construcción, importación-exportación, gas y empresas energéticas en toda América Latina.

Incluso algunos analistas externos ubican el principal centro de operaciones de Hezbollah en Venezuela; un artículo del Washington Examiner de julio de 2026 lo sitúa en la isla de Margarita. Pero una base presionada no desaparece: desplaza su dinero y su logística hacia donde el riesgo es menor, y es ahí donde la República Dominicana destaca.

República Dominicana tiene puertos, tráfico aéreo y marítimo constante, zonas francas, un turismo que enmascara capitales y una supervisión financiera que sus propias evaluaciones califican de débil. Por eso sostengo que, cuando Venezuela se cierra, somos uno de los puntos más expuestos para que un plan letal encuentre dónde apoyarse.

Pero si usted piensa que esos son todos los antecedentes de vulnerabilidades, sepa usted que hay más. Veamos este caso.

El Tesoro de EE. UU. sancionó al tanquero BOCEANICA por formar parte de una red de contrabando de petróleo vinculada al financiamiento de Hezbollah y la Fuerza Quds. Según El Testigo, zarpó de puertos dominicanos rumbo a Venezuela. Además, hubo un caso extraño sobre unos franceses que fueron secuestrados por Hezbollah dónde el intermediario fue un extranjero que vivía en República Dominicana.

El 5 de diciembre de 2024 se decomisaron 9.5 toneladas de cocaína en el puerto Multimodal Caucedo, camufladas en un cargamento de bananas, la mayor incautación de la historia del país. Medios locales informaron que el destino era Bélgica, y fuentes locales aseguran que el cargamento pertenecía a Hezbollah. Se anunció un informe conjunto DEA-DNCD que no se publicó.

Diario Libre reportó el 20 de agosto de 2026 un escándalo en aduana, tras detectarse envíos de contenedores aduaneros que permanecían en territorio dominicano y otros terminaban en Cuba, cuando se suponía que iban de tránsito hacia Haití. Ese mismo mes se supo de la salida de nueve diplomáticos cubanos por presuntas labores de inteligencia, y que, según se dijo, estaban ligados a ese tráfico ilegal aduanero, pero lo inquietante de todo esto es que Cuba tiene historial de ofrecer servicios de inteligencia al terrorismo.

Recientes informes de la ONU, el CSIS y testimonios ante el Congreso de EE. UU. (el del coronel Justin Gorkowski, en julio, entre ellos) señalan que parte de las armas que llegan a terroristas de Haití pasa por territorio dominicano. Aquí la vulnerabilidad deja de ser teórica: una frontera sin vigilancia, un vecino donde terroristas controlan territorio y un flujo de armas, forman la combinación que cualquier actor con intenciones letales sabría aprovechar. La amenaza no necesita inventarse una ruta: la ruta ya existe.

…y a todo esto se suma que, según GAFILAT, se identificaron deficiencias en la prevención del lavado y del financiamiento del terrorismo y el Índice Global de Crimen Organizado 2025 señaló la corrupción y la frontera con Haití como factores de riesgo.

Y si fuera poco.

Un joven de 28 años de Higüey, República Dominicana apareció en redes sociales, uniformado y armado en el frente ruso. La Cancillería emitió su alerta el 25 de septiembre, cuando el caso ya era viral. Según su hermano, el dinero llegaba por Perú. El Estado se enteró por las redes sociales de que sus ciudadanos eran captados, trasladados y puestos en combate, sin que ningún filtro financiero lo detectara. Si el sistema no vio esto, ¿qué más no ve?

Imaginemos la misma mecánica con otro actor, por ejemplo Hezbollah. Identifica a jóvenes con poca educación y vulnerabilidad económica, el mismo perfil que captó Moscú, y los contacta por redes sociales, con una oferta de empleo y dinero rápido. Los traslada a un tercer país, donde reciben entrenamiento, incluido el manejo de drones, tecnología que Hezbollah ya emplea en su conflicto con Israel. Luego los devuelve a la República Dominicana y les paga por la ruta que ya demostró funcionar sin alarmas: remesas mensuales modestas, fraccionadas, canalizadas por un tercer país.

Cada eslabón (captación por redes sociales, viaje sin autorización, pago triangulado, regreso sin seguimiento) ya quedó expuesto como brecha real en el caso ruso. Por eso el control del reclutamiento clandestino no es un tema de política laboral, sino de seguridad nacional, y lo sería aunque el reclutador fuera cualquiera.

Hemos dado seguimiento especial, a ciertos avances en la lucha contra el terrorismo y en menos de dos años, el gobierno declaró terroristas a las bandas haitianas (Decreto 104-25), al Cartel de los Soles (Decreto 500-25), a Hezbollah y la Guardia Revolucionaria (mayo de 2026) y, de manera distinta, calificó de «terrorismo ambiental» el daño a parques nacionales (Decreto 615-26), aclarando el propio decreto que no crea un tipo penal nuevo.

En el caso de Hezbollah, la designación se anunció mediante un comunicado de la Cancillería. No consta una comparecencia presidencial ni una instrucción pública visible al Consejo Nacional Antiterrorista, como sí ocurrió con otros decretos.

Hay un patrón verificable de declaraciones frecuentes y de alta visibilidad, y una ausencia de resultados operativos visibles.

Si el Estado puede activar con estruendo su aparato contra una etiqueta ambiental, puede hacerlo con Hezbollah. Que no lo haga, o no lo comunique, merece una respuesta, incluso queda pendiente que República Dominicana declare narcoterrorista a 24 organizaciones, según el comunicado conjunto en el que los países del Escudo de las Américas se comprometieron a imponer sanciones y otras medidas de manera colectiva.

Seamos sinceros

La guerra en Ucrania demostró que un dron de bajo costo puede inutilizar equipos muy costosos, y que detectarlo cuesta más que fabricarlo. Con Cuba a unos 100 kilómetros de Florida y el Canal de la Mona abierto hacia Puerto Rico, mi crítica es que se priorice la compra de blindados sobre capacidades de detección y antidrones. República Dominicana es una de las más atractivas para quien planea algo letal: desplegar drones es barato y detectarlos es caro. No necesitan que el país sea cómplice; les basta con que no mire.

Después no digan que Kapulett no se lo advirtió.

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Sobre el Autor

Luis A. Cabrera

Luis A. Cabrera

Kapulett, nombre artístico de Luis Cabrera, es un reconocido periodista OSINT, creador de contenido, músico y productor documentales dominicano, radicado en Miami.

Experto en Antiterrorismo y crimen transnacional

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