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De Rusia a República Dominicana: reclutamiento y triangulación financiera al servicio de Hezbollah y el eje CRINK

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Un Mambrú dominicano herido en el frente ruso, Una red desmantelada en Panamá y un flujo de dinero que nadie rastrea apuntan a un riesgo mayor: que República Dominicana se convierta en nodo táctico, canal financiero y retaguardia del eje CRINK.

Un joven dominicano de 28 años, oriundo de Higüey, aparece en redes con uniforme, fusil y chistes en pleno frente ruso. Muchos creyeron que era un juego. Con heridas leves, hoy su familia pide ayuda al presidente Luis Abinader, pero lo preocupante es que el país descubre que sus ciudadanos pueden ser reclutados, entrenados y enviados a combatir sin que el Estado lo sepa, Algo que atenta contra la seguridad nacional y la seguridad ciudadana, y que crea vulnerabilidades que podrían ser utilizadas por el terrorismo.

Según sus familiares, Ávila se fue a Rusia en agosto, atraído por una oferta monetaria. La Cancillería  Dominicana emitió una alerta el 25 de septiembre, cuando el caso ya era viral. El Estado se enteró por las redes de qué algunos ciudadanos estaban siendo adoctrinado y entrenado por el ejército militar ruso.

Este caso importa por la arquitectura financiera detrás de todo esto, donde se supone que Rusia tiene sanciones. Si un dominicano pudo ser captado, trasladado a otro continente y puesto en combate, otros pueden seguir el mismo camino. La pregunta de fondo no es solo qué les pasa allá, sino en qué se convierten, quién les paga y a qué regresan.

El reclutador busca un perfil concreto: jóvenes con poca educación, a quienes el Estado les ha fallado y que, con alta probabilidad, no le guardan lealtad a su patria. La oferta ronda los 2,000 dólares mensuales, una fortuna para quien no tiene empleo. La captación se hace por redes sociales, con promesas de empleo y dinero rápido. Esa necesidad es la puerta de entrada.

Pero hay una actitud extraña por parte del presidente Luis Abinader respecto a este caso de reclutamiento: su postura ambigua, que contradice lo pactado en el Escudo de las Américas sobre frenar la influencia de China y Rusia en la región. Abinader sostiene que no se puede hacer nada si los dominicanos se van voluntariamente, pese a que incluso Estados Unidos lo plantea como un riesgo y existen reportes de casos específicos relacionados con Cuba.

Las cifras de otros países son sombrías. Según Axios, el Departamento de Estado informó al Congreso que hasta 5,000 cubanos podrían estar combatiendo para Rusia. El congresista Mario Díaz-Balart citó los mismos 2,000 dólares mensuales y afirmó que estos combatientes mueren, en promedio, entre 140 y 150 días después de firmar.

LOS QUE REGRESAN

Si estamos seguros, es de qué algunos morirán. Otros regresarán con algo que el país no tiene registrado: entrenamiento militar, experiencia de combate, manejo de drones y armas, y contactos con oficiales y reclutadores. Un joven endurecido en el frente, sin empleo ni seguimiento, es un recurso valioso para cualquier organización criminal o extremista incluso sigue siendo un activo muy importante para Rusia.

Hay precedentes. Según documentos del Congreso estadounidense, la preocupación de Washington con los combatientes africanos que peleaban en Siria, Irak y Libia era su retorno con adiestramiento. Y el magnicidio de Jovenel Moïse, en 2021, fue ejecutado en buena parte por exmilitares colombianos contratados. El mercenario no tiene bandera.

Aquí entra el punto más delicado. Quien pasa meses dentro de una estructura militar rusa, dependiente de ella para su pago, su atención médica y su regreso, queda expuesto a influencia. No hace falta una conspiración: bastan el adoctrinamiento y favores.

Un servicio de inteligencia no necesita convertirlo en espía de película. Le basta un informante que reporte sobre bases o funcionarios, un enlace que facilite contactos o alguien dispuesto a prestar un servicio por dinero. Para ese trabajo, un exsoldado entrenado es mejor candidato que un civil.

Conviene ser claros: no existe evidencia pública de que dominicanos reclutados en Rusia hayan sido convertidos en agentes. Es un riesgo, no un hecho, y muchos pueden regresar desencantados y hostiles a Moscú tras sentirse abandonados. Pero Estados Unidos y República Dominicana no puede darse el lujo de ignorar este riesgo a la seguridad nacional de ambas naciones

Otra cosa, Rusia está sancionada y tiene restricciones para mover dinero en el hemisferio. Entonces, ¿cómo le llega el pago a la familia? Según el hermano del joven, en una entrevista con Santiago Matías, el soldado enviaba el dinero a Perú, y desde allí lo remitía a República Dominicana.

Son unos 2,000 dólares mensuales, cerca de 24,000 al año. Por sí sola, una ruta Rusia-Perú-República Dominicana, es este el tipo de maniobra que las sanciones buscan cerrar, y revela que República Dominicana carece de un filtro efectivo.

Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿y si Rusia, China o Hezbolá buscaran un financista simpatizante en República Dominicana? ¿Tendría el Estado dominicano la capacidad de detectarlo?

El financiamiento del terrorismo rara vez usa grandes sumas. Prefiere muchas transferencias pequeñas, de apariencia inocente, desde terceros países y hacia personas sin antecedentes. Una remesa de 2,000 dólares mensuales a un joven de una zona humilde no llama la atención de nadie. Por eso mismo sirve de modelo.

Si esa triangulación funciona para pagar a un soldado, puede funcionar para pagar a otro tipo de colaborador sin que salte ninguna alerta. Organizaciones sancionadas o estructuras criminales vinculadas a las bandas terroristas de Haití podrían ver en un país con controles débiles un lugar conveniente.

PANAMÁ: LA RED QUE MUEVE EL DINERO

Lo de Panamá muestra que esto no es teoría. El 24 de septiembre, tres dominicanos, dos hombres y una mujer, fueron detenidos en el corregimiento 24 de Diciembre, en Panamá Este. Un tribunal ordenó su detención provisional por presunta trata de personas y delincuencia organizada.

Según la Fiscalía, la red captaba panameños por redes sociales con falsas ofertas de empleo que ocultaban trabajo forzado con fines militares en Rusia. Un panameño que llegó a Rusia afirmó que nunca cobró los 2,000 dólares prometidos. La cifra es la misma que se menciona en el caso dominicano.

Lo central es el dinero. Los investigadores detectaron movimientos bancarios por más de 800,000 dólares vinculados a la red. Parte llegó desde Colombia y se destinaba a hospedajes, traslados y trámites de salida. La cifra se acerca al millón y está bajo análisis financiero.

Esto desmitifica la idea de un negocio improvisado. Hay logística, plataformas digitales, pagos escalonados y financiamiento desde otro país: el esquema típico del crimen organizado transnacional y redes de financiamiento del terrorismo. Con estas detenciones suman seis los presos en Panamá por casos similares, y ese país ya repatrió a 17 de sus ciudadanos.

Si dominicanos operan en Panamá una red financiada desde Colombia, ¿hay estructuras parecidas dentro de la República Dominicana? ¿Quién paga el viaje de los reclutados aquí? ¿Por qué cuentas pasan los fondos? ¿Quién recibe los envíos? Hoy el Estado no tiene respuestas públicas.

Investigaciones de Teleradio América y de la plataforma osinThink sostienen que la República Dominicana ha servido de nodo logístico y financiero para redes vinculadas a Hezbolá. Citan un tanquero sancionado que zarpó de Azua hacia Venezuela y documentos federales de EE. UU. sobre redes del régimen venezolano.

Rusia y Hezbollah han cooperado de forma documentada. En Siria, entre enero y febrero de 2016, Hezbolá y fuerzas sirias tomaron Salma y Sheikh Miskeen y rompieron el cerco de Nubl y Zahraa, con apoyo aéreo y de fuerzas especiales rusas. Carnegie documentó salas de operaciones conjuntas en Latakia y Damasco. En 2021, una delegación de Hezbolá fue recibida en Moscú.

Ese vínculo pesa sobre el dinero. La red investigada en Panamá se asocia a transferencias por más de 800,000 dólares, parte desde Colombia, país donde se ha documentado presencia de estructuras ligadas a Hezbollah. Por eso creemos que quién triangula dinero ruso hacia dominicanos es un riesgo que las autoridades financieras deben vigilar.

El 12 de abril de 2026, el diario brasileño Gazeta do Povo informó sobre el Escudo de las Américas, una coalición militar de 17 países impulsada por Donald Trump para combatir carteles y frenar la influencia de China y Rusia. La República Dominicana ha sido presentada como parte de ese esquema.

Si el país integra un esquema que busca contener a Rusia, ¿cómo se explica que sus ciudadanos sirvan en el ejército ruso sin que nadie lo detecte y el presidente dominicano decir que no puede hacer nada? Es una contradicción que Washington difícilmente pasará por alto y que obliga a la Cancillería y a Defensa a dar explicaciones.

Todo esto ocurre sobre un terreno frágil. En julio, ante el Congreso estadounidense, el coronel Justin Gorkowski, asesor militar en Haití, dijo que las armas llegan a las pandillas, en algunos casos, desde Florida y Nueva York a través de la República Dominicana. El centro de estudios CSIS ya había señalado esa vía.

Estados Unidos considera terroristas a las principales bandas de Haití. Una frontera insegura, tráfico de armas hacia Haití, canales financieros opacos, jóvenes vulnerables al reclutamiento y ningún marco legal sobre el servicio militar en el extranjero forman un escenario que cualquier actor hostil sabría aprovechar, incluso Hezbollah.

República Dominicana, nada en un vacío legal y de inteligencia. Perú, según su prensa, exige autorización previa del Estado para que un ciudadano preste servicio militar en el extranjero. Hasta donde se conoce, la República Dominicana no tiene una norma equivalente. Los artículos 23 y 24 de la Constitución, sobre pérdida y suspensión de derechos de ciudadanía, no prohíben el enlistamiento, pero ofrecen una base para legislar.

Un escudo de las Américas, coalición de inteligencia? El DNI organismo de inteligencia de República Dominicana, debería estar mirando quién recluta, quién entrena y quién cobra. Si, como denuncian sus críticos, dedica sus esfuerzos a vigilar a la oposición y a periodistas, deja sin cobertura lo esencial. La seguridad nacional no puede reducirse a la política interna.

Nuestras recomendación es que primero, una ley que exija autorización previa para el servicio militar en el extranjero y sancione el reclutamiento clandestino. Segundo, una unidad que rastree ofertas sospechosas en redes. Tercero, vigilancia de la Unidad de Análisis Financiero y los bancos sobre remesas fraccionadas y triangulaciones, con reporte rápido de las empresas de envío.

Cuarto, un protocolo de entrevista y seguimiento para quienes regresen, con evaluación de inteligencia, apoyo psicosocial y empleo productivo. Quinto, cooperación judicial y de inteligencia financiera con Panamá, Perú, Colombia y Washington para seguir el origen de los fondos.

Porque al final un soldado muerto es una tragedia. Un soldado vivo, entrenado y sin supervisión, es una incógnita. Y un dinero que llega sin que nadie pregunte de dónde viene es un riesgo para la seguridad nacional. Si el Estado no sabe quién se fue, quién le pagó ni a qué regresa, cualquier potencia u organización puede aprovecharlo, incluso Hezbollah.

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Sobre el Autor

Luis A. Cabrera

Luis A. Cabrera

Kapulett, nombre artístico de Luis Cabrera, es un reconocido periodista OSINT, creador de contenido, músico y productor documentales dominicano, radicado en Miami.

Experto en Antiterrorismo y crimen transnacional

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