Fuente: Wendy Berroa Hernández/wendy_berroa_hernandez@hoy.com.do
Un teléfono móvil que deja de encender, una computadora que ya no responde o un cargador olvidado en un cajón pueden parecer objetos sin valor. Sin embargo, cuando miles de estos dispositivos se acumulan o se desechan junto con la basura doméstica, representan un problema ambiental que requiere mayor atención.
La tecnología avanza, los dispositivos se actualizan y el consumo de productos electrónicos crece. Lo que pocas veces reflexionamos es qué ocurre con los aparatos que dejamos atrás. ¿Se reciclan, se llevan a un centro de acopio o simplemente terminan en un vertedero?
La respuesta depende en gran medida de las decisiones que tomamos como consumidores y de las opciones de recolección disponibles.
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) incluyen celulares, tabletas, computadoras, televisores, impresoras, cables, cargadores y otros equipos que han llegado al fin de su vida útil. Muchos contienen materiales recuperables como cobre, aluminio, vidrio y plástico, pero también pueden tener componentes que requieren un tratamiento especializado.
Cuando estos residuos se manejan inadecuadamente, se queman o se depositan en lugares no preparados para ello, pueden contaminar el suelo y el agua, además de representar riesgos para la salud.
Un desafío que también afecta al país
La dimensión del problema no es ajena a la República Dominicana. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó al presentar el marco regulatorio para la gestión de estos residuos en 2023 que el país generó aproximadamente 67,000 toneladas de RAEE en 2019, según datos del Global E-waste Monitor 2020.
Aunque esta cifra corresponde a ese año y no refleja una medición actual, permite entender la importancia de gestionar correctamente los equipos desechados.
En respuesta a esta situación, el país cuenta con el Decreto núm. 253-23, que regula la gestión integral de los residuos electrónicos bajo el principio de responsabilidad extendida del productor, importador y comercializador. Esta normativa establece obligaciones para los distintos actores involucrados y fomenta la prevención, reutilización, reciclaje y disposición final adecuada.
El reglamento también indica que los consumidores deben evitar desechar estos aparatos junto con la basura domiciliaria y entregarlos a los sistemas de gestión correspondientes.
¿Dónde entregar los dispositivos electrónicos en República Dominicana?
Una opción disponible para la población es el programa Recicla con Claro, que dispone de más de 44 contenedores en sus centros de atención a clientes distribuidos por todo el país, según informa la empresa.
Esta iniciativa recibe gratuitamente dispositivos como celulares, relojes inteligentes, tabletas, computadoras portátiles, cables, cargadores, audífonos, teléfonos fijos, módems, routers pequeños y algunos accesorios electrónicos sin importar la marca ni antigüedad. Es importante verificar los detalles del programa para confirmar si el dispositivo que desea desechar está incluido y evitar así inconvenientes al momento de la entrega.
Otra empresa comprometida con el cumplimiento de la ley es Altice Dominicana, que cuenta con un programa para recolectar residuos electrónicos y promover el reciclaje y la economía circular. La compañía ha instalado nueve contenedores en cinco tiendas ubicadas en Ágora Mall, Churchill, Lope de Vega, Downtown Center, San Vicente de Paul y Santiago Sol para recibir equipos en desuso como celulares, tabletas y computadoras. Los interesados pueden consultar detalles y actualizaciones en la página oficial de Altice Dominicana.
También está disponible el programa Samsung Recicla, que impulsa la recolección de dispositivos electrónicos fuera de uso en República Dominicana. Según su sitio web oficial, dispone de un punto de acopio en Megacentro, Santo Domingo Este, donde reciben celulares, tabletas y computadoras portátiles.
Para empresas que necesiten entregar grandes cantidades de equipos, Claro ofrece un canal de orientación accesible desde su página web.
Otra alternativa es contactar al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para obtener información sobre gestores autorizados, sistemas de recolección y jornadas disponibles. Antes de trasladar los equipos es aconsejable confirmar qué tipos de residuos recibe cada establecimiento y cuál será su destino final.
Es fundamental distinguir que no todos los centros que aceptan materiales reciclables están autorizados para manejar residuos electrónicos. Por ello se recomienda verificar que el punto elegido acepte específicamente el tipo de aparato que se desea descartar.
Antes de desechar: consideremos darle una segunda oportunidad
No todos los dispositivos dañados deben convertirse inmediatamente en residuos. Algunos pueden repararse; otros que aún funcionan y son seguros pueden donarse o reutilizarse. Cuando esto no es posible, entregarlos a un sistema adecuado permite recuperar materiales y minimizar los riesgos asociados a una disposición incorrecta.
También es necesario proteger la información personal. Antes de entregar una computadora, tableta o teléfono se deben respaldar archivos importantes, cerrar cuentas y borrar datos de forma segura.
Las baterías requieren atención especial. No deben quemarse ni perforarse ni tirarse indiscriminadamente a la basura. Si presentan hinchazón, fugas o daños es recomendable evitar manipularlas y consultar a un gestor especializado sobre cómo proceder.
La responsabilidad no recae solo en los consumidores. Autoridades, empresas importadoras y distribuidores también desempeñan un papel clave en crear sistemas accesibles para recuperar y tratar estos residuos correctamente.
La tecnología no debe convertirse en contaminación
El avance tecnológico ha cambiado nuestra manera de comunicarnos, trabajar y aprender. Pero su impacto no termina cuando apagamos un equipo o lo reemplazamos por uno más moderno.
Cada aparato que dejamos de usar implica una decisión: extender su vida útil, facilitar su reutilización o entregarlo a un sistema que pueda gestionarlo adecuadamente.
La educación ambiental y la existencia de puntos de recolección accesibles son esenciales para convertir estas decisiones en hábitos cotidianos. En República Dominicana existen iniciativas legales e institucionales como punto inicial; sin embargo su éxito depende también del conocimiento y uso efectivo por parte de la población.
La próxima vez que un celular deje de funcionar o una computadora quede obsoleta conviene preguntarse: ¿dónde puedo entregarla para evitar contaminación?
Quizás ese sea el inicio del cambio: dejar de ver estos aparatos como objetos inútiles y comprender que su destino forma parte fundamental de nuestra responsabilidad con el medio ambiente.








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