Fuente: Listin diario
Si tu rutina habitual incluye añadir productos al carrito, efectuar el pago y en ocasiones arrepentirte, es momento de detenerte y analizar tus hábitos de consumo.
Con los avances tecnológicos y la expansión del comercio electrónico, resulta cada vez más sencillo acceder a artículos específicos, y el vitrineo digital se ha convertido para muchos en una forma de entretenimiento o escape. Esta práctica consiste en algo que probablemente has hecho alguna vez: ingresar a una tienda en línea, deslizar la pantalla durante horas y salir sin realizar ninguna compra.
Por supuesto, existen múltiples factores que también fomentan este comportamiento. La exposición constante a creadores de contenido, sus recomendaciones de productos y la publicidad en redes sociales están diseñadas para generar necesidades que no existían. Sin embargo, esta es solo una de las muchas variables que influyen en las decisiones de compra de quienes tienen dificultades para controlar sus impulsos.
Además, no es un secreto que tradiciones comerciales como el "Viernes Negro" o el "Lunes Cibernético" son estrategias de consumo y marketing dirigidas a un público específico: personas con escaso autocontrol.
¿Necesidad o deseo?
Detrás de cada adquisición hay una decisión: ¿realmente lo necesito o solo lo deseo? Sin embargo, dependiendo del individuo, la respuesta no siempre es sencilla. Cuando comprar deja de ser un pasatiempo para convertirse en una necesidad incontrolable, incluso esperar hasta el próximo día de pago se torna imposible.
Alexander Campusano, psicólogo clínico especializado en neurociencia, señaló que más que vincular las emociones con la falta de control al comprar, se observa una inestabilidad relacionada con posibles trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad. El experto explica que la dopamina es uno de los principales elementos en las adicciones, en este caso, la "oniomanía" o trastorno por compra compulsiva (TCC).
“Las emociones que se experimentan son un placer intenso antes de la compra y luego un sentimiento de culpa”, afirmó Campusano.
La sensación después de comprar
El especialista detalló que algunas personas experimentan culpa o arrepentimiento tras realizar compras impulsivas porque “al igual que con toda adicción, después de la euforia hay una caída en los niveles de dopamina y el cuerpo vuelve a sentirse vacío”.
Añadió que generalmente las compras motivadas por ansiedad implican gastar en artículos que suelen ser innecesarios o repetidos en casa.
Para ayudar a controlar los impulsos y gastos, así como manejar las emociones, Alexander Campusano recomienda seguir varios pasos: primero, identificar cuándo comenzó el patrón de compras compulsivas y qué factores lo desencadenaron; después, elaborar un plan de compras y eliminar el seguimiento a páginas web, revistas o personas que inciten a comprar; también formar una red de apoyo con personas que no padezcan esta conducta; y finalmente, intentar sustituir este hábito por otro más saludable, para que el sistema límbico “modifique sus recompensas”.
El psicólogo enfatizó que normalmente el deseo de gastar surge a partir de situaciones o sentimientos como el estrés, la depresión o problemas en relaciones de pareja “que inicialmente sirven para despejar la mente”.
No obstante, cuando las compras innecesarias comienzan a generar malestar y aparecen síntomas como desesperación, irritabilidad, inquietud, llanto fácil, insomnio, uso excesivo de ahorros o solicitud innecesaria de préstamos, lo recomendable es buscar ayuda profesional.








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