Fuente: Listin diario
Los artistas abogaron por un cine y un teatro que, además de entretener, sean capaces de despertar emociones, fomentar la reflexión y contribuir a la formación cultural.
El valor del cine y el teatro no se mide solo en taquilla o risas, sino también en su poder para conmover y dejar una marca, una perspectiva desde la cual Frank Perozo defendió la importancia de promover las bellas artes, la lectura y el teatro, aunque no tengan gran popularidad.
"El dominicano debe regresar a sus bellas artes, debe promover la lectura, la cultura y el teatro, incluso si no están de moda", manifestó Perozo en "La Fábrica Podcast", programa conducido por el también actor Irving Alberti, donde ambos debatieron sobre los retos del cine dominicano y otros temas.
Según Perozo, el acercamiento a la cultura debe iniciarse desde la familia y la escuela, no solo desde las instituciones.
A su parecer, es fundamental que las nuevas generaciones tengan contacto con el teatro y otras expresiones artísticas, aunque al principio no les resulten atractivas, ya que su valor va más allá del entretenimiento y repercute en la formación personal y en el desarrollo de una industria que involucra actores, productores, carpinteros, pintores, ebanistas y técnicos.
Reír, pero también emocionar
Durante el diálogo, ambos artistas coincidieron en que la comedia no debe renunciar a la reflexión para conectar con el público.
Alberti afirmó que ciertos productos parecen temer que una escena dramática interrumpa la diversión cuando, en su opinión, las emociones pueden coexistir dentro de una misma historia sin debilitar el humor.
Como ejemplo mencionó la película "Medias hermanas", recordando cómo una trama que provoca risas puede llevar al espectador casi sin darse cuenta hacia el llanto y la identificación con los personajes.
Perozo, quien también ha dirigido películas, consideró que el conflicto y el contraste son fundamentales para construir una narración con sentido.
"Hay películas que solo te hacen reír, pero carecen de alma", señaló el cineasta al explicar que, desde su punto de vista, los proyectos más satisfactorios son aquellos capaces de despertar diversas emociones y ofrecer un contexto más profundo.
Alberti respaldó esta idea al compartir testimonios de personas que tras ver una obra o película se le acercan para agradecerle no solo por las risas sino por encontrar en la historia un reflejo de sus propias experiencias.
Incluso relató el caso de una mujer que le contó que su esposo, quien llevaba 16 años sin beber alcohol, se había sentido especialmente cómodo durante una función teatral.
El desafío del cine dominicano
La charla también tocó la relación entre las preferencias del público y las decisiones creativas de la industria cinematográfica local.
Perozo señaló que aunque el cine autoral puede abordar realidades incómodas, esas propuestas no siempre logran atraer a grandes audiencias. En cambio, indicó que las comedias suelen captar la mayor parte del interés del público.
El director recordó que de unas 35 películas mencionadas durante el diálogo, solo cinco eran comedias mientras las demás pertenecían al cine de autor. Sin embargo, observó la paradoja de que las producciones humorísticas tienden a ser las más vistas.
Ante este escenario, Alberti comentó que las comedias de países como Argentina y España suelen transmitir mensajes profundos sin perder el humor. Considera que el cine dominicano también puede adoptar esa fórmula para abordar temas delicados y generar reflexión sin sacrificar su capacidad para divertir.
Perozo agregó que el arte puede funcionar como medio para la crítica social y política.
Por su parte, Alberti recordó épocas en las cuales las ideas políticas se expresaban mediante obras teatrales, películas y otras manifestaciones culturales sin que sus creadores necesariamente buscaran cargos políticos para impulsar cambios.
En ese contexto, Perozo defendió el valor del entretenimiento en una sociedad que también necesita espacios para desconectarse, reír y hallar alivio. Reconoció que las redes sociales y los nuevos formatos digitales forman parte de la evolución del consumo cultural pero advirtió que ello no debería menoscabar el trabajo de quienes crean cine y otras propuestas artísticas.
Para el actor y director, el impacto de una película puede ser intangible pero no por ello menos significativo, ya que una historia puede acompañar a alguien en un momento difícil y brindarle aunque sea por un instante una razón para seguir adelante.








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