Fuente: Lency Alcántara/lency_alcantara@hoy.com.do
La profunda inestabilidad que atraviesa Haití —recientemente evidenciada por la ofensiva de las bandas armadas en las afueras de Puerto Príncipe y el cerco a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF)— mantiene en alerta los intereses geopolíticos y de seguridad en la República Dominicana.
Aunque las autoridades dominicanas aseguran que el país cuenta con un sistema de defensa sólido, la proximidad geográfica obliga a evaluar con detalle cómo este conflicto afecta al territorio nacional.
1. El factor fronterizo y la línea de defensa militar
A pesar de que las pandillas armadas dominan más del 80 % de la capital haitiana y controlan tramos carreteros estratégicos mediante cobro de peajes, el Gobierno dominicano y el alto mando militar han confirmado que la distancia operativa de estos grupos respecto a la frontera se mantiene contenida (a unos 26 kilómetros).
* Protección local: La implementación de tecnología de vigilancia (drones, recursos aéreos y navales), junto con el impacto del muro fronterizo, ha permitido repeler intentos de incursión y reducir delitos transfronterizos como el robo de vehículos y ganado en zonas clave como Dajabón.
* Posición oficial: El presidente Luis Abinader ha señalado que, pese a la gravedad de los hechos en Haití —como la reciente emboscada a técnicos salvadoreños de la GSF— este no representa el momento histórico de mayor inseguridad para la frontera dominicana, gracias al control militar preventivo.
2. El desafío del comercio bilateral y las cadenas logísticas
El intercambio comercial entre ambos países —que supera los mil millones de dólares anuales— enfrenta un constante desafío.
* Las rutas de abastecimiento que conectan Puerto Príncipe con la frontera sufren severas restricciones debido al control criminal sobre las carreteras.
* Aunque los mercados binacionales y las exportaciones continúan operando, la inestabilidad logística en territorio haitiano incrementa los costos de transporte y pone a prueba la capacidad para mantener un flujo comercial constante sin desatender los controles migratorios y sanitarios.
3. Presión migratoria y alerta humanitaria
Históricamente, cada pico de violencia extrema en Haití —que solo en el primer semestre registró más de 3,000 muertes según la ONU— genera temores por una nueva oleada migratoria hacia suelo dominicano.
* Las organizaciones de seguridad civil y los cuerpos especializados (como el Cesfront) mantienen una vigilancia constante ante el riesgo de desplazamientos masivos ocasionados por masacres y el colapso sistemático de comunidades vecinas.
4. La apuesta diplomática y financiera de RD frente a la misión de la ONU
La República Dominicana ha adoptado una estrategia de cooperación indirecta pero activa con respecto a la GSF:
* El país ha aportado cerca de 20 millones de dólares a los fondos de la misión internacional y ha servido como puente logístico (por ejemplo, zona de tránsito para contingentes refuerzos, como los provenientes de Bangladés).
* La cancillería dominicana ha ejercido presión activa en foros internacionales para que la GSF alcance lo antes posible su meta de 5,500 efectivos (actualmente en fase de expansión con poco más de 2,100 hombres), entendiendo que el éxito de esta fuerza multinacional es un dique indispensable para contener la crisis.








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