Fuente: Listin diario
En "Fjord", el cineasta rumano Cristian Mungiu retoma su mirada sobre la experiencia del inmigrante para explorar, en cierta medida, la condición social de la familia frente a las estructuras de poder en tierras extranjeras, siguiendo una línea similar a la desarrollada en "R.M.N." (2022).
Su estreno en Rumanía, un país mayoritariamente cristiano y uno de los más religiosos de Europa, generó una reacción sin precedentes que la convirtió en el filme de cine de arte más exitoso del país. Esto, a mi parecer, resulta bastante comprensible, ya que se trata de un drama legal intenso, emotivo y necesario, en el que Mungiu aplica su estética fría para cuestionar los abusos de poder ejercidos sobre una familia tradicional que rechaza asimilarse para preservar sus valores culturales y religiosos.
La historia sigue a Mihai y Lisbet Gheorghiu, una pareja cristiana conservadora —él rumano, ella noruega— que se traslada con sus cinco hijos desde Bucarest a un apartado pueblo noruego. En un inicio, todo parece perfecto en medio del imponente paisaje de los fiordos, la amabilidad de los vecinos y el trabajo de él como técnico informático y de ella como enfermera. Sin embargo, la aparente armonía se rompe cuando aparecen moretones en la espalda de su hija mayor, Elia, lo que lleva a una rápida e implacable intervención de los servicios de protección infantil. Los niños son retirados inmediatamente y colocados en hogares de acogida. Mientras tanto, los padres observan cómo la sospecha inicial sobre castigos físicos se transforma poco a poco en un juicio contra su estilo de vida, sus creencias y su resistencia a integrarse.
Desde el arranque, esta premisa me resulta especialmente atractiva por la forma en que Mungiu combina con sutileza el drama familiar con el thriller jurídico para construir un conflicto basado en un dilema ético y moral. Su guion dedica el tiempo necesario a profundizar en la psicología interna que motiva a los personajes y frecuentemente opta por una estructura cohesionada que desarrolla pausadamente el marco donde se desencadenan situaciones imprevisibles resueltas mediante diálogos sobrios y escenas intimistas.
A partir de este planteamiento, Mungiu realiza un comentario intelectualmente honesto acerca de las dicotomías ideológicas, la responsabilidad entre padres e hijos y los valores tradicionales familiares en el contexto migratorio; ahora entendido como la crisis de una familia rumana inmigrante que observa impotente cómo el Estado persigue, vigila y desintegra su unidad solo por negarse a asimilarse y preservar sus tradiciones. Aquí el Estado no actúa como un protector neutral de derechos sino como un aparato coercitivo que sanciona cualquier desviación del consenso progresista. La familia conservadora no es juzgada únicamente por posibles “abusos físicos” o discriminación religiosa; más bien es “condenada” por negarse a renunciar a una educación moral basada en disciplina, fe y valores tradicionales. En este sentido, el fiordo simboliza la contradicción entre dos polos: los valores morales derivados de una religión y la inquisición secular de una ideología política intolerante ante lo que no puede controlar.
Sebastian Stan, casi irreconocible con la cabeza rapada, ofrece una interpretación muy auténtica como padre que oscila entre la dignidad herida, la desesperación y una rabia contenida tras sus gafas. Por su parte, Renate Reinsve humaniza a la madre con una mezcla de ternura y firmeza que amplía su registro expresivo.
En términos generales, Mungiu despliega sus virtudes estéticas en la puesta en escena mediante el uso de recursos como la elipsis, el fuera de campo, los planos generales y fijos y, sobre todo, los planos panorámicos captados por Tudor Vladimir Panduru. Estos encuadran las distancias calculadas dentro de atmósferas diurnas con un cuidado compositivo e iluminación fría. Además, da espacio para que resalte apropiadamente la ecléctica banda sonora compuesta por Kaspar Kaae. Todos estos elementos contribuyen finalmente a que su película se atreva a enfrentar las nuevas formas de intolerancia disfrazadas de virtud. Y lo hace con la lucidez propia de quien ha vivido cerca cómo los aparatos estatales pueden aplastar lo privado bajo el pretexto del bien común.
Ficha técnica
Título original: Fjord
Año: 2026
Duración: 2 hr. 26 min.
País: Rumanía
Director: Cristian Mungiu
Guion: Cristian Mungiu
Música: Kaspar Kaae
Fotografía: Tudor Vladimir Panduru
Reparto: Sebastian Stan, Renate Reinsve, Lisa Carlehed, Ellen Dorrit Petersen, Lisa Loven Kongsli








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