Fuente: CNN Español
A los 13 años, Kate fue víctima de abuso sexual grabado frente a una cámara, con el fin de que hombres estadounidenses pudieran verla y controlarla desde miles de kilómetros. Ella forma parte de casi medio millón de niños filipinos que, según estimaciones, han sido forzados a crear contenido sexual con fines comerciales. Filipinas se ha convertido en el epicentro mundial de esta industria de transmisiones en vivo, impulsada por la demanda extranjera. Estados Unidos es su principal comprador, según el Consejo Filipino contra el Lavado de Dinero. Hanako Montgomery, de CNN, reporta sobre las redes involucradas y quienes padecen sus consecuencias.








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