Fuente: Rosmery Martínez/rosmery_martinez@hoy.com.do
Algunos consideran que el nuevo Código Penal de la República Dominicana (Ley 74-25) ha llegado para censurar y restringir a la prensa, mientras que otros lo ven como un freno necesario que hacía tiempo se requería para controlar la creciente irresponsabilidad que día a día gana terreno en ciertos medios de comunicación.
El caso de la comunicadora Karent Yapoort, quien tras anunciar su divorcio con Edwin Encarnación, padre de sus dos hijos, atraviesa un momento de gran exposición que ha afectado significativamente su vida personal, ha abierto una vía que pone en evidencia una tendencia peligrosa.
Programas especializados en farándula, comentaristas independientes y plataformas digitales abordaron el tema de Yapoort de una manera que ella percibió como una afectación a su dignidad y honor, lo cual la llevó recientemente a intimar a quienes se refirieron al asunto sin contar con pruebas.
Mediante su abogado, Alberto Fiallo, Karen solicitó la retractación y eliminación de todas las informaciones publicadas en diversos medios que dañan su moral.
Este llamado fue atendido por varios, incluyendo la cadena de alimentos KFC, debido a la publicación de un meme en su cuenta de Instagram.
Para muchos, la serie de acciones generadas por la intimación masiva de Yapoort está marcando o corrigiendo el rumbo del tratamiento de la farándula en el país. Al respecto, periodistas y comentaristas especializados expresan sus opiniones.
"Cuando empezaron a circular videos y opiniones en redes sobre este caso, mi experiencia periodística me hizo prever no solo la posibilidad de intimar sino también de demandar. Por eso considero que las intimaciones de Karen Yapoort pueden significar un antes y un después en la farándula dominicana. No porque una figura pública esté libre de críticas, sino porque ser famoso no implica renunciar al derecho al honor, la privacidad y la dignidad", afirma el reconocido periodista José Antonio Aybar.
Aybar añadió además que "durante años hemos confundido el interés público con el derecho a conocerlo todo. Es necesario diferenciar lo privado de lo público, ya que informar sobre hechos relevantes es distinto a convertir rumores, especulaciones o versiones no verificadas sobre la vida privada en verdades difundidas".
Por su parte, la periodista Mariela Guerrero señala que "las acciones legales iniciadas por Karen Yapoort establecen un precedente importante y marcan un punto de inflexión en la farándula dominicana. Aunque el impacto real dependerá de la contundencia con que responda la justicia a mediano plazo. Esta medida representa un hito en la comunicación de entretenimiento local, principalmente porque rompe con el paradigma de impunidad digital".
Juan Esteban, panelista del programa "El Mañanero", opina que este caso "sí representa un cambio en la farándula dominicana porque está haciendo valer sus derechos; derechos consagrados en el artículo 44 de la Constitución de la República Dominicana: el derecho al buen nombre y a la intimidad. Todas las personas que se sentaron en programas de televisión, radio o redes sociales a especular e inventar historias sin pruebas suficientes —y aun cuando las pruebas existen— sin respetar su privacidad están realizando un mal ejercicio periodístico. Esto señala el camino correcto y cambia lo que estaba ocurriendo; elimina lo que muchos periodistas deseábamos erradicar: aquellos que se dedican a chismear en medios frente a quienes estudian y entienden que la libertad de expresión tiene límites cuando afecta los derechos ajenos".
En cambio, Moisés Balbuena, editor del periódico News Life, comenta: "Quisiera creer que sí marcará un cambio. Pero dadas situaciones anteriores, sigo siendo escéptico respecto a que esto suceda. En tiempos recientes hemos visto casos similares con intimaciones y juicios donde algunos concluyeron y otros no. Lo importante aquí es que sirva para que comunicadores y personas con plataformas aprendan a cuidar más sus contenidos y distingan entre valoración, opinión e información. Es fundamental que el público entienda que no todos los que hablan frente a un micrófono o pantalla son profesionales capacitados".
Caso Gabi Desangles
Gabi Desangles fue otra comunicadora que defendió su honor amparada por la ley en una demanda ganada este año contra Tamara Martínez por difamación e injuria.
"Deseo sinceramente que esta experiencia sirva como ejemplo y como llamado para transformar nuestra forma de hacer comunicación", manifestó Desangles.









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