Fuente: Agencia EFE/agencia_efe@hoy.com.do
En los últimos años se ha registrado un incremento en los casos de ictus en personas menores de 55 años, y el consumo de drogas ilegales como la cocaína, el cannabis o las metanfetaminas está estrechamente vinculado a este aumento. Aunque el consumo sea esporádico o puntual, estas sustancias generan diversos efectos en el organismo, como elevación de la presión arterial, taquicardias o vasoespasmos, que incrementan el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
Según un estudio reciente de la Universidad de Cambridge publicado en "International Journal of Stroke" (Revista Internacional de Ictus), el consumo de cocaína eleva el riesgo de ictus en un 96 %, el de anfetaminas en un 122 % y el de cannabis en un 37 %.
Cuando los investigadores centraron su análisis en personas menores de 55 años, hallaron que el consumo de anfetaminas casi triplica la probabilidad de sufrir un ictus (174 %); el del cannabis aumenta ese riesgo en un 14 %; y la cocaína lo hace en un 97 %.
En la misma publicación, un estudio sobre la creciente incidencia del ictus en población joven indica que entre el 5 % y el 15 % de las personas menores de 55 años que viven en países desarrollados han sufrido un accidente cerebrovascular, cifra que puede alcanzar hasta el 24 % en naciones con menos recursos.
El doble de casos de ictus en menores de 55 años
Con motivo del Día Mundial del Ictus, Marta Guillán, neuróloga y miembro del grupo de estudio de las Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), señala que en España los casos de ictus en menores de 55 años se han duplicado desde el año 2000, pasando de 7 a 15 por cada 100.000 habitantes.
"No es para alarmar a la población, porque aunque duplicar suene impactante, ha pasado de 7 a 15 casos; sin embargo, el ictus sigue siendo mucho más común en las personas mayores", aclara Guillán, quien trabaja en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en Madrid.
La especialista explica que ahora los jóvenes presentan más factores que aumentan ese riesgo, como la obesidad vinculada al sedentarismo, la dislipemia –alteración de los lípidos sanguíneos como el colesterol– y también, efectivamente, el consumo de drogas ilegales.
De acuerdo con una encuesta poblacional realizada por la SEN y publicada en junio pasado sobre hábitos cerebrovasculares en España, el 7 % ha consumido drogas en los últimos meses y más del 15,5 % de jóvenes entre 18 y 34 años consumió algún tipo de droga ilegal durante el último año.
En España se estima que alrededor del 30 % de las personas menores de 50 años que sufren un ictus han consumido drogas ilegales, según datos proporcionados por la SEN.
Los daños relacionados con el consumo
Las sustancias ilegales más relacionadas con el ictus debido a su alta prevalencia son la cocaína, las metanfetaminas y anfetaminas (que pertenecen al mismo grupo) y el cannabis, según estudios recientes.
El consumo puntual, esporádico o habitual implica riesgos importantes por diversas razones.
En primer lugar, provoca aumentos bruscos de la presión arterial que facilitan hemorragias cerebrales y formación de aneurismas.
"También pueden producirse vasoespasmos, es decir, que la arteria se cierre repentinamente debido al consumo de la droga", explica la neuróloga de la SEN, especialmente asociado al uso de cocaína.
Además, pueden generarse arritmias cardiacas que derivan en trombos capaces de desplazarse hasta el cerebro.
Ictus hemorrágicos e isquémicos
Estas sustancias pueden ocasionar tanto ictus isquémicos como hemorrágicos.
Guillán detalla que los isquémicos se originan por una falta de flujo sanguíneo: "la arteria se obstruye ya sea por cierre o por trombosis, impidiendo la circulación hacia otras áreas cerebrales".
Por otra parte, los ictus hemorrágicos ocurren cuando una arteria se rompe y provoca una hemorragia dentro del cerebro.
La especialista añade que si bien era sabido que tanto cocaína como anfetaminas aumentaban el riesgo de ictus, no existía tanta evidencia respecto al cannabis: "Siempre fue más difícil demostrar el daño causado por esta sustancia".
"La percepción era que el cannabis no era tan perjudicial ni dañino. Se conocía su impacto sobre la memoria y funciones cognitivas pero no tanto sobre los vasos sanguíneos. Hoy sabemos gracias a estudios recientes que también puede causar daño vascular", enfatiza Guillán.
Dejar las drogas
Interrumpir el consumo de drogas ilegales como cocaína o metanfetaminas reduce drásticamente el riesgo de ictus salvo cuando ya existan lesiones previas.
En cambio, con respecto al cannabis ocurre algo similar al tabaco: "Los años fumando cannabis o tabaco lesionan pulmones y arterias. Para disminuir el riesgo cardiovascular deben transcurrir muchos años tras dejarlo. Por ejemplo, una persona fumadora durante 40 años tarda cerca de una década para disminuir su riesgo cancerígeno; sin embargo algunos riesgos permanecen contigo", añade Guillán.
Señales de alarma
Es fundamental reconocer siempre las señales alertantes del ictus.
"Tener súbitamente la boca torcida, parálisis parcial del cuerpo o dificultad repentina para hablar son indicios claros de un fallo brusco cerebral y requieren acudir inmediatamente al hospital", indica la neuróloga miembro de la SEN.
No obstante, recomienda no trasladarse por cuenta propia ni caminando sino llamar al 112 para activar el Código Ictus. Así una ambulancia llegará rápidamente al lugar del incidente para llevar al paciente al hospital ya preparado para actuar con rapidez y eficacia.








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