Fuente: Listin diario
El descontento con Donald Trump crece entre los votantes hispanos tras una política migratoria agresiva que generó miedo, provocó la ausencia de empleados en negocios y dejó aulas semivacías.
Esto representa una señal de alerta para los republicanos, quienes buscan mantener el control del Congreso en las elecciones legislativas de noviembre.
Casi la mitad de este grupo apoyó a Trump en los comicios presidenciales de 2024. Sin embargo, ahora el 66% desaprueba su gestión, según una encuesta realizada por el New York Times y Siena College.
María Fernanda Pérez, propietaria de un negocio de arepas en Doral, una ciudad con una gran población venezolana, lamenta haber votado por Trump.
Tres de sus empleados dejaron de asistir al negocio por temor a las redadas migratorias, y las ventas han disminuido un 40% debido al miedo de la comunidad a salir a la calle.
"Pensaba que la economía mejoraría", comenta a la AFP esta mujer de 32 años desde su comercio. "Me siento triste y decepcionada (…), toda mi familia y amigos están en un proceso migratorio en el que están dejando de trabajar y de hacer sus actividades".
Con las elecciones acercándose, Pérez evita revelar su voto, pero afirma con firmeza: "Cualquier otro menos Trump".
La encuesta del New York Times, realizada a mediados de septiembre, indica que el 78% de los votantes hispanos prefieren que el Partido Demócrata controle el Congreso antes que los republicanos.
– Presión psicológica –
En "Doralzuela", como algunos llaman a Doral, pocas personas hablan abiertamente sobre las redadas migratorias o su voto para las próximas elecciones.
Desde temprano en la mañana, activistas y miembros de la comunidad se alertan mutuamente a través de chats sobre la presencia de agentes migratorios o detenciones.
"Muchos trabajadores se han ido por miedo", comenta la encargada de otro restaurante en Doral.
Carlos Bermúdez, abogado también venezolano, recibe llamadas constantes de personas desesperadas con procesos migratorios.
"No salen a la calle ni pueden ir al trabajo (…). Es una presión psicológica constante y colectiva", señala Bermúdez, de 47 años.
Aunque se identifica como republicano, expresa preocupación por los extremos hacia los que se dirige su partido.
"Soy republicano porque vengo de un país donde se afianzó el comunismo y socialismo, y no quiero que eso continúe; pero no estoy de acuerdo con lo que está haciendo el ala extrema del partido ahora", explica.
– Oportunidad perdida –
El concejal de Doral, Rafael Pineyro, percibe un impacto de las políticas federales no solo en su ciudad sino en las comunidades hispanas del sur de Florida.
"Hay incertidumbre y miedo (…) No es solo Doral, es toda la comunidad latina del sur de Florida la afectada", afirma desde su oficina municipal.
De origen venezolano y también republicano, Pineyro critica la estrategia migratoria del gobierno Trump. "Esto no está bien, porque no es lo que se prometió en 2024 cuando decían que deportarían solo criminales", señala.
En una región donde los republicanos lograron avances importantes entre votantes cubanos, venezolanos y otros en los últimos años, Pineyro considera que el temor generado por las redadas y la frustración económica podrían perjudicar al oficialismo en las urnas en noviembre.
"Esa oportunidad se ha ido perdiendo cada vez más en los últimos meses por malas decisiones, especialmente en lo económico y migratorio", concluye Pineyro.









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