Fuente: Listin diario
La interpretación de Anne Hathaway ha sido reconocida como uno de los pilares emocionales en la película que protagoniza junto a Matt Damon, bajo la dirección de Christopher Nolan.
Durante dos décadas, Penélope se prepara cada mañana como si Odiseo pudiera regresar en cualquier momento. No viste los tonos apagados propios de una viuda ni acepta la muerte del hombre que partió a la guerra. Peina su cabello, asume su rol como reina de Ítaca y aguarda.
Al comprender este concepto durante el rodaje de "The Odyssey" de Nolan, Hathaway entendió algo crucial sobre Penélope: no se limita a esperar el regreso de su esposo, sino que día tras día decide creer que volverá.
Este hallazgo surgió a partir de un vestido. Aunque las primeras pruebas de vestuario incluían colores suaves, Nolan y la diseñadora Ellen Mirojnick optaron por tonos vibrantes y joya para Penélope.
En una escena retrospectiva, Hathaway apareció con un vestido color orquídea y finalmente comprendió el sentido detrás de esa elección. "Ella usa color porque no está de luto, porque él no está muerto", le contó a Matt Damon. "Se arregla y se viste cada día porque hoy podría ser cuando regrese".
Para Hathaway, ese detalle aportó una profundidad al personaje que hasta entonces había sentido sin poder expresar plenamente.
Esta imagen transforma una de las características más conocidas de Penélope. Durante casi tres mil años ha sido recordada como la esposa paciente que aguarda: mientras Odiseo lucha en Troya y enfrenta mares, monstruos y tentaciones para volver a Ítaca, ella permanece en casa como símbolo de paciencia y fidelidad.
No obstante, Hathaway no buscó borrar esas cualidades para modernizar al personaje. De hecho, al preguntarle qué quería desafiar de la percepción tradicional, rechazó esa idea.
"No creo que desafiar fuera el motor detrás de ninguna decisión", explicó. Su punto de partida fue el guion de Nolan y todo lo que encontraba en sus palabras.
Lo que halló fue algo más interesante que una actualización contemporánea: ¿Qué pasa si la paciencia no es pasividad? ¿Y si la fidelidad también es una forma de poder? "Penélope es igual a Odiseo en astucia y estrategia", afirma Hathaway.
Así comenzó a imaginar las máscaras necesarias para sobrevivir en una posición así: reina sin rey presente durante veinte años, madre de un hijo permanentemente amenazado y mujer rodeada por hombres ansiosos por tomar lo que Odiseo dejó.
La paciencia y la fidelidad son genuinas pero también parte de su defensa. "Es un arma que posee", explica Hathaway.
Penélope sabe cómo esperan que actúe y entiende que cumplir aparentemente con esas expectativas le da espacio para maniobrar.
Sin embargo, tras veinte años esa máscara oculta mucho más. "Sentía mucho más que solo eso durante todo ese tiempo", dice la actriz.
Interpretar esa complejidad implicó primero superar la gran distancia histórica con el personaje.
Al inicio del rodaje notó problemas en sus cambios emocionales y se acercó a Nolan para comentarlo.
Sentía que cada transición requería "saltar siglos de historia".
Actuar una mujer contemporánea le permitía compartir referencias culturales y sociales con el personaje; con Penélope debía imaginar una existencia anterior a muchas estructuras religiosas y filosóficas que conforman su propia visión del mundo.
La preparación tomó rumbos inesperados. Hathaway encontró el trabajo de un experto bíblico sobre la Epístola a los Hebreos, que le ayudó a conectar con el griego antiguo y a usar ciertas palabras como llaves para acercarse al personaje.
Una fue kakia, maldad. Recuerda estar tras una pantalla observando a los pretendientes en el palacio y pensar simplemente en esa palabra.
No era necesario que el público conociera ese proceso; era una herramienta privada para entrar en la mente de Penélope.
Paradójicamente, cuanto más intentaba superar la distancia histórica, más evidente resultaba algo universal. "Hay algo muy elemental, convincente y universal en ella", dice Hathaway. Así, su labor dejó de ser interpretar tres mil años de tradición para concentrarse en la mujer bajo el mito.
Esa mujer tiene poder aunque las circunstancias limiten su ejercicio. Hathaway señala que Odiseo es rey en una época donde eso implica autoridad concreta pero dentro de su relación Penélope es claramente su igual.
Además es profundamente respetada en el reino y cuando él desaparece ella queda al mando.
Su desafío es ejercer esa autoridad sin olvidar los límites impuestos por otros. "Siempre está consciente del riesgo de excederse", explica Hathaway, especialmente con los pretendientes amenazándola durante los últimos años.
Un detalle que atrajo mucho a Hathaway fue la ausencia de disculpas en Penélope. Cuando Antinoo entra en sus aposentos, ella no busca agradarlo ni suavizarlo para proteger su ego.
Tampoco impone autoridad con gestos grandilocuentes; su respuesta es un simple "puedes irte; no eres importante para mí".
Para Hathaway interpretar a una mujer capaz de habitar su propio poder sin preocuparse por facilitarle las cosas a los demás fue también algo personal. "Me gustó estar en esta etapa donde podía hacerlo", reconoce.
Incluso siente que podría estar comenzando un nuevo capítulo profesional. En otras ocasiones personajes tan seguros terminaban siendo antagonistas.
Penélope no necesita volverse villana por negarse a complacer. "Simplemente está sentada en su poder tal cual es", dice Hathaway. Esa idea conecta inevitablemente al personaje con su momento profesional tras trabajar con Nolan desde sus veinte hasta sus cuarenta años.
"The Odyssey" es su tercera colaboración luego de "The Dark Knight Rises" e "Interstellar" y Hathaway ve esa continuidad casi como una línea atravesando diferentes versiones de sí misma. Reconoce haber sido influida por Nolan en cada etapa y ahora encuentra inspiración adicional en cómo él y su esposa Emma Thomas equilibran vida profesional y personal.
Sin embargo, la experiencia no eliminó sentirse novata ante ciertos retos. Nolan decidió filmar escenas íntimas con cámaras IMAX, algo nuevo incluso para ellos.
Hathaway ya había trabajado con ese formato pero principalmente en secuencias de acción.
Esta vez debía confiar emociones mínimas y primeros planos a una cámara capaz de amplificar cualquier gesto; Nolan nunca había rodado escenas íntimas así; Damon tampoco tenía experiencia similar. "Todos éramos principiantes", recuerda Hathaway.
Esa incertidumbre afectó su actuación. Aunque tranquila frente a cámara, controlaba algunos movimientos por miedo a excederse ante esas lentes tan sensibles.
La solución fue confiar en Nolan para calibrar lo que ella no veía desde adentro mientras actuaba.
Al ver la película terminada entendió lo logrado con ese formato. Recuerda especialmente una escena retrospectiva entre Penélope y Odiseo donde Damon fue abriendo lo que llama su "apertura emocional" hasta llegar a vulnerabilidad total.
Luego al verla en IMAX descubrió que la cámara capturó exactamente lo que ella había percibido durante el rodaje. "La cámara agarró lo mismo que mis ojos", recuerda.
Esa intimidad era vital pues Penélope y Odiseo pasan buena parte del filme separados.
Hathaway y Damon sabían que tenían poco tiempo juntos para hacer creíble una relación capaz de sobrevivir veinte años lejos uno del otro. Partieron de algo sencillo: "Son almas gemelas".
Imaginaban a una pareja consciente de lo extraordinario en tiempos donde matrimonios respondían más a conveniencias políticas que al amor.
"Se aman, se respetan, no pueden estar separados", dice Hathaway. Viven felices antes de la separación: un palacio, familia, un perro…
La actriz y Damon hablaban como si fueran personas capaces de mirarse asombradas por tanta suerte encontrada. Por eso la pérdida duele aún más; la distancia intensifica el amor en vez erosionarlo.
Hathaway resume a Penélope con un término contemporáneo: "Ride or die". Incluso pensó en ellos como aficionados a las motos: Penélope podría manejar sola pero disfruta viajar con Odiseo. La metáfora refleja bien su interpretación: acompañarlo no significa depender; puede valerse por sí misma pero eligió compartir viaje con alguien igual a ella.
Por eso la ausencia tiene un significado más allá del romance: Odiseo es quien le permite ser auténtica sin fingir nada. Hathaway imaginó la modestia del personaje como estrategia social valiosa pero también pensaba siempre quién hay detrás: "Cuando están solos puede mostrarse tal cual es". Él es su refugio seguro donde exhibe todos sus colores.
Los colores vuelven al vestuario; Penélope gobierna, protege a Telémaco y enfrenta pretendientes pero hay un lado suyo reprimido durante veinte años. Hathaway llegó a imaginarla hambrienta emocionalmente del reencuentro con quien realmente la veía: "Es Odiseo, único para ella; solo desconoce dónde está".
La relación con Telémaco representa otro centro emocional fundamental del personaje. En charlas con Nolan exploraron la paradoja entre amar al hijo y entender su deseo por independencia quizás prematura.
Nolan pudo compartir experiencias propias pues sus hijos son mayores que los de Hathaway. Para ella el conflicto radica en cómo el amor intensifica tensiones: querer independencia pero proteger desesperadamente al hijo.
Todo desemboca en lo que llama un "volcán real" entre madre e hijo; sabía desde temprano que llegaría allí y construyó contención alrededor esa certeza. Para ella Penélope es apasionada pero ha aprendido a controlar esa pasión porque tiene "la mejor razón": cuidar a Telémaco.
En esa escena imaginó una "máscara de ira", furia tan fuerte que casi distorsiona su rostro; por ello evitó exagerarla demasiado. En otras partes deja fluir dolor e incertidumbre más libremente pero aquí quiso mostrar ira como estado físico antes que expresión demostrativa.
El reencuentro con Odiseo demandaba lo contrario: tras años reprimiendo emociones quería verlas todas reflejadas claramente en su rostro.
"Cada gramo lo quería ahí", recuerda pensando durante aquella escena. Había esperado veinte años esa liberación emocional intensa cargada además de preguntas: "¿Es real? ¿Sueño? ¿Morí? ¿Es truco?".
Incluso rememorando aquel momento en conferencia vuelve a emocionarse.
Describe brevemente lo ocurrido: "Exploté". Llegar ahí tuvo costo físico; durante el rodaje sintió estar "en el agujero", reacción posible tras permanecer largo rato en estados emocionales extremos donde nervios se bloquean, emociones se agotan e incluso respirar cuesta trabajo. Tuvo que detenerse para explicarles a Nolan y Damon necesitar tiempo para recuperarse.
El recuerdo sobre Nolan revela otra faceta creativa construida tras tres películas juntos: el director simplemente se sentó junto a ella, le hizo reír y ayudó a recuperar respiración. "Puede dirigir flotas o mover montañas; puede doblarnos el cerebro", dice Hathaway pero valoró comprobar cómo alguien capaz manejar tanto podía ser también “tan gentil”.
Damon estuvo siempre cerca apoyándola hasta recuperar confianza para terminar escena finalizando así ayuda fundamental también desde él.
La admiración hacia Damon atraviesa todo recuerdo del rodaje; observó cómo construía un Odiseo complejo sin perder naturalidad e inspirándose tanto en actuación como actitud diaria; pese al intenso esfuerzo físico jamás mostró mal humor ni tuvo malos días según relata Hathaway quien considera haber cambiado positivamente luego trabajar junto él: “No soy misma persona después”.
Esa sensación colectiva explica por qué The Odyssey ocupa lugar especial en carrera Hathway quien revivió experiencia cinematográfica creciente rara últimamente trabajando entre Sicilia y Los Ángeles donde todo actor estaba presente constante aun sin cámara enfocarlos generando ambiente genuino sin jerarquías ni competencia interna “Éramos realmente ensamble”, cuenta ella recordando escenario 23 Sony Studios día tras día llegando ahí conduciendo emocionada por pertenecer al grupo presente completo todo tiempo rodaje mostrando espíritu colaborativo ejemplar recordando producción “Rachel Getting Married” siendo joven cuando consideraba punto artístico máximo carrera hasta entonces pero ahora tiene dos experiencias equiparables incluyendo esta última “No me despediré ni olvidaré The Odyssey; será tesoro siempre”.
Quizás eso explica cercanía íntima con Penélope alejada del monumental peso histórico interpretarla como heroína moderna forzada o corregir Homero desde presente actual sino hallar fuerza dentro mismo rasgos clásicos enfatizando paciencia fiel duelo firmeza cautela política capacidad estratégica mezcladas constantemente “Están ocurriendo todo tiempo”, dice sobre esos sentimientos simultáneos presentes hirviendo bajo superficie personaje cada mañana vistiendo colores intensos elegidos por Nolan-Mirojnick expresando sin palabras rechazo luto negación muerte esperanza diaria sostenimiento supervivencia cuidado hijo administración reino esperando único hombre ante quien mostrar todos sus colores verdaderos bajo modestia estrategia debajo paciencia poder debajo fidelidad elección final volcán latente esperando erupción definitiva tras veinte años según descubrió Anne Hathaway interpretando papel emblemático legendario femenino occidental clásico bajo dirección Christopher Nolan junto Matt Damon protagonizando The Odyssey.








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